Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

29/05/2012

¿Quo vadis, IBI?


Estos días pasados se está sobando y manoseando la idea de que la Iglesia… ese ente… rebusque algunas monedillas en los bolsillos de sus pantalones para satisfacer el pago del Impuesto de Bienes e Inmuebles (vulgarmente conocido como IBI).

Nada… cuatro monedas de Euro… miseria… Según tengo entendido, tal limosna representaría tanto como la propina con la que nuestra casta política obsequia a la escotada camarera del día tras la ingesta de los correspondientes cafés matutinos. Pecata Minuta. Calderilla depositada en el cepillo dominical. Monedas de cobre que, tras caer al suelo, no encuentran a nadie que quiera realizar el esfuerzo de recogerlas.

Nosotros, en El Ejército de los 12 Monos, no estamos a favor de pagar impuestos.

Pero claro, como el Mundo en el que vivimos es el que es, debemos cumplir con el fisco porque, como sabéis, “Hacienda somos todos”… de la misma forma que “la Ley es igual para todos”.

Y como somos todos, la progrez… ese invento… ha puesto el grito en el cielo, como cada primero de mes. Aferrado a su innato anticlericalismo, han iniciado una ofensiva para que la Iglesia pague impuestos por sus inmuebles. Para ellos será el Reino de los Cielos, pero aquí, en la Tierra del Progreso, toca pagar, coño.

Los bastardos de la Viuda son así.

Cuando su voz es más insignificante que el suspiro de una rata, esgrimen la bandera de la Nueva Fe, renegando y maldiciendo aquella que ha imperado en España desde el mediodía de los Tiempos. Ellos son quienes profanaron las sepulturas de desconocidas monjas, quemaron iglesias y monasterios e hicieron que España se alzase al Top 5 de los países con más mártires católicos de la Historia. Los mismos son. Y en lo mismo están.

Con ese rostro maquiavélico del que disfrutan, se ponen estupendos hablando del dinero que “no aporta la Iglesia” debido a sus privilegios de clase. Ante la ciudadanía, hipnotizada por La Noria o el rescate a Bankia, se muestran como los paladines de la igualdad impositiva… garantes de los más oprimidos… justicieros en este lejano Oeste en el que se ha transformado la Península Ibérica.

Ja.

No quiero extenderme en el tema, pues está muy trillado. Existen cientos de Monos que han colocado los puntos sobre las íes… explicando quién, además de la Iglesia, no paga el maldito IBI… y, mira tú por dónde, son muchas los sujetos pasivos que no aflojan la mosca contributiva. Partidos políticos, sindicatos, ONG’s, Federaciones Deportivas, Ministerios… una lista interminable en la que, como siempre, no aparece ningún ciudadano de a pie.

Hacienda somos todos… los pringados, añadiría yo.

Ayer tarde, anunciando malos augurios, se presentaron las nubes negras con un presente para El Ejército de los 12 Monostarará… tarará… tarará, tachán… ¿Qué será? ¿Alguna buena noticia? ¿Un aviso de ajusticiamiento al amanecer? ¿La pastilla roja que nos liberará del Mátrix hispano? ¿La Libertad divina?....

No. 

La gaviota portaba, en su pico, ¡el IBI del Cuartel General! Y, como no podía ser de otra forma, los Monos, más monos que nunca, se subieron inmediatamente por las paredes del inmueble.

Aún ahora siguen desgarrando las cortinas.

Porque, amigos, en papel cartón con el logotipo del Ayuntamiento, venía enfundada una daga de afilado filo y reluciente acero, bien dispuesta a hundirse en los lomos del contribuyente… eterno contribuyente… y no es una contribución cuyas monedas quepan en el bolsillo de un pantalón, no… ni en los cepillos que Domingo sí y Domingo también se pasean por las iglesias, no…

La nuestra, Monos, es una contribución como Dios manda. El Dios Estado, aclaremos. Ése que, sentado a la derecha, en el centro y a la izquierda, en tan particular Olimpo, no desiste en su empeño de enviarnos mortales rayos tormentosos con membrete y número de cuenta oficial.

Venga a ti el pan nuestro de cada día… Oh, mi Señor y Amo…

Nuestro Cuartel General… de apenas 120m2, situado en una localidad tarraconense cercana al Mare Nostrum que no alcanza los 20.000 habitantes… contribuye a las arcas municipales con una dádiva de 631€ anuales… por cuatro paredes casi vacías de muebles, sin jardín botánico exterior… rodeado de calles, locutorios de inmigrantes, viejos pisos realquilados a cien inquilinos, doce bares, la mitad de papeleras...  sin fuentes… ¡Bien limpio de privilegios o lujos de barrio residencial, oigan!

La verdad, no he querido ni compararlo con los diezmos que, en otros similares municipios, se estarán aportando en nombre de esa Hacienda común e igualitaria… y Divina.

Pero lo que sí pude hacer, a pesar del temblor que se apoderó de mis piernas, fue comprobar qué se había pagado el año anterior. Mi sorpresa, reconozcámoslo, no fue tal. Aunque la baba espumosa se amontonaba en la comisura de mis labios y mis venas se hinchaban hasta igualarse en tamaño a las que, subterráneamente, surcan mediante corriente eléctrica las entrañas de las grandes ciudades… no me sentía para nada sorprendido.

España… nuestra España… ya no puede sorprenderme. Al igual que los humoristas de la tercera edad, su repertorio de chismes y chistes está más que quemado. La risa, con la edad, se torna llanto y silencio.

2011.    554,39€
2012.    631,32€(me dejaba 32 céntimos. Perdón, inspectores. Fue sin querer)

Un suculento aumento del 14%.

Una canallada… una puñalada trapera… una jugada maestra de un Ayuntamiento miserable e infectado de ratas. Otra Administración de nuestra querida España infectada por el virus de la Peste Negra… Negra Parca a lomos de las más grandes ratas de la alcantarilla… las locales, a la vista de todos… vecinas de panadería y fonda.

Corruptas hasta la médula, las Administraciones Locales… corruptas.

Así que, Monos, aquí estamos… Con una contribución abusiva, hija del más miserable y rastrero bastardo municipal, incrementando en un 14% nuestra aportación al ente público… fantasmagórico ente… cuando, de media, el valor de las viviendas ha decrecido un 30% en la provincia. Aquí estamos, Monos, pagando más por aquello que hoy vale menos… por mucho que, recordando y rememorando viejos tiempos no tan lejanos, se nos aparezca ante los ojos el tuerto rostro del Ministro Solbes, apremiándonos a comprar… con su estribillo “la vivienda es una inversión segura… de futuro… siempre sube la puja… ¡Especulemos!

Para más inri, la madriguera apellidada Ayuntamiento Municipal sito en un pueblo cercano a la costa del Mare Nostrum, más coqueta que nadie… antes muerta que sin silla… se vanagloria de ser la “única Administración del los Reinos de las Españas (gobierna CiU, faltaría) que no tiene Contribuciones Especiales”. Así. Tan pancho. Cuando se arregla una calle, todo el pueblo paga. Cuando se peatonaliza el centro, las afueras pagan. Cuando se arregla la acera del militante, toda la oposición paga. Y, aunque no se haga nada, aquí paga todo el mundo.

Socializando, que es gerundio.

De tal guisa, con un café frío y un panfleto municipal en la mano, me veo esta mañana de martes. A mi alrededor, todo son gritos y exabruptos… platos rotos, cortinas hechas harapos, globos de agua disparados desde las ventanas… ¡Ladrones!, gritan algunos aferrados con fuerza a las lámparas del techo. ¡Miserables!, gritan otros.

¡Ratas!... gritan 12… al unísono.


Al fondo, en una copia barata del famoso crucificado de Dalí, un hombre con la cabeza gacha sigue sumido en su eterna pena. No sé si será el café, el incipiente dolor en el bajo vientre o la atmósfera alucinógena que puebla el Cuartel General… pero hoy… no sé… quizá hoy comprenda, y comparta, el dolor que transpira su figura.

Hoy, quizá, también a Él le llegó una carta, daga afilada, pidiéndole cuentas por sus Bienes Inmuebles…

… y agacha la cabeza para que, educadamente, no le veamos escupir blasfemias.

27/05/2012

Con "d" de Democracia... y Decadencia



Sin haberme recuperado todavía de los estragos causados en mi persona tras contemplar el espectáculo del pasado viernes noche… pródigo en pitidos, insultos y profanaciones varias… me hallaba ayer noche sentado en la Sala X degustando una jarra de cerveza helada con varios de vosotros cuando me encontré, víctima de un destino cruel y macabro, ante otro de esos espectáculos que, quiera uno o no, se acaban clavando en la retina con fuerza… y en el cerebro con saña.

Éste responde al nombre de Eurovisión.

Una conversación sin pausa me condujo al despiste y cuando recordé la ubicación del mando a distancia, la gala europea ya estaba en marcha. Contrariado ante la expectación que la función despertaba en algunos de vosotros, decidimos que aceptábamos pulpo como animal de compañía.

Total, que sin comerlo ni beberlo… con un jarabe de cebada más amargo que antes… me vi presenciando un sinfín de actuaciones musicales en todos, o casi todos, los idiomas de la Unión. Actuaciones musicales… y teatrales: una pareja de mocosos disfrazados de Star Treck cantando bajo una ducha enorme… unos tíos turcos travestidos de barco velero, o patera, a saber… chicas y más chicas rubias, morenas, ligeras como una pluma que se balancea en el aire, guapísimas todas ellas, de largas piernas sin varices… cantantes a imitación de todos los star system del Mundo mundial… copias chinas de los Enriques Iglesias, Chayanes o Justin Bieber de turno… Todos pasaron ante mis ojos ayer noche, en un aquelarre de colores, efectos escénicos y patrones bien definidos de cirugía estética masculina, femenina y neutra.

No me preguntéis… no perdáis el tiempo. No recuerdo quién ganó, quien perdió ni en qué posición quedó nuestra Pastora. Sé que cantó bien, se movió mejor y sonrió como nunca. Quizá, sólo quizá, el cantar sin presión tuviera parte de culpa. Como ella misma confesó, en RTVE le recomendaron “cagarla un poquito”, pues no está el país para bollos… y estas galas, al precio que van, bien podría costarnos a los españoles un par o dos de intervenciones bancarias más.

Ella, como buena española, salió y lo hizo extremadamente bien. Con orgullo… y bandera incluida.

Pero ese no es el motivo de esta entrada.

No.

Ayer noche, mientras me acostaba, y hoy mañana, mientras me levantaba, una misma idea revoloteaba mi mente. Una reflexión nacida del espectáculo de ayer. Una constatación. Una prueba irrefutable. Una teoría que, humildemente, me gustaría revelaros esta soleada mañana de domingo.

Los Hombres, en nuestra adoración supina al Dios Superhombre bajado de las montañas de Nietzsche, nos reconocemos como las criaturas más perfectas creadas por la Pachamama… la diosa ancestral de los taparrabos, los druidas, las brujas y las videntes de medianoche, conexión directa tras marcar el 806 de turno.

Nosotros, los Hombres, en nuestra adoración supina al nuevo Dios, nos reímos de las Leyes Naturales, modificándolas a nuestro antojo porque, ¡quién, sino el Superhombre, domina lo visible y lo invisible… lo que es y lo que no es!

Credo en el Superhombre todopoderoso, creador del Cielo y de la Tierra…

Nosotros, los Hombres, en nuestra adoración supina al nuevo Dios Superhombre, hemos dejado atrás la decadencia de los siglos, superando la Moral de las Religiones, y aceptando aquella que nos dictan los nuevos profetas… ésos que, escondidos tras antiquísimos biombos tallados en noble madera, mueven los hilos de la masa, convirtiendo el horror en arte… y relegando el Arte a mero tumor maligno a extirpar de la Sociedad.

De tal guisa se inicia la construcción del Nuevo Mundo. Un Mundo donde “todo es posible”… los ríos bañan las orillas con dulce hidromiel y los hombres, de flor en flor como las abejas, siembran semillas de amor, fraternidad, igualdad y esperanza.

Y todos… las frágiles abejas todas… son partícipes de esta Creación. Con suerte, será rápida… seis días… siete, a lo sumo… Las flores y la fauna brotarán en este renacido Jardín del Edén progresista… ajeno a Leyes de antaño y dogmas de otra Fe.

¡Qué bonito! ¡Yo quiero, mamá!

La argamasa… el cemento empleado para sustentar toda la construcción de esta nueva Torre de Babel… amasada por los mismos oscuros profetas en las mismas secretas salas… es de una variedad extrafuerte… y de perfumado olor. A día de hoy, dicha argamasa es la mejor que se puede encontrar en el mercado… pero todos nosotros sabemos, Monos, que el Mercado es como una parvada en plena coreografía: multiforme, multicolor… variable…

La marca del cemento es “Democracia”.

Con él en el capazo, el obrero se siente poderoso ante el patrón. Su brazo, derecho o izquierdo, tiene la respuesta. Tan sólo es necesario que éste se alce por encima de la cabeza. Sí, o no. Bueno, o Malo. Arte o Superstición. Él decide, como no podía ser de otra forma, pues él es "el pueblo... el Pueblo Soberano".

En un festival como el de ayer, democrático desde la Alpha hasta la Omega… donde una simple llamada desde el teléfono de cualquier narcotraficante en cualquier cañada abierta las 24h. disfruta de igual valor que el voto de la mente más sesuda en el panorama de la música… contemplamos la obra definitiva del Superhombre. Marcando siete u ocho dígitos en nuestro teléfono de bolsillo, construimos ese Nuevo Mundo… nuestro desde sus cimientos… que nos llevará directitos a un Paraíso en la Tierra. Libre de dogmas, tabús y certezas.

Y ahí, entre bambalinas, es donde se produce el engaño.

Porque los votos… libres e individuales… han sido convenientemente manufacturados por cientos de miles de mensajes subliminales inyectados en las venas de los súbditos,  por obra y gracia los negros profetas de este Nuevo Dios. Influidos por los nuevos dogmas de la nueva Fe, unos alzarán los brazos tras anunciarse la candidatura del vecino, sea éste simpático o antipático… Serbia, Bosnia, Croacia… Otros preferirán alzarse como premio al favor recibido… sea éste colonial, cultural o racial… Otros, en cambio, se decantarán por el favor sumiso… Grecia y Alemania, Rusia y Ucrania, Turquía y Chipre…

… y la Democracia… ¡ese invento parido por las más fieles y devotas mentes de la Razón y la Lógica!... se sentirá prostituida bajo el tacto del Superhombre, convertida en mera correa de transmisión de los intereses de unos sobre los otros… rebajada a una fría talla barroca utilizada como adorno en la fachada de los nuevos Templos... antaño secretas y oscuras logias.

Como siempre fue, es y será.

Los Hombres, Monos, deciden su destino… a mano alzada.

Eufóricos, no se percatan del invisible hilo que anuda sus decisiones.


Nosotros, esta mañana de domingo… soleada y agradable… decimos que no… que el Hombre es una mera mota de polvo en un espacio infinito… insignificante… recuerdo que permanece en la mente de un vivo condenado a muerte. El Hombre, malo por naturaleza… buen salvaje hijo de mil lobos… es carnívoro con los de su especie… Caín contra Abel… sangre y tierra… miseria y pecado.

La fraternidad, la solidaridad, la “paz entre los pueblos”… no son más que bonitas estrofas en el estribillo de la canción de un verano azul que nunca llegó. El bien común… el interés general… no son más que entelequias bien protegidas, a buen recaudo, en los cofres sagrados de los falsos profetas de oficio.

La Democracia… el voto a mano alzada sobre el negro asfalto… no es más que el Caballo de Troya que utilizan los adoradores de la Bestia.   

Los Hombres, crédulos, se ven capaces de dominar el Mundo armados con Ella.

Pero las estocadas de dicha espada tan sólo producen suaves silbidos en el inmortal aire.


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Cuanto más democrática se vuelve una Democracia, más tiende a ser gobernada por la plebe, degenerando en tiranía. Aristóteles.

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NOTA. Ante la farsa que nos somete a presidio permanente… por ahora, pues todo es susceptible de cambio… he decidido alzar, también, mi brazo para participar en esta versión legítima del juego del trilero… obsequiando con mi voto, humilde y miserable, a ese artista montenegrino que, por decisión democrática, ni siquiera alcanzó un puesto en la final de ayer.

El pobre… sarcástico, irónico, malhumorado y enfermo de desidia, melancolía e indignación… fue el único que, en la gran Nochebuena de la Democracia europea, le cantó a la Bestia las verdades del barquero.



25/05/2012

Cava con regusto amargo


No tengo costumbre, pero visto el jaleo organizado alrededor de la final de la Copa del Rey de esta noche, he intentado escribir algo sobre tal jolgorio balompédico…

… y, perdonadme, he dicho bien al utilizar el verbo “intentar”.

Porque, tras tres o cuatro páginas, he decidido borrarlo todo.

Mucha paja con los mismos asuntos de siempre… nacionalistas por aquí, chantajes democráticos por allá, lágrimas de cocodrilo desde el amanecer hasta el anochecer… manipulaciones históricas, demagogia barata, privilegios de casta de barrio alto barcelonés o vizcaíno…

… una izquierda traidora, digna de su propia Historia… una derecha acomplejada implorando el perdón de las élites del progreso y del futuro… digna también de su propia Historia… una patria ultrajada, reducida a “un pollo en una bandera” y a la tan cacareada Leyenda Negra…

… políticos rastreros hijos de mil madres bailando sobre las tumbas de sus antepasados…

… miseria y más miseria… asco que recorre la sangre y cáncer que pudre…

Pero no se corroe nuestra alma, Monos. Ni se corroe España, no. Ella, como bien sabéis por las muchas veces que lo digo, nos sobrevivirá a todos, simples hombres hechos de polvo y aire.
Chirigota Española, s.l., en estado puro, lo de esta noche.

Pero mientras borraba lo escrito, hastiado, me ha venido a la mente un recuerdo, como penalti pitado en el último suspiro, de…

… cuando era más pequeño de lo que soy ahora. En mis tiempos de la Educación General Básica, a la hora del recreo mis compañeros y yo organizábamos campeonatos de fútbol en el patio del colegio. Más que partidos eran orgías de patadas, rodillas peladas y balonazos en pleno rostro. Tras la masacre balompédica, el ganador era coronado, manteado y obsequiado con un trofeo imaginario. Deseado, pero imaginario. Ese trofeo… esa copa… era conocida como “la Copa del Meao”.

Hemos ganao la Copa del Meao”… “Hemos ganao la Copa del Meao”… y todos los chiquillos obsequiábamos a la hinchada femenina que reposaba en las gradas… escasa parroquia desinteresada… con una vuelta de honor al ruedo del balón… la Catedral del Buen Fútbol… entonando la canción de la victoria.

La copa del meao… la copa del meao

Hoy, el Comandante en Jefe de El Ejército de los 12 Monos, verá los diez primeros minutos del partido de esta noche. Tiempo para contemplar la pitada, el saque inicial y un par o tres de cánticos racistas desde la grada, entonados por la carne de cañón de turno. Poco más. El partido y el ganador no le importan una mierda.

Contemplará los abucheos y la ridícula cortinilla de estrellas con la que TVE intentará camuflar el asunto… quitándole hierro a base de mendigar piedad y perdón. ¿Qué culpa tenemos nosotros de ser españoles?,  insinuarán con su cobarde acción disuasoria, asimilando, de esta guisa, los argumentos de las autoproclamadas “fuerzas progresistas”, meras correas de transmisión de aquellos que, en las oscuras logias, mueven los hilos en pro de la destrucción de España… y de la idea de España.

Pero no.

Hoy, Monos, van a abuchear el Himno de España, a su Jefe del Estado y a su Bandera.

Sabedlo… y escuchadlo.

Apreciemos y entendamos qué significa y qué anuncia tal acto. La afrenta a España, Monos, no nos sorprende. Llevamos mucho tiempo soportándola, esperando el momento de pasar a la acción.

La cuerda, elástica hasta cierto punto, está a punto de romperse por obra y gracia de la presión secesionista. Sepámoslo y estemos prevenidos. Llegado el día, cuando el sonido del trueno anuncie el latigazo del rayo, tendremos suficientemente encallecido el corazón y fría la mente como para que nuestro ánimo permanezca impertérrito, presto al horror de la contienda.

Nuestro contraataque, servido en fría bandeja de plata, gracias a entrenamientos como el que realizaremos esta noche, no estará infectado por virus compasivo alguno. Será brutal… y sobre el césped que nacerá bebido de sangre, no podrá jugarse nunca más al fútbol.

Enfrente no existirá rival alguno.


Mientras tanto, que las hordas disfruten paseando su trofeo entre pitidos, borracheras y alguna que otra lágrima nacida de la derrota. Arrieros somos, y en el camino nos encontraremos.

Ni olvido, ni perdón.

¡Ala, pues! Disfrutad de esa Copa que tanto despreciáis… pero que tanto queréis, como buenos idiotas, camino del matadero reservado para el siervo fiel. ¡Que aproveche, campeones! Disfrutad de ella y de sus sabrosos caldos.

La Copa del Meao ya es vuestra.

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¿Qué es España?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¡Qué es España! ¿Y tú me lo preguntas?
España eres tú.*

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* En sentido homenaje al inmortal Gustavo Adolfo Bécquer. 

23/05/2012

La Red de la Comedia



(Aplausos)

… Esto… Perdonad, un segundo… estoy poniendo una foto en el Twitter… Me he creado una cuenta de esas, en eso del pajarillo azul, sí… y claro, entre los dedos como salchichas, el teléfono este que tan sólo funciona los días pares y lo negado que soy con las nuevas tecnologías, me ha pillado el toro… y aquí estoy… pero perdonad… un segundo…

Ok.

Ayer noche, después de ver Salvados, me lancé a la cama y le di tres o cuatro zarandeos a la Paca, que ya estaba en el Edén de Morfeo. ¡Despierta, Paca! ¡Me voy a hacer un twitter de esos! Pero la Paca, con lo que parecía una lagaña en formación, ni me miró. Grrgrrggg, gruñó mientras me daba unos codazos en el hígado. Normal. Sabéis, en once años de matrimonio todavía no he aprendido el lenguaje de mi santa. Yo me lo tomé como un “haz lo que te dé la gana”.

Y aquí estoy, cuidando de “mis redes sociales”.

Dos horas llevo con el rollazo de las fotos. Que si ésta tiene muchos píxeles… píxeles es centímetros pero en código binario... que si ésa ha salido borrosa… Y cuando crees que ya la tienes, cuando ves la foto en el perfil, te entra la depresión de los treinta… ¡Qué entradas! ¡Mira, mira… pfff… parezco gilipollas ahí, encima de ese seto!… Porque claro, ¿no vas a colgar una foto en la que salgas haciendo el ridículo, no? ¿Qué credibilidad voy a tener si aparezco mostrando el michelín playero?

Nada.

Además, esto del Twiter lo quiero yo para empezar a soltar bofetones digitales a diestro y siniestro. Ya que los otros, los que suenan, no puedo darlos, pues me entretengo soltando derechazos a los mierdas de turno del Gobierno... o los fachas esos, perros judios… Pero, pssss, entre amigos, si sale algo raro… una mulatita o alguna fan de esas, y se puede echar una canita al aire… ¡Duerme, Paca, duerme!

Je.

Pues eso, que ya tengo cuenta. @Chédepie. Así, con dos cojones. Un nombre apañado. Chulapo. Por si queréis seguirme… eh… Seguidme, seguidme… titas-titas-titas... No, mulatas, vosotras no… no os lo toméis mal, azúcar…Vosotras sois mis palomitas...

La verdad es que, como decía el chavalote ese, “hay que ponerse las pilas. Movilizarse. Luchar”. Al principio pensé que había dicho “duchar”… y ahí que te vi. La Paca me miró algo raro cuando me vio entrar al baño a primera hora, pero… Luego, ya limpito, me enteré que era “luchar”. La higiene, en esto de la Revolución, debe ser cosa secundaria. También me di cuenta de que no estaba tan moreno como creía… pero eso se arregla en las cámaras de rayos UVA de los pobres: los chiringuitos playeros.

Pero razón, al cuatro ojos, no le faltaba. Siempre recostado en el sofá, mirando el Cuéntame, me voy aplatanando día tras día. ¡Con lo que yo era, amigos! Madre mía. He cambiado los pantalones pitillo y la chupa de cuero por este albornoz desteñido… al rosa, como siempre sucede con la Paca y su lavadora. Albornoz que es más como una segunda piel… o tercera, o cuarta, o quinta… No sé cuántas debo tener ya, pero este año voy por la tercera báscula. Son malas, eso sí. No aguantan nada pero, ¡qué puedes esperar de los puntos del banco! ¡Ni eso hacen bien! Una báscula digital, 2.500 puntos y… ¡zas!... en cuanto me subo, “error”… “error”…

Pues eso, que ya tengo twitter.

Y claro, como os podéis imaginar, lo primero que hice fue hacerme seguidor del chaval. Más que nada para no ir dando palos de ciego en esto de la crítica digital. En diez minutos ya había hecho cien “follows” de esos. El tipo este, el otro que también tiene un programa tras las noticias, el periodista ese que estaba antes en la CNN… la paticorta de La Noria… ¡Buf!... Un montón de tíos molones, creedme. Y tías…tías con buenos pechotes, ya me entendéis, eh, pillines...

Je.

Mirad, mirad… el joputa este de primera fila ya está tecleando en el móvil. ¿Qué? ¿Chafardeando en mi cuenta, no?... Eh… ¿cómo? ¿@justinbieber?… No, no… No es lo que estás pensando, no. Eso es la Paca, que me debe haber sisado el celular… celular… ¡Qué cachondos estos sudacas!... No, no... no cambio de tema, no... ¡Nada de mariconadas, que yo soy muy hombre!

Pues eso, que tras los follows de turno, me dispuse a entablar un duelo como los cowboys del salvaje oeste. Ante el espejo del salón, con mi gorra de la cuenca minera que me dieron los del sindicato, y un palillo entre los dientes… ¿Es a mi? ¿Estás hablando conmigo?... empecé a desenfundar mi pistola de su funda anudada al cinturón… ¡Pum! ¡Pam! ¡Toma plomo, cabrón! ¡Toma twitts!... para, henchido de gloria vaquera, desplomarme en el sofá y empezar a sacarle brillo a la Colt del futuro que tenía en las manos… por obra y gracia, otra vez, de los puntos de Vodafone, contrato de permanencia de 18 meses.

Y claro, ¡cómo no!, las primeras balas de ceros y unos binarios fueron para la Marquesa madrileña. Me costó encontrar su perfil… y, ¡esa es otra! ¡Pasé casi toda la tarde buscando la cuenta oficial, y no los cientos de perfiles en plan coña!... Espeonza… dEsesperanza… Aguirre, la cólera de Dios… ¡Qué cachondo, el mundo digital!... ¡Los de Mátrix estarían jodidos, pero seguro que se reían un montón!

Total, que al final doy con ella y, mensaje directo a la yugular. Perra, suspende el partido de la petanca de tu senil padre. Instantáneamente, como dice el periodista ese, le da a uno la sensación de haberse quitado veinte años de encima. Fascista, ojalá te hubiera aplastado el helicóptero… o el chiste ese de las catenarias del tren… o la bomba de Bombai y sus calcetines amarillos llenos de tomates…

La Red está llena de lumbreras que se estrujan los sesos inventando coñas de estas. Ocurrencias, frases hechas, comparaciones ridículas… ¡Con todo lo que hay ahí, no sé qué hacéis aquí escuchándo mis tonterías! Es tan sencillo como hacer follow a los oráculos indicados y luego, corta y pega. Bofetones dialecticos listos para ser alquilados, a módico precio. Un campo de tiro amateur para el cual no hacen falta licencias ni exámenes psicotécnicos.

Y gratis. Como tiene que ser. ¡A ver si los Mercados también nos van a sablear en esto!

Ahí los tienes todos a tiro. A Aznar con sus 3.000 flexiones diarias, al Bush recibiendo un zapatazo iraquí, al Gadafi y su ultrajante consolador de madera… ¡Qué risas, compañeros!... El Gobierno este, con sus recortes en Educación, Sanidad… sus amigos los banqueros y sus perros fieles con porras de goma… Tan sólo moviendo un dedo, te metes en la alcoba del susodicho, al lado de su amante de turno… con tus pies helados… acaparando las sábanas… En un segundo, el pajarraco azul este le lleva tu mensaje, como una paloma inglesa.

¡Cómete esa, franquista!

Pues sí, señores. Está bien esto del twitter. Las Redes, en general. Esto sí que es Democracia Popular, y no lo que anuncian en la TV. Ahí está la voz del pueblo, tíos. Los que apenas pueden alzar la voz, ahí encuentran su sitio.

Como yo… un miserable cómico que copia chistes.

Como tantos otros.

Un abrazo, amigos. Ha estado bien la noche, ¿no? Se han reído, un cubata entre pecho y espalda… un ambiente agradable… y un cómico penoso. Buenas noches y hasta la semana que viene, en el mismo antro. Un aplauso. 

Voy a seguir piando.

(Aplausos, carcajadas y varios vítores…. ¡Hip Hip Hurra! ¡Hip Hip Hurra!....)


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NOTA. La entrada ha sido calificada como Utopía. Porque utopía es pensar que el espectador español, ante un monólogo miserable como éste, ficticio… o ése de ahí fuera, real… bombardeará al mediocre artista y a sus digitales guionistas con una lluvia de tomates, ceniceros, sillas  y banquetas… para, acto seguido, destrozar todas las botellas de las estanterías y prenderle fuego al local y a sus cómicos...payasos… o bufones.

21/05/2012

De bufones y otras especies


Abunda, en el Cuartel General de El Ejército de los 12 Monos, el sentido del humor, la ironía y el sarcasmo… pero, algunas noches, al acostarme, una ajena, grande y poderosa sonrisa se apodera de mi rostro. Y ésta poco tiene que ver con la atmósfera imperante en nuestras estancias.

Algunas noches, esa sonrisa no es más que un reflejo que constata aquello que más destaca en estos tiempos nuestros, en este país que nos fue expropiado.

Porque algunas noches… o mañanas, tardes y anocheceres… me entretengo visionando las notificaciones de la sección de contactos digitales a nivel mundial, alias Facebook… o pasando el dedo sobre el celular para avanzar en la radio macuto amateur que es Twitter… o leyendo blogs ajenos a nuestros aliados…

… y lo que leo, las fotos que veo, las caricaturas sobredimensionadas… acompañadas de una cita histórica, un titular poderoso o un trabalenguas trasnochado… hace que la carcajada salvaje se apodere de mi ánimo, activándose, con ella, todos los sistemas de emergencia y vigilancia del Cuartel, con el consiguiente ajetreo de los encargados de la Seguridad Interna.

Reconozco que es una sensación parecida a la que se obtiene tras degustar los servicios informativos, las tertulias o las pontificaciones de cientos de periodistas, analistas, chupatintas y demás fauna ibérica que pulula por la parrilla televisiva.

O el dial radiofónico.

Pero  cuando el monólogo cómico es representado por amateurs nerviosos, esa experiencia no puede pagarse ni con toda la deuda soberana del Mundo. Los perros de los saqueadores, al realizar su fiel tarea, reciben algunas migajas del Amo. Éstos… los amateurs incognitos convertidos en reporteros de la mentira y la demagógia… no.

Trabajan de gratis. Sin miedo a los ERE’s.

Contemplarás dibujos temblorosos apretujados en pequeñas viñetas, presuntamente mordaces, colgadas por amigos digitales que jamás leyeron un periódico pero que, esta mañana, tropezaron con un gracioso dibujo en la última página de aquello que creían una servilleta.

O alguna fotografía realizada décadas atrás en algún estudio perfectamente ambientado. Una emocionante instantánea de un “rebelde por la democracia” arrastrándose por el fango de la Revolución. El fango, de blanco mármol. El rebelde, un modelo afincado en el Bronx neoyorquino. El desierto, un plató del séptimo arte.

Ahí. En “Actualizaciones”. En “Noticias recientes”. En primera línea de acción. Dañándote la vista en el mismo momento en el que la mirada se posa sobre la exclusiva anunciada. Una tras otra. Viñeta tras viñeta. Chiste tras chiste. Reivindicación tras reivindicación.

Las encontrarás para todos los gustos. A favor de los animales, en contra de los humanos, a favor de los saqueadores, en contra de los honrados… Algunas que te presentan, de nuevo, el “otro Mundo es posible”… escurridizo… o que pretenden despertar, en nuestro interior, recuerdos inexistentes sobre pasados tiempos de concordia, igualdad, solidaridad y progreso.

Citas de grandes pensadores de la Historia de la Humanidad… como el Ché muerto en pie, el Gandhi olvidadizo, el vil asesino encumbrado a las alturas del Olimpo o Politburó… Frases célebres de personajes, en la mayoría de los casos, ensalzadas por esa fuerza invisible que es la publicidad moderna. Liturgia subliminal que, segundo a segundo, nos convence de la existencia de ese Dios nuevo… incuestionable, éste sí.

Pero ese Dios es, más bien, un hombre vulgar cualquiera manejando, a buen recaudo en su bunker secreto, los hilos que sostienen el tinglado.

A él le rezan enormes masas de corderos, fieles a su pastor. Haciendo gala de la fuerza de sus convicciones y espíritu, le realizan ofrendas en forma de acciones de lucha. Cuelgan las mentadas fotos, twitean citas y enlaces, teclean sesudas reflexiones de sobremesa… ¡Hay que pasar a la acción!, piensan mientras se lanzan a la calle, “que es suya”, pues ellos son “el pueblo todo”… y, tras apretar la tecla INTRO, se recuestan en el butacón satisfechos con su granito de arena… “El pueblo unido no será vencido”.

Al enemigo, ni agua.

Todos estos años pasados… demasiados años pasados… las mentes de estos nuevos fiscales han permanecido aletargadas. Viviendo el “Sueño español”… su milagro económico, tan denostado cuando no eran ellos quienes firmaban los informes… su verano dorado que les transformó en alegres cigarras cantoras el día… lejano…  en el que el sacrificio y el trabajo quedó superado por la vagancia y la falsa dádiva, mientras asistían embobados al Sálvame de turno o opositaban al trabajo público protagonista de sus sueños más húmedos.

Este Mundo… el real… poco les importaba. Los descuadres en las balanzas comerciales, el uso y abuso del préstamo foráneo, a bajo interés… la decadencia moral, la “involución permanente”, la desintegración de España en el vacío de los Tiempos… Poco importaba eso en un país en el que el matrimonio homosexual estaba permitido, el aborto se convertía en derecho y el asesinato a sangre fría se consideraba una forma de hacer política. 

Un país en el que el dinero público no es de nadie, las ministras son de cuota y los consejos de administración, los tribunales, las cúpulas policiales y las cátedras universitarias están ocupadas por políticos con carnet vigente.

Ahora, hundidos de podredumbre hasta el cuello, las hordas de milicianos amateurs sudorosos se prestan a la batalla. Han despertado de su sueño de lentejuelas y cirugías estéticas… y quieren guerra. Andan sedientos de sangre, como buenos vampiros que son, fueron y serán toda su corta… demasiado corta… y miserable vida.

Antes, los más aventajados, criticaban a los “mercados”. Esos entes. Ahora, los corderos camino del matadero, alzan la voz contra los “mercados”… y el Gobierno heredero de la ruina, como si ésta hubiera aparecido de la noche a la mañana… tras finalizar la edición semestral de Gran Hermano. Así, en un chascar de dedos. De ricos, pasamos a miserables. Lo teníamos todo, y todo nos lo están robando.

¡Ellos son los culpables, hermanos! ¡Ellos son el lobo con piel de cordero, parias de la Tierra! ¡Unámonos! ¡Hagamos frente a los usurpadores de la Democracia, como siempre hemos hecho! ¡Que no nos roben lo que ganamos vertiendo nuestra roja sangre!

Muchas noches, al acostarme, la misteriosa sonrisa se dibuja en mis labios. Precavido, me tapo con las sabanas del catre y exploto en mil carcajadas. En silencio, no vayan a despertarse aquellos Monos que transitan por el bulevar de los sueños sin romper. En la oscuridad de la noche, van desfilando los rostros de aquellos que, orgullosos, descansan con el confort de sentirse realizados… de haber hecho la buena acción del día… de haber colaborado a la causa futura. Esa que, hoy, este nuevo Gobierno de “neoliberales fascistas hijos de la gran chingona” ha borrado y convertido, de nuevo, en otra utopía por la que luchar.

Y me río. Me rompo por dentro mientras las carcajadas me arrancan lágrimas. Veo sus caras, conocidas todas, y pienso dónde estaban cuando las últimas líneas se derrumbaban bajo las bombas de la miseria, el saqueo y la bancarrota.

¿Estarían curándose las heridas sufridas mientras ganaban esos “derechos”?

No, Monos… no. Como he dicho antes, todos los conocemos demasiado bien. Siempre fueron, serán y son la misma masa insulsa, de imposible provecho. Escoria en vida. Tontos útiles de distinto nivel, pero tontos al fin y al cabo.

Si estuviéramos en época de reyes medievales, castillos y caballeros andantes, serían estúpidos y maltratados bufones.

Y, perdonadme Monos, pero yo me río mucho, con los bufones.