Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

8 nov. 2018

Generación bellota



Del tsunami de bajezas que vienen sucediéndose desde que la generación mejor preparada de la Historia de España decidió echarse a la rúe allá por los albores de la tormenta perfecta originada en el Atlántico Norte –marejadilla de Prestige al son del trío Azores y su banjo bom-bom a Marte en 2004-, la que más ha excitado los ánimos de la docena escasa de simios venidos a más que forman esta milicia clandestina –exenta de francotiradores del tres al cuarto, recalco- ha sido, durante estos últimos días, por paradigma de la evolución lógica de la sociedad española, la manifestación que congregó a media multitud de jóvenes, jóvenas y jóvenus ante las puertas del uno establecimientos más autóctonos de esta vieja y reseca piel de toro desde que El Corte Inglés ahinojó ante los cataríes.
Hablamos del Museo del Jamón, frente a cuyas mesas, taburetes y demás folclore castizo se congregó la turba de sobaco barbudo para lanzar -a los degustadores de tan rico manjar que pecaban tras las marquesinas- improperios tales como asesinos, caníbales, no es jamón sino cerdo, pan con pan comida de sabios y, aunque nuestras fuentes se hagan las díscolas debido al clímax de erudición alcanzado llegado el momento de la reposición de los picos al aceite de oliva virgen extra, alguno de los capitostes de la horda –previsiblemente el más doctorado históricamente- rebuznaría, al modo animalista, la soflama de todos los animales son iguales –o todos los cerdos- aunque unos, los menos, lo son más que otros.
Firmaría la sentencia el mismísimo Napoleón redimido, pancarta en mano, viva y coleante sapiencia generacional… evolucionado… despojado, a lo largo de esta década larga de sapiencia, de aquellos primeros días –o primeras manifestaciones- en las que, silbato en mano, se arramblaba con los jamones de la sección gourmet del malogrado centro comercial de la calle Princesa al grito de no a la guerra, que es muy perra.
De robar, a beatificar. Maldito sea el cinco jotas; alabado el cerdo.
O tempora, o mores…

14 oct. 2018

Al filo de lo imposible


Dirás...
...después de largos días alejado del Cuartel General debido a las maniobras Pañales del Desierto, bien podría, la actualidad, regalarme alguna historia seria, pizca de filosofía, sesudo empeño para una masa encefálica en desuso, noticia acorde a la sapiencia de la generación mejor preparada de la Historia... ¡que no se marchite la gloria intelectual de la pussy-generation!... nada, un simple episodio espasmódico, una conjunción planetaria inevitable, evolución del intelecto... toc-toc-toc, ¿hay alguien ahí arriba?...
... ojalá, dirás, en un burdo intento por abandonar la mariconez que recorre esta vieja piel de toro reseca como un fantasma ilustrado, pero transitas por las salas de nuestro centro de mando, te inmiscuyes como un polizón en las conversaciones mantenidas por los monos de nuestra milicia en la cantina, caes embobado ante la caja tonta de la Sala X resintonizada en el canal público de turno...
.. y todo sigue igual, sin novedad en el frente, mi generala: los indios avanzan con sus melenas de plumas de pollo transgénico y los jinetes del séptimo, malditos yanquis de azufre imperialista, reculan dando cuenta de la nueva acepción del término tierra quemada, a saber: tragar, envainársela y arrasar ideas gaznate abajo, directo al intestino grueso, mientras suena la corneta lastimera del último facha en pie. 
Uuuuuuuuuuuu.... Uuuuuuuuuuuuu... si ha de ser la última vez que resuene el cuerno en el abismo, así sea.... Uuuuuuuu
Todo es bazofia. Pura jarna. Un infame en la corte del rey Arturo. La pala del ladrón de cuerpos hincándose en la tierra de lo privado para beneficio de lo público... su público... simplemente, él, los suyos, su decálogo. Desmenuzando cunetas, blanqueando sepulcros, turbias reuniones en templos salomónicos entre conspiradores golpistas y paniaguados del vil metal. La inocente virginidad de los justos, careta de macho cabrio, la cuadratura del círculo, el Mal no existe y Beelzebub lamiéndose las pezuñas ante la redistribución de la miseria que trajo el gran abrazo setentayochista desde su púlpito adecentado en la mesa del tertuliano.
Pero, de entre todos los sucesos, uno: el asalto estratégico por parte de las tropas de élite de la Republiqueta del tractor amarillo a las cimas y cumbres del globo terráqueo todo. Tomar lo imposible por asalto. Hacer los ochomiles, se arengan unos alpinistas a otros aún no habiendo amanecido en la tasca del avi Siset mientras hacen acopio de fuerzas con unas longanizas a la brasa y un salpicón de habichuelas y ajetes tiernos con el pantomaca murciano.
Salen los domingueros del páramo interior a la conquista de las más altas cumbres imaginadas por el hombre libre de fueros, usos y costumbres... por las bestia infrahumanas... tan diferentes, tan de planicie, de llano mesetario... no como la flor y nata del popbla señalado, capaz de ascender tanto el Aneto oscense como los peñascos de la moreneta, la cordillera de Prades o el mojón cagado que se erige ante la prisión cinco estrellas de Lledoners al ritmo de la gralla y el trabuco.
Allí van las turbas del domingo campestre rumbo a la gloria, calzados con sus chirucas, cantimploras forradas de felpa, oscuras gafas, camiseta con copyright separrata, haciendo acopio de niños y abuelos en silla de ruedas sacados del geriátrico so pena de requisar la pastillita de la felicidad.
No ha de faltar el indispensable cámara de la TV3% con cuyo reportaje sufragado por algún lamesfínteres del húngaro treintaytres... a lo largo de los cuatro puntos cardinales de este planeta azul que flota y flota en medio de la Vía Láctea (que no catalana, a pesar de las presiones y las cadenas de procesionarias)... prolifere el pasmo entre aquellos alienados que desconocen de qué va tal náusea aventurera y por qué cojones, La 2, guarida de lo más granado de la naturaleza y el humanismo, pasa esta infamia a la hora de la siesta.


30 sept. 2018

Una historia del Bronx


Conviene leer, este domingo previo a la resurección de los heridos/difuntos del pasado 1 de Octubre, las columnas de opinión e información publicadas en los periódicos y digitales desafectos al régimen del gran abrazo setentayochista que andan desmenuzando los entresijos del gomierdo comandado por el primus inter pares que lidera el pelotón gansteril que lo secunda en su escapada por las calles de la ciudad de New York, tercer círculo del infierno versado por Dante, salón de las caldera de Pepe Botero, urbe de pecado y tentación de la progr(h)ez moderna, símil de postureo y mercadotecnia para pobres de espíritu y demás fauna de sofá, otro mundo es posible y lobotomía televisada con cortinita de estrellas que enmascare cien millones de muertos, y subiendo.
Es aconsejable, repito, porque sólo después de refrescar el aluvión de escuchas ilegales, sobres aceitosos de dinero público, fondos reservados, jueces prevaricadores, ministras a cinco pavos el cuarto de kilo, chantajes a queridos Emilios, maricones guays, pederastas aún más guays y cabezas de caballo relinchando junto al despertador matutino, podrá extraerse el jugo pestilente que destila esa nulidad, este presidente Usurpador de traje, corbata y zapato espagueti, a lo largo y ancho de Belmont Ave con East 187th Street, hábitat tradicional de la mafia de la que él, padrinos socialistas a lo largo de los 100 años de honradez incluidos, es amo, señor y garante.
Pero es en el Madrid democrático post-Franco donde el hampa encaja como un guante.
Al menos, lástima de asesores, nos habríamos ahorrado la ida y venida de un Falcon.


18 sept. 2018

La soldadesca llorona


En la vieja N-340, kilómetro equis, llegando a la decimotercera rotonda que un aprendiz de ingeniero de carreteras, puertos y caminos con tesis doctoral por la Pompeu Faba diseñó como colofón burlesco para el desprevenido conductor que ose adentrarse en la paupérrima red de carreteras de la republiqueta imaginaria, hoy, esta tarde, cuando retornes a casa después de la larga jornada laboral soportando los improperios de una clientela para la cual su maldito parné es oro puro capaz de abrir cualquier par de piernas, comprobarás que, junto al mástil desnudo por obra y gracia de los comandos de la resistencia, el pelotón uniformado y fuertemente armado con sus Heckler & Koch G36, barretina calada, pasamontañas mimetizado y cuatribarrada metopa, ha desaparecido dejando abandonada la cota vital, el punto estratégico... la línea del frente...
... y es preocupante, y es inconcebible, y no darás crédito, pensarás, elucubrando qué ha podido pasar para que los hombres armados de Putschdemont, los últimos del Canigó, hayan desertado de un enclave táctico de vital importancia para el amedrentamiento del fascineroso conductor de primera y españolito de segunda... evasión en la green zone donde los malos malísimos que pululan por el planeta flotante del imaginario totalitario de los del sonriure de hiena se reúnen con intención de preparar sus atentados malignos contra la democracia defecada por el mandato popular del primero de Octubre tractoriano... ¡ay, esa rotonda!... y mirarás a diestro y siniestro, a Omaha y a Juno, estupefacto, aún incrédulo ante la idea de que los paramilitares políticos hayan dejado pasar la oportunidad de lucir su equipamiento de guerra mientras van soltando pegatinas que son multas y puntos negativos a quienes tengan el valor necesario para atravesar la vanguardia de tan señalado punto kilométrico.
Todo el pelotón, ocho o diez peleles, a la carrera, reirás... y, obviando poner el intermitente en claro gesto de rebeldía, tirarás para casa donde aguarda la ducha, ensalada de queso y tu trinchera inexpugnable como lo fueron esas urnas de papel-cartón que la fuerza armada se vio incapaz de inutilizar durante los días jubilosos del fascismo hispano color verde.
Poco importará ya que la rotonda -las rotondas, que son trece las que dibujó el zumbado ingeniero en el plano- no esté tomada por la milicia de la zeta y la multa, el tipejo musculado y la tiarrona del moño, el comando G del golpe y la saca rumbo a la incineradora. El desprecio hacia el cuerpo todo lo abarca...
... pero saber que el pelotón, la compañía, el regimiento de los miquelets modernos, despojados del uniforme y ataviados con la camisa negra de la gran marcha mussoliniana, ha sustituido la rotonda de la hamburguesa por la tienda del Cuartel General barcelonés, abrevadero del consejero de la materia, capitán general de la tropa de la alcantarilla, para reclamar ¿qué hay de lo nuestro?¿qué se sabe de la soldada de las horas extra empleadas para el golpe?¿y nuestra equiparación salarial con los millonetis del funcionariado de la republiqueta?, hará que el desprecio, infinito, se aderece con toneladas -megatones de TNT- de rabia, infamia y náusea.

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(Más sabiendo que pagarán... tú pagarás... mañana, en la rotonda, a tu costa mediante nueva multa)

13 sept. 2018

Estudio morgue


Con los primeros trinos de las cacatúas invasoras, bajo el Sol de justicia del septiembre nostálgico, deambulando entre taxis conducidos por pakistaníes maleducados y marroquíes misericordiosos siempre dispuestos a sacrificarse por el prójimo infiel, cuidadoso de no pisar el escaparate lujoso esparcido en la acera de la ciudad condal por un emprendedor mantero aburguesado afiliado al sindicato... disimulando al pasar frente al retrete público reconvertido en narcopiso o higiénico burdel de cronometrada tarifa -con su chulo, su camello, su jeringuilla sifilítica y seropositiva...-, en zigzag evitando el acoso político de la policía del régimen y sus libretas prestas a enchironar a los gorrillas que reubican lazis en los contenedores adecuados a la basura amarilla o sus mofas a todo aquel que defienda la ley sin ser miembro de las tribus migrantes ante los cuales salen corriendo cual ánima en pena y que tienen bula papal entre los miserables aprendices de sturmabteilung de petróleo y plumas cuatribarradas... bajando en eslalon por las ramblas sin bolardos sobre las que circulan furgonetas y pacen los cadáveres tostándose al calorcito del tórrido verano... cruzando frente al supermercado de los veintitantos cuerpos reventados por la accidental explosión colateral previamente anunciada, o despistado frente a las placas invisibles que rememoran los pobres diablos que sucumbieron ante las sacas, los barcos reconvertidos en chekas o las fosas silenciadas bajo toneladas de hormigón modernista fetén...
... atravesando el foso cenagoso de las Moreras, el mito del Born, el reflejo impertérrito de la llama del Canigó o la sombra alargada de la Moreneta y su pan bajo el brazo...
... Braulio, con un trípode bajo el brazo y un maletín repleto de mecanismos, lentes y rollos de película, busca la mejor esquina donde colocar la cámara de fuelle... su amiga entrañable, su tesoro tolkiano, aquella que trae el pan a la mesa y el buen vino al estómago... ¡oh, cámara, cuántas inolvidables veladas junto a vos en el cuarto oscuro!.... Hoy no debemos desfallecer, amor mío. Son miles... cientos de miles de millones los que, en fila de a uno, posarán firmes ante tu objetivo como soldados impacientes ante la fotografía que sus familiares aguardan antes de la partida al frente. Ponte guapa, cámara; que el agua fresca limpie tu mirada; haz tu trabajo, ese que detiene el tiempo asesinando la vida hasta convertirla en naturaleza muerta... y Braulio, el fotógrafo del pánico, ubicado en el ángulo de la náusea y del blanqueamiento de sepulcros, resguardada su cabeza bajo el negro manto que resguarda su intimidad de la cruda realidad, va apretando el botón de la acción, el gatillo junto a la nuca, explota ya el fogonazo de la infamia.
Algunos dirán que es una pena el blanco y negro de la imagen,
pero Braulio responde jovial que así se disimula mejor el rojo de las manos manchadas de sangre, así que sonrían, por favor.