Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

6 ago. 2014

El gran blanco

De la ínfima biblioteca de nuestro Cuartel General, uno de los más sobados... y magnífico... libro, a la cabeza de cualquier lista del más insignificante de los Monos, encontramos la obra magna de Herman Melville, conocida como Moby Dick (1851). En ella, mientras se nos narran las peripecias de Ismael... el joven que, una mañana cualquiera, lo dejó todo para echarse al mar... y el resto de la tripulación del Pequod, capitaneada por un esquizofrénico capitán Ahab, a la caza de la gran ballena blanca, madre de todos los monstruos nocturnos que, amparados en el subconsciente, acechan a las pobres almas adormecidas.

Si no lo habéis leído, olvidad los prejuicios y, de cabeza, zambullíos en las peripecias de ese chaval aventurero... "Podéis llamarme Ismael"... que surcará los misteriosos mares en un viaje iniciático en el arcano arte de la caza de ballenas mediante simples arpones y cuerdas de cáñamo, surcando lejanos mares en compañía de una tripulación salvaje y primitiva, formada por aquellos que adoran tallas de madera de incomprensibles espíritus divinos.

Zambullíos...

... y disfrutad de esa mística fresca, con aroma a espuma y sal, donde las gaviotas y los albatros, al partir de un puerto seguro, vendrán a saludar vuestra marcha, abiertos en jarra sus largos brazos blancos...

... porque, como canta Melville en maravillosos capítulos, blanco es el color de la pureza de la novia virginal que, sonrosada, se acerca al altar para contraer matrimonio; el color de la nieve pura que cae del plomizo cielo, ayer surcado por blancas nubes de algodón; el color de la luz, el color de la pureza inocente, vulnerable, roto por la más mínima de las manchas que sobre su fondo destaca, como las negras letras sobre el todo del pergamino vacío...

... tornándose, a cada página, más turbia la hermosa pureza, olvidada ya la inocencia en beneficio de la inquietud, la sospecha, el miedo que avanza, cabalgando a lomos de la ausencia de color... a galope... sobre la joroba de la ballena blanca, asesina fuente de locura, de nombre Moby Dick.

Lo bueno y lo malo. Las infinitas tonalidades de los colores. La gracia de la obra maestra y su alegoría eterna, jamás enturbiada a pesar del paso de los años...

... por mucho que lo intenten...

... por mucho que, otro blanco... en polvo y esnifado... intente empañar, con su negra mancha, la gloria eterna de los barcos, las artes y los hijos de la Mar.

8 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Extraordinaria novela la de Melville. Es el máximo referente de las novelas naúticas.
Inolvidable su lectura, y lectura que no aburre en ningún instante.

Agustin dijo...

En mi epoca juvenil difrute con esta gran novela.Aunque soy contrario a la captura de este hermoso mamifero,saludos,

RECOMENZAR dijo...

Me gusta tu blog
sin lugar a dudas voy a volver

Maribeluca dijo...

Muy entretenida, en verano suelo aprovechar para releer estas viejas historias de infancia.

Felices vacaciones.

Herep dijo...

Inolvidable y refrescante, Don Javier, sobretodo en estos tiempos veraniegos.
Sin dudarlo ni un instante, una de mis novelas de cabecera.

Un saludo.

Herep dijo...

Yo, Agustín, la encontré un día en una casa vieja y, tras leer el "Podéis llamarme Ismael" y la imperiosa necesidad de echarse a la mar, quedé embelesado y no pude más que comprarla y leerla del tirón.
Del otro tema, la captura y la caza en general, podríamos hablar largo y tendido.

Un abrazo, neozelandés.

Herep dijo...

Gracias, Recomenzar.
Serás bienvenida.

Herep dijo...

A mi también me gustaría poder releer mis novelas favoritas, Maribeluca, pero tengo una lista de "pendientes" que, la verdad, ocupa la mayor parte de mi tiempo libre.
Estoy pensando hasta en darle cuerda a eso que llaman "audiolibros"... ¡todo un sacrilegio!

Un abrazo. Que tengas unas felices vacaciones.