Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 jul. 2014

Sesión golfa (XX)


TÍTULO ORIGINAL. Gomorra
AÑO. 1888
DURACIÓN. Indeterminada
PAÍS. Chirigota Española, s.l.
DIRECTOR. Desconocido
GUIÓN. El Ejército de los 12 Monos
MÚSICA. Víctor Manuel
PRODUCTORA. El Liberado Productions, c.b.
GÉNERO. Terror
SINOPSIS. Poder, sangre y dinero... mucho dinero. Estas tres palabras vienen a resumir la superproducción que copa, durante estos días, las carteleras de los cines españoles de postín, en formato panorámico o 3D, a gusto de un consumidor que, mientras devora un cubo de palomitas sin fin, contemplará cómo se las gasta el sindicato de la Mafia, auténtica mano que mece, desde las cloacas, la cuna de los parias de la tierra.

Ya de primeras, mediante unos planos cerrados y un excelente tratamiento de la imagen en blanco y negro, retrocederemos a los primeros días, cuando la mafia empezaba a dar sus primeros coletazos de manos de su fundador, don Lucky Luciano, quien, no satisfecho con su otro hijo bastardo, de nombre "la PSOE", parió el entramado que, con el tiempo, acabaría convirtiéndose en el terror de los hombres de bien que por allí pululaban intentándose ganar la vida honradamente.

Son tiempos... escenas y más escenas... de amenazas en sede parlamentaria, huelgas revolucionarias y un largo número de "paseos" al amanecer... todo amenizado con unos excelentes efectos de metralleta Thompson que repica incesantemente en los tímpanos de un espectador que, tras escasos minutos desde que diera inicio el maratón mafioso, ya empieza a encontrarse incómodo en su butacón, aunque este sea de los más modernos, reclinable y con un apéndice para que puedan estirarse los pies.

Ante nuestros ojos, muertos y no-muertos, ya que como va entreviéndose fotograma a fotograma, el sindicato del crimen hace uso, y abuso, de la propaganda burda y falsaria, utilizando el sentimiento ruin del cadáver imaginario como medio de agitación, con lo que pretende influir en una comunidad que, inculta, ve a los capos como personas tratadas injustamente por un Poder que no alcanzan a comprender, pero al que acusan de todos los males que siembran la proletaria tierra. Largas listas de mineros muertos, campesinos colgaos por los pies, latifundistas que meriendan niños y recuperan derechos de pernada... Todo es usado por Bonnie E. Parker, otra cuatrera con pretensiones vestida de negro riguroso, para azuzar a un lumpen desnortado, deseoso de la paz del corral aunque esta venga acompañada de un sangriento coste en forma de guerra fratricida.

Más sangre, más muertos en las cunetas, más propaganda y niños pudriéndose en la Madre Rusia... y más incomodidad en el patio de butacas, donde las palomitas han quedado apartadas tras cerrarse, gracias a la válvula de seguridad, la boca del estómago.

Minutos después, tras medio siglo de metraje, la mafia sindical, descalabrada, pierde la batalla por el control del menudeo en el mercado negro, viéndose forzada a batirse en retirada, derrotada, rumbo a esos paraísos en los que tanto abunda el tiro en la nuca, el golpe de piolet o los ríos de oro y mirra que brotan de un barco mercante de nombre Vita. Tiempos de exilio, tiempos de reflexión... tiempos desaprovechados donde abundan los ajustes de cuentas internos entre unos capos que pretenden hacerse con el control de la organización mientras esperan la llegada de la calma que siempre sigue a la derrota, cuando volverán a levantarse las marejadas y el lumpen, idiota, volverá a sentir ese gusanillo que pudre las manzanas, curioso ante las aventuras idílicas de hombres rudos y violentos.

Ay, los malos malotes... ¡qué tirón entre las mujeres!... ¡qué tirón entre los imberbes!...

A medida que avanza la película, también avanza el tiempo, que todo lo puede y olvida... O tempora, O mores... y el blanco y negro de la víspera se torna paleta de colores de vanguardia, presentándosenos así el tiempo actual, nuestros días presentes, en los que aquel grupúsculo que sobrevivía en el exilio, ajeno a las miserias de quienes habían dejado atrás, rodeados de plomo, vuelve a casa durante una trágica natividad, infiltrándose en los organismos que iban a cortar el bacalao a partir de ese momento cómico. Amigablemente, mediante el soborno y el chantaje, los Al Capone, John Dillinger, Joe Bonanno, Tommy Gagliano... y demás cabecillas del sindicato del crimen, regalando jamones a los corruptos que copan la política, la judicatura y los medios de comunicación, van ascendiendo en la escala jerárquica, hasta alcanzar las más altas cotas de poder, gracias al cual pueden pasearse impunemente por doquier, alardeando de sus posesiones y lo infinito de sus patrimonios ganados de forma impúdica, al tiempo que una horda de familiares, engalanados con miles de anillos y trajes de alta etiqueta, cantan saetas al paso del Cristo de los Faroles, llorando falsas lágrimas que, después, secarán mientras "asan una vaca" o desnudan, con la mirada, a "la de las tetas gordas", esa pobre paria a la que, a cambio de un curso de formación imaginario, sobarán los pechos como usureros de la carne y el vicio.

Auténtico canto al saqueo y la ley del silencio, la Mafia Sindical se muestra con toda su crudeza a lo largo de un film que se hace interminable e insoportable. Corrupciones de altos vuelos y bajos coeficientes intelectuales; pisos financiados con el dinero del lumpen que jamás llegarán a construirse, quedándose la organización con todos los ahorros de mil pobres desgraciados; pagas vitalicias a aquellos que todavía no han asomado la cabeza del misterio de sus madres; incendios en las dependencias judiciales y desapariciones de testigos protegidos...

... nada hay que pueda contraatacar al Poder de la Camorra "ugetista". Tan sólo una juez, valiente, osará, en este nuevo acto de la proyección perpetua, indagar en la ciénaga de la mafia... y, aunque la película sigue y nadie sabe cómo acabará el entuerto, el espectador no se sorprenderá si, una mañana, al despertar, esa mujer a la que las mamporreras feministas afines al sindicato tachan como "guapa, estilosa y fresca", apareciera con una cabeza de caballo como acompañante de amaneceres.


Se entiende, de esta guisa, que también el director de esta magna obra de denuncia sorda, quiera pasar desapercibido a los ojos del público... y es que, como todos sabemos, los tentáculos de la mafia sindical son largos y peligrosos... amén de impunes.

3 comentarios:

Maribeluca dijo...

¿Para cuántos percebes y bogavantes da el 20% de cada facturita?

Herep dijo...

Para demasiado pocos, vista la gula de estas sanguijuelas del sindicato, Maribeluca.
Pero démosle tiempo, démosle.

Blogger dijo...

Tax season is here, protect yourself against identity theft.