Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 jul. 2017

Amargor frío


Ocurriría un porrón de años atrás, pero sonaba con la misma nitidez que lo ha hecho hoy, en el bar, mientras bebías un quinto bien frío.
Los unos, endiosados por el ocaso de los dioses, con sus desafíos al Gobierno iban construyendo su realidad nacional, y los otros, agazapados como zorras viejas, alentando la deseada rebelión que llegado el momento apropiado los catapultaría, a golpe de garrote, a la cúspide de la futura dictadura. Todo, claro, en nombre del pueblo.
La esquerra de ayer es idéntica a la de hoy. Quizá más gordos de tanto estado de la exquisitez en el que llevan encunados diez generaciones, reconócelo, pero calzan los mismos apellidos, pasean iguales taras, se vanaglorian de la sangre-de-Rh-molón que corre por sus venas.
Los comunes y demás mercadotecnia guarra, se vista de incienso o seda, apesta a komintern a la legua. Dennos una telefónica y dominaremos el mundo, gritan durante las borracheras de los jueves universitarios, preparados, gramscianos. Son conocedores, aunque disimulen, de que el anhelo último, el reino de Hoz (y coz), emborrado por la cruda realidad del método empírico, sólo puede ser alcanzado andando la senda del crimen. El totalitarismo cimenta el otro mundo es posible.
El camarero te ha mirado.
-Y el uno cero, ¿qué?
A lo mejor ha sido esta pregunta indiscreta la causante de tus divagaciones en los olvidos de la Historia; quizá no fue el ambiente que se respira en este terruño, el hedor que flota atrapado en las cavidades del cráneo, el mátrix de la democracia popular y el sempiterno señalar de fascistas por doquier con el que se desayunan, almuerzan y cenan las correas de distribución del pensamiento unificado. Pudiera ser, al fin y al cabo, la indiscreción del silencio en un bar a media tarde.
-Una mierda que se coman. No me da suficientemente por saco un estado que me quieren endilgar otro. Y si no hay bastante, éste, imaginado a su medida... hecho por ellos y para ellos. No, hideputa, no. ¿Tú cerrarás?
-Para nada, aunque con la suerte que me acompaña, verás cómo me convocan para una mesa. -Una leve mueca en los labios, sus ojos buscando la complicidad de los tuyos... y, de nuevo, una pausa, el regusto amargo de la angustia... el silencio, .
A éste, misericordioso, no le das tregua.
-Si me llega una papeleta de esas me limpio el culo con ella.
Y los dos habéis reído; tú no tanto. Rascando brillo en las viejas copas ya opacas, el camarero se veía tranquilo, seguro. Saberse respaldado por alguien como tú ha obrado el milagro de la conversión. El adulto asustadizo ante el cierto mañana ha mutado en un niño de teta. Haciendo de madre, contándole una nana de ángeles de la guarda y protectores invisibles, has afianzado su fe... ¡ay, pobre desgraciado!... en ese maremágnum de seguridades jurídicas, estados de derecho, artículos cientocincuentaycinco y demás exquisiteces volubles al designio de los hombres.
Los hay que lloran mientras horadan, te has dicho; los hay que afilan sus armas con falsarios poemas de buen salvaje, y, en el ángulo muerto de la visión periférica, cerrando el círculo de la repetición histórica de esta teoría del multiuniverso... de esta teoría "M" de mierda... están ésos que provocan el tic del tipo de la barra, los culpables de la intranquilidad que desvela el sueño de los inocentes, los míseros que pudiendo hacer algo han decidido irse de vacaciones perpetuas al fresco, en el mejor de los casos, o, en el peor, ser portada de todos los mamporreros mediáticos del régimen anunciando, como un Chamberlain de progresista pacotilla y democráticos modales, el burlesco acuerdo firmado en una servilleta de papel con el que queda resuelto el entuerto y sellado el destino de los españoles.
Será el adiós a la paz, camarero. Será el adiós a las frías cervezas de la tarde, podrías haberle dicho, pero has preferido callar. 

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Feliz 18 de Julio, Monos.

16 jul. 2017

Orden de factores


No es sólo la incógnita, sino el camino para resolverla. Maryam Mirzakhani.

14 jul. 2017

El Palau de invierno


Qué curioso es el globo terráqueo este que flota y flota en la nada, y de él, qué curiosa mi España, toda ella, de norte a sur, desde el más alto de sus picos hasta la más profunda de sus cloacas. Todo ha de venirse a cumplir, rotando el péndulo alrededor de su eje, y la historia se repite, vez tras vez.
La mayoría llora por la tragedia, pero el Ejército de los 12 Monos ríe.
Joder, si ríe.
Los mencheviques de Pedralbes no se han desviado de la linde: huyendo hacia adelante, han abierto las puertas del Palau a los románticos de la revolución pendiente. La corrupción, la usura, el compadreo señorial con el que la élite se fotografía en la Costa Brava no han resistido al envite de la hacienda privada, y el pruses, la construcción nacional, se ha desvanecido como un azucarillo cuando se mencionó el patrimonio de la familia, noi, que el avi Siset nos dejó tierras, collons. La desobediencia heroica con la que habrían los noticieros de la TV impúdica que controlaban ha salido corriendo en este sanfermín barretinado. Ni el Secretari ni el President... ninguna de las sanguijuelas ha tenido un segundo para retirar la bandera, que ahí se pudra. Son cosas de la materia, el tener, la propiedad que cualquier ser vivo persigue a lo largo de su existencia, aunque muchos disfrazan el instinto mediante el altruismo, siempre falsario, eterna ponzoña.
No es nuevo. Sucedió antes y sucederá después. Simios venidos a más lo leímos en libros viejos... charlamos del tema en ambientes de curiosidad, copas y humo... hicimos informes socarrones de la valentía de los hereus, sus carreras por las alcantarillas, la fuerza de sus convicciones... No es ningún mérito. Sucedió antes.
El chulazo impuesto por la muchachada de la copa menstrual, el pelele ascendido a la planta última de la casa-gran-del-catalanisme merced al designio de hereus de quienes se definen como nous catalans -hijos pródigos que desprecian el sudor de sus acomplejados padres y pretenden derrochar, mediante lecciones de marxismo-lenonnismo, lo que disfrutan sin haber trabajado-, ha despejado el camino los chamanes de la tribu... estos, sí, más de banderas... son más románticos... utópicos y peligrosos.
Para los señoritos de Pedralbes, para sus usos y costumbres, sin duda, han resultado mortales... en dieciocho meses... sin pegar un tiro... y todo con un somriure. Tomad vuestra revolució, señoritos.
¡Cómo no descuajeringarnos ante tanta histeria, Monos!

12 jul. 2017

Paquear, primera acepción.



Real Academia Española.

10 jul. 2017

Veinte años


Han pasado veinte años, pero recuerdo aquel día.
Aquella tarde, mejor, la del once, con el solano achicharrando el paseo marítimo de la costa mediterránea, sin un alma por la calle, todos tendidos como lagartos en la arena de la playa, chapuzón tras chapuzón, mientras el menda servía helados de cucurucho y gofres de chocolate ataviado con la camisa ridícula con la que se me obsequió al firmar un curro de verano.
Recuerdo el lazo, azul... por todas partes. Salía en la TV, acompañando la silenciosa ascensión al Alpe d'Huez que emitían las pantallas; en los diarios, en las revistas, y la gente lo llevaba por la calle, un pequeño lazo en la solapa, en la camiseta de tirantes, en las conversaciones de las mesas.
En la infame camisa a lo caribeño de mi uniforme, también, el lazo azul.
Sería la última vez que volviera a ponerme algo de prestado.
Miguel Ángel Blanco podría haber sido buen vasallo... si fuese costumbre española la de los buenos señores. Lástima que la vieja piel de toro siempre haya tenido que lidiar con sátrapas, conspiradores, traidores y, de un tiempo a esta parte, cobardes. El gesto de valentía de una Nación duró el tiempo que tarda la serpiente en ser invitada al redil de las buenas palabras, ésas que sirven para disfrazar los gestos, lubricar los gaznates y transformar, a quienes gritan fuego, en dóciles feligreses del corral cenagoso, el alpiste de diálogo y el blanqueamiento sepulcral de los hacedores de la paz de los cementerios. El encantador de serpientes toca su flauta, agita el árbol de las nueces, edulcora el café de Perpiñán, retumban explosiones en Atocha, hay borrón y cuenta nueva a expensas de la memoria histórica, publicita el fin de las hostilidades y la economía... y la misericordia para los criminales... lo es todo.
Él murió por ser español, y ahora se sobrevive despreciando el serlo.
Recuerdo aquel día, sí, y hoy, como ayer, me siento triste.