Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 sept. 2018

La soldadesca llorona


En la vieja N-340, kilómetro equis, llegando a la decimotercera rotonda que un aprendiz de ingeniero de carreteras, puertos y caminos con tesis doctoral por la Pompeu Faba diseñó como colofón burlesco para el desprevenido conductor que ose adentrarse en la paupérrima red de carreteras de la republiqueta imaginaria, hoy, esta tarde, cuando retornes a casa después de la larga jornada laboral soportando los improperios de una clientela para la cual su maldito parné es oro puro capaz de abrir cualquier par de piernas, comprobarás que, junto al mástil desnudo por obra y gracia de los comandos de la resistencia, el pelotón uniformado y fuertemente armado con sus Heckler & Koch G36, barretina calada, pasamontañas mimetizado y cuatribarrada metopa, ha desaparecido dejando abandonada la cota vital, el punto estratégico... la línea del frente...
... y es preocupante, y es inconcebible, y no darás crédito, pensarás, elucubrando qué ha podido pasar para que los hombres armados de Putschdemont, los últimos del Canigó, hayan desertado de un enclave táctico de vital importancia para el amedrentamiento del fascineroso conductor de primera y españolito de segunda... evasión en la green zone donde los malos malísimos que pululan por el planeta flotante del imaginario totalitario de los del sonriure de hiena se reúnen con intención de preparar sus atentados malignos contra la democracia defecada por el mandato popular del primero de Octubre tractoriano... ¡ay, esa rotonda!... y mirarás a diestro y siniestro, a Omaha y a Juno, estupefacto, aún incrédulo ante la idea de que los paramilitares políticos hayan dejado pasar la oportunidad de lucir su equipamiento de guerra mientras van soltando pegatinas que son multas y puntos negativos a quienes tengan el valor necesario para atravesar la vanguardia de tan señalado punto kilométrico.
Todo el pelotón, ocho o diez peleles, a la carrera, reirás... y, obviando poner el intermitente en claro gesto de rebeldía, tirarás para casa donde aguarda la ducha, ensalada de queso y tu trinchera inexpugnable como lo fueron esas urnas de papel-cartón que la fuerza armada se vio incapaz de inutilizar durante los días jubilosos del fascismo hispano color verde.
Poco importará ya que la rotonda -las rotondas, que son trece las que dibujó el zumbado ingeniero en el plano- no esté tomada por la milicia de la zeta y la multa, el tipejo musculado y la tiarrona del moño, el comando G del golpe y la saca rumbo a la incineradora. El desprecio hacia el cuerpo todo lo abarca...
... pero saber que el pelotón, la compañía, el regimiento de los miquelets modernos, despojados del uniforme y ataviados con la camisa negra de la gran marcha mussoliniana, ha sustituido la rotonda de la hamburguesa por la tienda del Cuartel General barcelonés, abrevadero del consejero de la materia, capitán general de la tropa de la alcantarilla, para reclamar ¿qué hay de lo nuestro?¿qué se sabe de la soldada de las horas extra empleadas para el golpe?¿y nuestra equiparación salarial con los millonetis del funcionariado de la republiqueta?, hará que el desprecio, infinito, se aderece con toneladas -megatones de TNT- de rabia, infamia y náusea.

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(Más sabiendo que pagarán... tú pagarás... mañana, en la rotonda, a tu costa mediante nueva multa)

13 sept. 2018

Estudio morgue


Con los primeros trinos de las cacatúas invasoras, bajo el Sol de justicia del septiembre nostálgico, deambulando entre taxis conducidos por pakistaníes maleducados y marroquíes misericordiosos siempre dispuestos a sacrificarse por el prójimo infiel, cuidadoso de no pisar el escaparate lujoso esparcido en la acera de la ciudad condal por un emprendedor mantero aburguesado afiliado al sindicato... disimulando al pasar frente al retrete público reconvertido en narcopiso o higiénico burdel de cronometrada tarifa -con su chulo, su camello, su jeringuilla sifilítica y seropositiva...-, en zigzag evitando el acoso político de la policía del régimen y sus libretas prestas a enchironar a los gorrillas que reubican lazis en los contenedores adecuados a la basura amarilla o sus mofas a todo aquel que defienda la ley sin ser miembro de las tribus migrantes ante los cuales salen corriendo cual ánima en pena y que tienen bula papal entre los miserables aprendices de sturmabteilung de petróleo y plumas cuatribarradas... bajando en eslalon por las ramblas sin bolardos sobre las que circulan furgonetas y pacen los cadáveres tostándose al calorcito del tórrido verano... cruzando frente al supermercado de los veintitantos cuerpos reventados por la accidental explosión colateral previamente anunciada, o despistado frente a las placas invisibles que rememoran los pobres diablos que sucumbieron ante las sacas, los barcos reconvertidos en chekas o las fosas silenciadas bajo toneladas de hormigón modernista fetén...
... atravesando el foso cenagoso de las Moreras, el mito del Born, el reflejo impertérrito de la llama del Canigó o la sombra alargada de la Moreneta y su pan bajo el brazo...
... Braulio, con un trípode bajo el brazo y un maletín repleto de mecanismos, lentes y rollos de película, busca la mejor esquina donde colocar la cámara de fuelle... su amiga entrañable, su tesoro tolkiano, aquella que trae el pan a la mesa y el buen vino al estómago... ¡oh, cámara, cuántas inolvidables veladas junto a vos en el cuarto oscuro!.... Hoy no debemos desfallecer, amor mío. Son miles... cientos de miles de millones los que, en fila de a uno, posarán firmes ante tu objetivo como soldados impacientes ante la fotografía que sus familiares aguardan antes de la partida al frente. Ponte guapa, cámara; que el agua fresca limpie tu mirada; haz tu trabajo, ese que detiene el tiempo asesinando la vida hasta convertirla en naturaleza muerta... y Braulio, el fotógrafo del pánico, ubicado en el ángulo de la náusea y del blanqueamiento de sepulcros, resguardada su cabeza bajo el negro manto que resguarda su intimidad de la cruda realidad, va apretando el botón de la acción, el gatillo junto a la nuca, explota ya el fogonazo de la infamia.
Algunos dirán que es una pena el blanco y negro de la imagen,
pero Braulio responde jovial que así se disimula mejor el rojo de las manos manchadas de sangre, así que sonrían, por favor.

 

6 sept. 2018

Voladuras


Tú propón-pon.... tú propón-pon, que esa puta dispone...
Así se desmarca La Mala en una de sus alevosías rapeadas... por una cerveza, por un cigarro, por un paseo en carro, por recibir atenciones... así se propone... pro-pro-propone, y la Providencia -aunque esto no lo deja muy claro, la tipa; lo saco de mi cosecha personal- dispone, o sea, hace y deshace a capricho según el plan maestro. Por una cerveza, por un cigarro... por un sueldo a cargo del erario público, una medallita pensionada, un retrato colgado del salón del trono de la memocracia de Chirigota Española, s.l..... por lo que sea, aquí hasta el más tontolaba propone, y a mayor dislate, mejor, que es barata la estulticia y la acción de merma cotiza bien en el ibex perroflauta de los quince segundos de fama. De esta guisa, asomaba el morro hará unos días un pelanas del partido nacionalista vasco, heroico de las jornadas épicas de Santoña, para decir que la cruz de Cuelgamuros debía ser volada por los aires. Al segundo, lamiendo la baba aún caliente de tamaña aseveración, los demócratas impolutos de la esquerra republicana, con su charnego-tonto-útil rufianesco a la cabeza, preguntaba dónde se debía votar para refrendar la voladura controlada que pusiera la cruz en órbita. Visto lo visto, la masacre de cristianos perpetrada por el colador Companys durante los treinta del siglo pasado no fue suficiente para perpetuar sus sonrisas supremacistas con brillo de golpe de estado perpetuo. También proponen soltar a los presos en otro capítulo de la serie "amnistía, porros y tías" que viene proyectándose en las mejores salas de cine de autor patrio desde el gran abrazo de la transición a la nada que, envuelta para regalo con celofán y libertad-libertad-sin-ira-libertad, nos vendieron los del café para todos (aunque unos más café que otros, cuales cerdos en la granja), y el presidente de Tractoria, tuerto arengando a la burra ciega, propone... tú propón-pon... atacar al estado español en un de los mil guateque para separratas frustrados que vienen celebrándose desde que Wilfredo el Belludo perdió la cuchilla de afeitar allá por el terciario de su era, aunque incluso con la connivencia de Sánchez -el Usurpador- y su piara de ministros de postal veraniega, será la Providencia quien, haciendo caso omiso a genuflexiones y demás tragadas del sable de filo diálogo, dispondrá qué ha de suceder con este tiempo que se nos ha dado a los españoletes modernillos (de mierda). Y hablando de sables, también se propone... pon-pon... una nueva vuelta de tuerca en materia fiscal que acabe por hacer sudar, a la ciudadanía aletargada que asiste impasible a las chanzas del antifranquista amateur de los veinte pisos en la gran manzana y su pelele imberbe, ese diésel que vino del frío y que tanto mal está haciendo al clima global, pobrecito. 
Lo importante, en este sendero de un dios menor laico, es proponer...
... y a mi mente divergente la asalta una idea sencilla al tiempo que libertadora, que no es otra que, puestos a volar cosas, imitar a Guy Fawkes para, de una sentada, contemplando los fuegos de artificio mientras se degusta una barbacoa en familia que bien podría ser el  punto y final apoteósico a la manifestación del próximo día 9 en Barcelona, volar esa casa grande de putas y putos que se presenta como Congreso entre fanfarrias y músicas de querubines alados. Vacío de carne humana, por supuesto, no vayan a tacharme de pacifista demócrata los etiquetadores regios de los medios de manipulación del radio-cortijo-nacional-de-España: a los feligreses que por allí campean los días pares tiempo ha que los habría empaquetado rumbo a sus casas sin pensión y con sobrado deshonor. ¿Para qué sirve la sobada cámara baja? ¿Qué ha aportado al bien común de los españoles dicho edificio de blasfemia y mugre? ¿Alguien que no pretendiera medrar en  vida ajena lo encontraría a faltar? ¿Senado, qué coñada es el Senado, Hulio?
Sí... yo, este hombre que hay en mí, propone -puestos en faena, cual reacción en cadena de orgasmos transitorios, que salte la espita de uno a otro, de casa grande a casa grande hasta contar diecisiete-... y quieran las sendas inescrutables que la Providencia, alabada sea, así disponga.

31 ago. 2018

Minaretes rurales


Anochece.
Todos los días son buenos para santificar las fiestas. Los viernes, también. Todos.
Las últimas luces del día se agarran al horizonte rural, campestre, quizá temiendo perderse bajo las tinieblas del ostracismo de la razón que se abre paso sobre la profanada tierra; con uñas y dientes a la tenue línea del horizonte que recortan las lindes, los cortijos y las porquerizas que tan característico olor dan a la región... santa morada... alabado sea tu nombre, oh amada hacienda.
El aire que recorre las calles como un fantasma es seco; el ambiente sereno; van encendiéndose por aquí y por allá las mortecinas luces de las fondas, se entremezcla el repiqueteo de los hielos en los vasos con el remover de las fichas del dominó -a diez céntimos la partida; ningún lugareño se hará rico jamás mediante los juegos de azar-, bajo techo se respira el áspero humo del puro rancio, es constante el carraspeo de flemas amasadas a lo largo de la jornada, en el huerto, sobre el John Deere, mezclanza de cebolla y mistela, inquina e ignorancia.
Algunos niños juegan a policías y presos. Unos, con tubos del papel de aluminio hechos porras; otros blanden libros de leyes viejas, papeletas y urnas; a veces cantan canciones prohibidas en su imaginario mientras las madres los observan y, entre ellas, observando la coreografía escenificada por la pequeña soldadesca normalizada, cuchichean ensoñaciones en las que anhelan haber parido un futuro héroe de la neopatria expoliada... un politiqués comisionista, periodista televisivo, delantero-centro blaugrana, el yerno con el que mojan las bragas las maduras del café con leche la noche del baile de cocas.
Pasa un coche despistado. En una esquina libre de botella de agua micciona un perro mestizo.
La sombra de un despistado apestado serpentea hábilmente evitando ser visto.
Anochece, y el reloj del campanario autóctono toca arrebato.
Los altavoces carraspean, silban, se acoplan los agudos con el empezar de la cinta magnetofónica.
Anochece.
Todo es silencio pueblerino y amarillo antiniebla plastificado cuando una voz inicia el rezo desde el minarete de la casa de la villa -casa de grandes puertas, las piernas siempre abiertas para el relato- llamando a los feligreses a orar por el pueblo elegido, todo unido haciendo fuerza hasta la victoria final, que no será otra que la consecución de la libertad añorada de la patria imaginada.
Anochece en el villorrio del entrecejo, el ron quemado y la butifarra blanca al son de la melódica voz en off del almuédano con cargo de funcionario público, y la iglesia del nazionalismo defecado por la "renaixença" cierra los ojos para visualizar con claridad las enseñanzas de los padres de la patria pequeña, saboreando sus designios, haciendo suyo su sacramental odio a las Españas, sentimiento que es dogma y credo en el que se fundamenta su existencia aquí en la tierra, este valle de lágrimas tractoriano que, ahí está la voz mística que lo reproduce y recuerda, pronto ha de finar trayendo, a este mundo, el reino -o republiqueta- de los cielos.
Anochece y todos clavan la rodilla al suelo, ensanchado el gaznate, jarabe de palo para tener felices sueños. Un beso a los niños, bendiciones papá y mamá, soñad con querubines alados rubios,decoradlos con un lazo para regalo.
Alabada sea la moreneta teñida de amarillo limón.

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Dies Irae, Monos.

22 ago. 2018

Folclore

En una isla perdida de Indonesia es tradición sacar a los muertos de sus tumbas. Llegado el día de autos, conocido como Ma'nene, los devotos se arman con picos y palas para cavar las fosas, recoger los polvorientos despojos y, junto a velas, elevadas dosis de acetona y diversos perfumes con los que acicalar a las momias, pasear con ellas por los idílicos parajes de tan veraniego paraíso. Dicen que buscan agasajar a sus difuntos, aunque por mucho que se empeñen en acercarles alcachofas periodísticas o agobiarles a preguntas y ruegos, jamás ninguno mostró satisfacción alguna por ser arrancado de sus moradas eternas por muy aficionados al jolgorio que fueren en vida.
Desde la lejanía allende los mares, la civilizada y mejor preparada de la historia población española ve tales prácticas con una mezcolanza de repulsa y preponderancia, tachando tal práctica de barbarie tribal. Craso error, pues por estas latitudes sacar a los muertos de sus tumbas siempre estuvo muy en boga entre ciertos sectores del populacho progresista. Ya en tiempos arcaicos dedicó largas jornadas desenterrando reyes, párrocos y demás gente eclesiástica con parecidas intenciones de paseo y aplauso... amén de las ocasiones en las que la voluntad no pasó de intención debido a la negación de familiares gruñones -como en el caso del famoso poeta- o porque, simple y llanamente, las doscientas mil fosas anunciadas sobre el papel mojado no pasaron, en la cruda realidad, de ser meros osarios de perros, gatos y demás animales de granja.
Sirva de ejemplo la intención actual de dicha progr(h)ez de rebuscar entre su mortaja la momia del General Francisco Franco y todos aquellos que, junto a él, en paz y sosiego, descansan en el Valle de los Caídos para uso y disfrute de la parroquia beata de la cofradía de la revolución pendiente -y aplastada- que encabeza el mismísimo pater familia monclovita, Pedro Sánchez el Usurpador, quien, a sabiendas de que su pontificado pasará sin gloria pero con mucha pena, pretende resarcirse y labrarse un nicho en la Historia siendo aquel que cerró, tras ser saqueada cual pompa fúnebre faraónica a manos de ladrones de medio pelo, mediante un aquelarre festivo de corros, puños en alto y fanfarria populista, el sarcófago de la Guerra Civil española.