Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 jun. 2017

Cómplices


Leopoldo López.
Preso en la lubianka venezolana del socialismo (o muerte) de las ratas de Sao Paulo.
Hará apenas 24h. gritaba "tortura, tortura", a voces, mientras su esposa se desespera.
Tiros a quemarropa, amenazas constantes, ultraje e insulto, jóvenes muertos, mujeres violadas, hambre y desesperación y una larga lista englobando las características del socialismo, y la muerte.
Mariano Rajoy, su ministro de exteriores y demás miembros del consejo de sobres en negro, silentes.
Que se marchen lejos, cobardes acomplejados; que se marchen pronto, o será irreversible
morir ahogados entre tanta náusea.

22 jun. 2017

Arderéis...



El convento madrileño de las Damas Apostólicas del Sagrado Corazón de Jesús data de 1929. Arquitectura neomudéjar en el centro de la ciénaga que fue villa y corte antes de cheká.
Los unos por los otros, han paralizado un derribo que, los unos por los otros, habían dejado hacer merced a ese silencio administrativo del que gustan practicar tirios y troyanos, progresistas y conservadores, cara y cruz de una misma moneda... una idéntica cosmovisión... una autentica náusea.
El miércoles unas retros la emprendieron con él a golpes de demolición. Hubo suerte al no procederse a la voladura controlada -descontrolada, atendiendo a los precedentes- con dinamita arrendada en alguna mina conchita asturiana... aunque, bien mirado, el borrado histórico del Patrimonio Nacional de España habría pasado inadverdito -algo incomprensible en la era cibertrónica de la democracia informativa- a ojos de la mancha humana aunque los cascotes hubieren saltado hasta la estratosfera oscureciendo el Sol
Pero lo nuevos métodos se parecen mucho a los antiguos, y las inapreciables vahadas de humo que levantó el festejo, algún loco que pasaba por allí, temeroso, las contestó gritando ¡fuego!¡fuego!... rompiéndose, para los que vividores de réditos y venganzas, la fantasía erótica con la que imaginan redimirse, soplando velas, de una derrota, ochenta y tantos años después, todavía presente.

20 jun. 2017

La bula mamal


La diferencia con la conocida, dispensada desde su balcón por el ex-portero de discoteca de La Pampa, radicaría en que esta última, feminista y modernista e hija pródiga de la nueva sociedad que están inyectando en vena las huestes de la progr(h)ez y sus tapados adoradores de la cheká y el eco-comunismo de maltusiano salón, sólo puede ser recibida por quienes, en el clan de la barba marxista germano-soviética, son reconocidos como parias de la tierra, y de entre tamaña mancha humana pringosa, sólo los bienaventurados que manda el conteo de los votos, así que no os hagáis ilusiones, lumpen.
La práctica nunca fue muy de la mano de la teórica. La famélica legión, a pesar de seguir siendo cantada a coro por los piji-analfabetos de la PSOE y adláteres de la Complutense en sus encierros espirituales donde sueñan y duermen imaginarios de niños de teta, hace décadas que dejó de ser un todo para convertirse en un puñado, víctima de un clasismo de barrio bajo, navajero, asalta tumbas.
Aquellos privilegiados eran conocidos como nomenklatura.
En nuestros días del conocimiento inútil y la moral nihilista, los elegidos entre la morralla del internacionalismo asimétrico se hacen llamar gente... somos la gente... "su" gente, claro: los afines al Partido, activistas militantes, figurantes asociados, cómicos y comisarios culturales, graciosillos pirómanos y valientes de los que batallan revoluciones pasadas.
Hechos a imagen y semejanza de Vladimiro, no llegan a ser pulgas de su tren blindado, pero cuentan, merced al bienestar dogmático del período de entreguerras, con la liberación que otorga el discurso lacrimógeno, la afrenta encubierta y esa poderosa arma revolucionaria que, a diferencia de la mentira, convierte la verdad en algo ofensivo, esquivo y fascista.
Son los milagros marianos de la bula moderna, la bula mamal, y la justificación de los medios en pro del un apoteósico final para el denostado proletariado.

19 jun. 2017

Blandeando


Corriendo por el submundo de la red informática mundial, aka WWW, llegó al SI del Ejército de los 12 Monos, no hará ni un par de meses, una curiosa comparativa entre una de las mayores lideresas del feminismo dialéctico del momento, tonta-útil-Beyonce-otro-mundo-es-posible, y un español feucho y bajito que aún hoy copa las cabeceras comerciales de los puestos de casetes de los mercadillos itinerantes que, martes o jueves, brotan como setas en las calles más soleadas de los pueblos de España.
Una, estrellada más brillante del firmamento vanguardista, con una canción de tres oraciones repetidas incesantemente, modo disco rallado, estilo secta comecocos -¿dónde va la gente?, ¿dónde va Vicente?- amparada por un ejército de compositores, editores, productores, traductores y demás sacamantecas de la mercadotecnia global indispensable para lamer el éxito en la actual sociedad pringosa; otro, castizo, con un tema en varias estrofas y estribillo resultón compuesto a lápiz y papel en el asiento de un Seat 124, denostado por faltón, misógino, empedernido fumador de barra de bar y carajillo español alienado de las plurinacionalidades y demás soberanías compartidas.
Hablamos de El Fary, taxista y cantautor.
Hoy hace diez años que anda criando malvas, pero no esperéis recuerdo en demasía por parte de los canales de comunicación que dominan la industria, más preocupados por el virgo de la perra-loba o el rasurado pectoral del julandrón ibérico de nueva hornada.
Todo mandanga, Fary, aunque ésta no se quema ni se lía ni se fuma a propia voluntad en un intento de encontrar una estrella que quizá no exista, sino que está en el aire, flotando como ponzoña invisible, como el amor de la canción, espirada por los arquitectos del infecto buenismo occidental para que sea inspirada por la mancha humana que, prostituyendo el nombre de la democracia en una bacanal de relativismo nihilista, se dejó desterrar la libertad de fumar y la libertad de opinar. Ingeniería moral y cultural que cierra piernas a cal y canto durante el trayecto de Argüelles a Nuevos Ministerios e induce a definirse, en sus perfiles doctos en modernez de mierda, como femimbéciles de barba andrajosa, cejas depiladas y menstruación anhelada.
Tú, a diferencia de los papagayos que recitan pedagogía social a la sombra de la nomenclatura, lejos de esos artistas e intelectuales que oran dogmas en clave de sol y no dudan en tentarse la ropa cuando el redistribuidor de impuestos ajenos del que viven tacha esta palabra de malsonante o censura esa expresión por ser germen de la fascinerosa incitación al odio moderno, ya no tienes cabida en este edén de corrección política.
Lejos quedan los agujeros del casete.
Ahora todo es virtual, falso… todo blandengue. 

16 jun. 2017

Libro de buen amor


Ya te lo decía tu madre, progenitor A: «No debes preocuparte, cariño; el amor, tarde más o tarde menos, acabará llamando a tu puerta».
Como en tantas otras ocasiones, no se equivocaba. Nunca lo hizo a la hora de darte un consejo. Para eso las moldeó sabias el hombre moderno, criatura.
Al crecer te pusiste a disfrutar la vida tuya, sin filosofías, tranquilo... algún día llegará... degustando el néctar de las florecillas silvestres, fanfarroneando con los amigos de la infancia, echando el humo de tu cigarro a la cara de la Luna.
Una noche dispersa, sin embargo, al otro lado de la pista de baile, pintarrajeada de un modo diferente a como solía hacerlo cuando os veíais en la clase de antropología en la universidad, lo viste... con su pelo brillante, las formas prietas, esos labios carnosos... y una voz conocida volvió a resonar, huída de un letargo involuntario.
El día señalado había llegado.
Nada volvió a ser igual. Todo supo distinto. La cerveza, los amaneceres frente al mar, el sol achicharrando las pupilas durante una vuelta a casa por carretera. Sin... sin... sin el progenitor B todo se convirtió en banalidad, dilo. En la cola del cine, brincando en los conciertos de fiesta mayor del pueblo, mientras comías pipas tragándote la última de Harry Potter; sin él, sin escuchar su forma de reír, cómose mesaba el pelo con su dulce mano, todo perdía esa fuerza magnética que dominó tu juventud, ahora repudiada.
Al caer la noche, en la calita secreta donde llevabas a tus embriagadas conquistas de ayer, junto al progenitor B, tumbados sobre la arena fresca, lanzarás versos a la Luna.
Versos y besitos de enamorado, progenitor A.
Enamorado que no come el solomillo reducido del hígado del cerdo, que no fía de beber vino, alejado del aroma de un aliño de liar, que viste de pitiminí todos los días incluyendo el domingo, calcado a los modelos de las revistas de corte y confección con las que se entretiene la mancha humana en la sala de espera de la peluquería.
¿Chapa o pintura, qué querrá usted, criatura?
Como te decía no hace tanto tu madre, sobran las preocupaciones.
Es hora de degustar la vida tuya. Sorberla hasta el tuétano, sí, pero en compañía de tu otra mitad, tu medio limón que no amarga, el que te coge de la mano durante los mesiversarios, de camino al hotel de la gran ciudad a la que os habéis escapado este fin de semana, tortolitos del amor moderno; y ahora se aferra a tu brazo, te mira con esos ojos que se hunden en el infinito, tú te zambulles en ellos... te amo, progenitor A; te amo, progenitor B... y selláis el gran pacto con un beso, envidia de los transeúntes que se cruzan con la pareja de tortolitos.
Encadenadas al puente, de rubrica romántica, vuestras compresas manchadas de amor.