Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

29 sept. 2016

Escenas (III)


Charlie no hace surf, chavales. 
Ahora estáis tomando unas cervezas y fumando hierba, riendo a carcajadas alrededor del fuego, cómodos e indiferentes a los problemas del día a día, ajenos a los tormentos provocados por la lejanía de vuestros chochetes, contrariados... pero sabed que esos malditos amarillos siguen ahí fuera, al acecho, rodeándonos en estos precisos instantes al amparo de los fantasmagóricos árboles que forman la selva negra que nos está engullendo. 
Los huelo. Esos amarillos apestan a kilómetros. Es cuestión de tiempo. Se despliegan. Varios batallones por el flanco izquierdo abren brecha: la nadería ideológica socialista caerá pronto, la empalizada es papel bajo la bota marxista; en el derecho siguen concentrándose unidades de joputas de piel pajiza esperando el toque de corneta que llame a monopolio usurero, y nosotros, soldados de una infantería abandonada en la putrefacta ciénaga de Rocroi, en la noche silenciosa en que se decide el destino que nos tocará en suertes mañana en la batalla, bebemos cerveza y fumamos en pipa, competimos por ver quién cuenta el chiste más idiota y -no lo reconozcáis, si no queréis-, los más imbéciles de vosotros seguís martirizándoos imaginando lo mucho -y bien- que estarán consolando a la jovencita y desesperada "peggy sue" allá en el pajar.
Charlie... no, Charlie no lo hace. Él no hace surf.
Para toda esa mierda ya estamos nosotros.

27 sept. 2016

Ohhh yeahhhh....

En el cuadro que cuelga de la pared, una cita...
... primero como tragedia, después farsa...
... y Carlos, que la lee, piensa si a la llegada del ocaso, las tardes vendrán acompañadas por la resignación o el vacío.
Años atrás, cuando los abuelos aún vivían y eran jóvenes y soñadores y acudían a bailar los domingos por la tarde a los ateneos populares, otra agudeza se apoderó de los corrillos que la parroquia formaba en los mercados, en los cafés, en el descansillo del trabajo. Roja o rota, se decían, y después de un silencio de cortesía todos empezaban a hablar, todos tenían que decir, por aquí o por allí, ingenuidad de papagayo, bravuconada de sofá. Roja o rota...
... y vuelve, la historia se repite, aunque ahora Carlos ve un matiz diferente, percibe el brillo de la sorna, una alegría juvenil entre la inmensidad de cardos mecidos en el exterior. Un gozo interior que crece, se propaga, lo ahoga, toma vida en sus pies, se apodera del movimiento de sus caderas... oh, sí.... 
Rojo o roto, sonríe, y a su cabeza acude el Partido Socialista Obrero Español de la PSOE, el chulapo que la capitanea con sus dos metros de vanidad mal contenida, la vieja guardia de camisa orgánica y chaqueta de partido, la zafiedad del Lenin español, el run-run de las motorizadas, el pistolero fundador...
Los cien años de honradez, todos juntitos en su cabeza, compactados en un mojón imaginario. ¿Rojo? Todos según sus necesidades y acorde a sus capacidades, superar los terrores existenciales del abstemio, abandonar el odio visceral al sentido de España. Imposible, Carlos. Una quimera. Una noche tórrida con la Johanson. El discurso de la izquierda analfabeta española es revancha y odio, pésimos vicios en unos tiempos libres de polvo y paja. Jamás podrá articular un discurso socialdemócrata al uso, eurocomunismo de corbata, puro y mandil.
Para eso ya está el Partido Popular, excelentes gestores.
Así que mejor roto.
El partido socialista, a la mierda.
A tomar por el jai.
Y a bailar.

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Para la lectura, la compañía de Ray Charles en la Sala X.

25 sept. 2016

Deposiciones electorales


Jornada de elecciones.
Que ustedes, afortunados que en el día de hoy depositarán su papeleta en la caja de cartón piedra, lo voten bien. Sean gallegos de senectud prematura o vascos adscritos a la paz del corral, acudan hoy en familia, abrazados a sus hijos, sus hermanos, a los camaradas, dando saltitos, tarareando el "libertad, libertad, sin ira, libertad", limpias las bragas, lustrosos los calzoncillos, y participen de la gran fiesta de la democracia que los cielos (y los políticos) dieron a los hombres comunes.
El resto de los españoles, resignados, aguardaremos el resultado que ha de decidir en qué acabará el nauseabundo espectáculo ofrecido por la clase política nacional.
Quizá el derrumbe del socialismo traidor de la PSOE acelere el entierro y sepultura de la socialdemocracia de corte masónico-comunero-ovejil-otro-mundo-es-posible-refugee-welcome...
Quizá el derrumbe del conservadurismo traidor del PP(rogre) acelere el entierro y sepultura de la socialdemocracia de corte masónico-políticoPOP-ovejil-la-economía-lo-es-todo-refugee-welcome...
Quizá....
... no, no, quizá no...
... seguramente, el destino del Reino de España será decidido por sus enemigos.
Una vez más.
Y sin bipartidismo, oiga.

23 sept. 2016

La ofensiva del Tet...



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La indignación moral es una técnica utilizada para dotar al idiota de dignidad. 
Herbert Marshall McLuhan

21 sept. 2016

Crónicas de la resistencia


Con ellos acabamos pronto.
Los hombres, tras centurias empapándonos de tan aberrante cultura, conseguimos dar con sus puntos débiles y, sin escatimar sufrimientos, erradicar a nuestros enemigos hasta convertirlos en un mal recuerdo. 
Infinidad de novelas profundizaron en sus costumbres y preocupaciones sacando a la luz misterios y secretos ancestrales; un ejército de basura "pop" producidas en serie por toda clase de maestros de la plástica enpoderadora contemporánea los hicieron más cercanos, más amables, seres de ultratumba con facciones de galán moderno... y las películas, oráculo donde las nuevas generaciones contemplan el deseo soñado en las profundidades de su habitación, finalizaron el trabajo atrapando como hombres comunes moldeados en la contradicción de lo cotidiano a los antaño todopoderosos vampiros del inframundo inmortal. 
Los puñales de Béla Lugosi se consumieron hasta alcanzar la crueldad del incisivo de un lechoso con tupé y crema solar, los gritos aterradores de las desgraciadas rubias rechonchas desangradas mientras se daban un baño en una tinaja desaparecieron dejando paso a los besos con lengua y las carpetas de instituto salpicadas de zumo de tomate, el terror de negra parca que siempre acompañó la mención del nombre prohibido acabó sollozando en la soledad de las duchas de un gimnasio convertido en una mezcolanza de sumisión optimista y colorido determinismo progresista de género neutro.
Aquel fue el fin de los chupasangre. Involucionados al nivel de la escoria, fue sencillo para los hombres darles matarile.
Ha pasado mucho tiempo desde el día de la victoria, pero parece que fue ayer la noche en que brindamos con vino por los compañeros perdidos. No fue completa, aún no lo es: seguimos en guerra, y la moral, aunque flaquea cada tres lunas, no decae. Ante nosotros sobrevive el peor de todos, el chupacabra, siempre atento, nunca duerme, socialdemocracia somos todos.
Y cada día es más fuerte, más poderoso, y más estragos causa entre los pocos que se oponen a sus promesas de vida eterna y redistribución de la riqueza, y todo a costa de la solidaridad de los demás, su sudor, sus lágrimas. 
Impuesta, puedes objetar al titubeante en un intento desesperado por salvarle de las redes de lo público. Pero solidaridad, al fin y al cabo, dicen que responden... aunque poco importa: si escuchas esas o palabras parecidas, la suerte está echada y el alma perdida.