Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

16 jul. 2014

Cuando el viento sople


16 de Julio... las 19:19h. en un rincón del Mar Mediterráneo, mirando la difusa línea del horizonte, ebrio de Karamázov y hastiado de pechugas de sesentonas desfasadas, me descubro divagando sobre el verano, las vacaciones y lo fría que está este año el agua, mientras al fondo, surgida de las profundidades del sarao que organiza el hotel chusquero de turno, viene el sonido de una sirena apática. Seguramente algún chalado con pretensiones habrá saltado desde la sexta planta del hotel, directo al borde de la piscina, donde aguarda la silla de ruedas de la tetraplejía. 

Otro más... y para esto, para la idiocia transmitida de unos a otros, no hay vacuna.

Lacra que se extiende, más mortífera que la Negra Parca, peor que la Peste Negra. El virus mortal surfea los aires como surcan, las olas, los mares. Todo lo abraza, todo lo puede, nada escapa. Los hombres, condenados, respiran el aire de la civilización moderna, caduca, y unos a otros, sin beso o caricia, inoculan la ponzoña de la estupidez infinita... ¿Dónde va Vicente?... y el rebaño se hace grande, inmenso, desbordando la paciencia del que todavía mantiene cierto criterio, aunque este sea erróneo.

La originalidad, la diferencia, el "no" firme, arrogante, está muy mal visto en estos tiempos nuestros, plagados de ideales vacíos y palabras huecas, donde el rebaño aguarda El Reino de Oz que espera tras el sendero de amarillas baldosas... y hacia allí se dirige el vulgo, cantando junto al hombre de hojalata, el león cobarde y el espantapájaros hecho de harapos, miseria y migajas.

Esta Peste, ¡maldita sea su estampa!, cuenta con una ventaja, o maldición, a gusto del consumidor: no hay furúnculos, no aparecen costras, no se hunde la vida, no... todo lo contrario: el ánimo se hincha, se aviva la soberbia, se alimenta la gula... todos, Monos, los tengo todos... hasta convertir el pecado en virtud, trastocándose el orden de las cosas, convirtiéndose la ciencia en la nueva religión, todopoderosa sobre el cielo y la tierra, que ya no es único, sino un mero plano en una tela de araña de cuerdas y supercuerdas cuánticas... tan abstractas como la fe del carbonero.

Gracias al milagro de la plebe, cualquier quinceañero puede volar de balcón en balcón, beber ríos convertidos en vino o echar una cana al aire sin necesidad de preocuparse por la fecundación de los cuerpos. También la vida se alarga mediante toneladas y toneladas de fármacos enchufados en vena, o atragantándonos con tanto producto "light" y "bio-ecológico-sin-aditivos" para celíacos y extraños asmáticos. Pasta de dientes blanqueante, bronceador en tubo, vales descuento para sesiones de mesoterapia con chocolate negro o verde cáñamo... Las mil y una fuentes de la eterna juventud, a la vuelta de la esquina, tan solo levantando el pandero del sofá tras un ligerísimo esfuerzo.... y las viejas serán jóvenes por siempre jamás, estrenando faldas y morros todas las vísperas del Santo Patrón, en la Plaza Mayor, orgullosas de los murmullos de la Lola, esa viuda que... lagarto, lagarto... sigue llevando luto por un esposo muerto quince años atrás. También los jubilados a los sesenta y pocos, podrán disfrutar de una eternidad jugando a la petanca o al mus. Más años de los que anduvieron estudiando, allá por su infancia, infinitamente corta en comparación con esta nueva "edad dorada" en la que, ¡alabado sea el Señor!, incluso les funciona mejor el pellejo que les cuelga entre las piernas.

Aparto la vista del buque mercante que se aleja Mediterráneo arriba y, posando mi mirada alrededor de este centímetro cuadrado en el que me acurruco, contemplo los milagros de la modernidad nuestra, aquí y ahora, en forma de cincuenta mil almas arramblando con esta playa que, antaño, no fue más que un lodazal odiado por ese hermano cuya herencia lo bendecía con un pedazo de tierra que no producía nada más que mosquitos.

Ahora, miles de contagiados se pelean por cada parcela de tierra, clavando sombrillas que, al levantarse el viento, se tornan jabalinas en busca del ojo despistado. Neveras repletas de agua del grifo y latas, bocatas de chorizo de Cantimpalos, colillas, alguna compresa que flota, algún sifilítico que mea...

... y una horrible sensación de agobio, de superpoblación, de infección y contagio.

La Peste se hace fuerte y no hay escapatoria.

Justo ahora, un pelotazo en toda mi mollera. Medio kilo de arena, risitas, ni disculpas, ni perdón... ni perdono. Maldita tu suerte, chaval... y me vuelvo a mi reflexión diaria, cerrando los ojos y deseando que, sea por "h" o por "b", la Providencia barra con todo, desparasitando esta tierra corrompida por la podredumbre, la náusea y la idiocia.

No sería la primera vez que se nos jode la fiesta. Durante toda la triste y nimia Historia que cargamos a la espalda... atiéndase, como ejemplo, al s. XX... han sido muchas las ocasiones en las que, de un escobazo, se ha cerrado el chiringuito antes de la medianoche.

Con suerte no deberemos esperar mucho para que, el viento, sople con fuerza.


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Dejo aquí el enlace a la magnífica película... When the wind blows... que da titulo, y sentido, a esta paranoia veraniega.
... y perdonen, pero yo no tengo amigos que se llamen "Vicente". 
Como en tantas otras cosas, ando sólo. 

6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

La masificación de lugares de veraneo o de pasar las vacaciones es un coñazo dificilmente soportable para quienes dejamos de jugar con el cubo y la pala de arena.

Old Nick dijo...

Un Aplauso GENIO. La PESTE Ya No Es Tan Aparentemente TERRIBLE, Porque El AROMA PÚTRIDO, ES LO QUE LA CHUSMA RESPIRA A DIARIO.
Hará Falta Algo más Que Un Poco De VIENTO,Y Una Escoba, Aunque Sea La Del DIABLO ASMODEO,Para Limpiar La POcilga En Que Unos MISERABLES GENOCIDAS, Han Convertido Este MUNDO Que Todavía Es El NUESTRO, Camarada.
Sin Estacazos Nunca Hay Aprendizaje Digno De Tal Nombre Y Me Temo Que Pronto Tendremos Ocasión De Escenificar El Cuadro De GOYA Y Ya Veremos En Que Queda La Cosa.
Porque Cada Paso Hacia EL ABISMO, NO TIENE VUELTA ATRÁS.
Un Abrazo Camarada.
Un Brindis Con Cerveza Fresquita
Por La VERDADERA JUSTICIA Y LA ESCOBA FLAMÍGERA QUE ARRASTRE A TANTA ESCORIA.
Que Tengas Buenas Vacaciones Si Puedes Tomartelas
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Agustin dijo...

Veranos tranquilo,no problem.Aqui en New Zealand,en verano puedes recorrer playas kilometricas sin un alma,y sin un zombies pegandote pelotazos,jejeje,saludos,

Herep dijo...

Un infierno, la costa, por estos días, Javier. Pero, aunque, queramos o no, uno acaba por acostumbrarse a estas vicisitudes, aquello a lo que jamás me haré a la idea es a la impertinencia del turista que cree que todos están de vacaciones como él... o, peor aún, que todos le deben pleitesía por el mero hecho de estar de veraneo.

Herep dijo...

Pues el tema vacaciones no pinta muy bien, pero no me escuece, Old, ya que el mar está cerquita del Cuartel General, por lo que el verano, aquí, dura más de tres meses.
También yo creo que la escoba no será suficiente y que Asmodeo, a este paso, tendrá que venir con una escuadra de paladines, pero no hay otra salida y, como apuntas, a cada paso que damos hacia el abismo, mayor será la desinfección a la que deberemos hacer frente.
Será un espectáculo magnífico.

Brindo con esa cerveza fresca por una justicia verdadera y ciega que ponga un punto y seguido a esta historia zafia que nos rodea, amigo.
y ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Sana envidia, Agustín. Eres un hombre afortunado, no como yo, que ando con los nervios a flor de piel cada vez que me acerco a la playa.

Sana envidia, sí.