Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

20 feb. 2012

Sesión golfa (VIII)


TÍTULO ORIGINAL. El orfanato
AÑO. 2012
DURACIÓN. Finita
PAÍS. España
DIRECTOR. Herep
GUIÓN. El Ejército de los 12 Monos
MÚSICA. John Lennon
FOTOGRAFÍA. Buenaventura Durruti
REPARTO. Dolores (Ignacio Fernández Toxo), Justiniano (Cándido Méndez), Judas Z. (José Luís Rodríguez Zapatero*), Torcuato Bollo (Carlos Jiménez Villarejo), Zumbak Metel (PRISA, Mediapro, MediaSet…), Dr. Amor (Crisis Económica), Josefo (Pueblo de España)
PRODUCTORA. 3ª Dimensión Roja.
GÉNERO. Terror.
SINOPSIS. Claro exponente de la nueva tendencia cinematográfica que se va abriendo camino dentro del panorama del largometraje español, la película nos sumerge en el crudo y sangrante realismo social de nuestro país, caracterizado por el claroscuro de sus personajes y la frialdad de los valores y moral social de la época.

La cinta nos narra la vida de Dolores y Justiniano, dos muchachos recién casados que, gracias al testamento de sus respectivas familias, reciben en herencia un pequeño palacete situado en su aldea de nacimiento, en la costa asturiana.

A medida que van transcurriendo los instantes iniciales del metraje, el guión irá profundizando en la vida de la pareja mediante el uso de espectaculares analepsis. Así descubriremos que nuestros protagonistas son hijos de importantes familias mineras, de rudos callos en las manos y venenosos pulmones. Vida que, desde edad bien temprana, repulsa nauseabundamente a los chicos, razón por la cual, antes de haber finalizado sus estudios elementales, abandonan el pueblo minero para marcharse a Madrid… la tierra de las oportunidades… no sin antes haber recibido las correspondientes maldiciones de sus familiares.

Una vez en Madrid, nuestra pareja se arroja en brazos de una vida nueva para ellos. Luces de neón abiertas las 24 horas, comida rápida a 500€ el cubierto, playas artificiales a bordo de majestuosos cruceros… mujeres, hombres… viceversa… Gracias a sus contactos “nocturnos”, entablan estrecha relación con Judas Z., amo y señor del hampa en Chirigota Española, s.l., que les agasaja con toneladas de vil metal para que estos, merced a unas Asociaciones de Niños Desamparados que habían creado a modo de pantalla, puedan ir blanqueándolo y sacándolo del país… en espectacular negocio de mentiras, silencios y compadreo.

La corrupción se apodera de las vidas de los protagonistas hasta puntos insospechados. Nada es demasiado poco y todo no es demasiado aún, dice Justiniano en un momento sublime de la película, justo cuando la pareja, que ha ido estrechando lazos hasta más allá de la amistad, disfruta de un baño privado en un yacusi de un hotel 5 estrellas… solos… haciendo piececitos los dos en una atmósfera silente… calma tensa que precede a la tempestad… la chispa que prende el virginal bosque amoldado con la fuerza de los años… el brillo del Amor.

El cambio de la Ley, el soborno, el dramáticamente aplaudido discurso de Don Torcuato Bollo, Presidente del Tribunal Constitucional… y la boda, todo fue uno. Todo ese mundo plagado de oportunidades y placeres legislados se muestra ante los ojos del espectador de forma ruda y realista… sin escatimar en carnes y flujos… creándose una sensación de… de vergüenza ajena aliñada con gotas de miseria moral… terror puro de impunidad…

Y es en ese momento cuando la herencia llega y las analepsis desaparecen. Justo cuando nuestros recién casados llegan al palacete que, de forma misteriosa, les es legado por unos familiares de los que no habían tenido noticia en casi treinta años. Años que parecían no haber pasado en la vieja aldea… que permanecía ajena al devenir de los tiempos y las nuevas costumbres.

Pero la vida de excesos adquirida y asimilada en la capital… vida que viajará junto a ellos hasta las costas asturianas empaquetada en las maletas de viaje, acabará por pasarles factura ya que su salud mental será víctima del silencio apacible del palacete, convertido por las enfermas mentes en horror oscuro en todas y cada una de las salas… amenazantes, a la par que acongojantes, entre las miradas de cientos de retratos colgados en las paredes. Sensaciones que acaban por pudrir la psique de la fémina del matrimonio… la zalamera Dolores… que, víctima de una extraña enfermedad, va perdiendo apetito, aquejado de fuertes dolores en el bajo vientre.

La atmósfera de inseguridad y tensión va aumentando a medida que una ristra de doctores, licenciados, facultados… doctores Honoris Causa de cien universidades españolas… va desfilando ante nuestra protagonista sin alcanzar a diagnosticar el mal que la aqueja. Mal que altera la percepción de Dolores hasta sumergirla en un Mundo propio… multicolor… donde Dolores se engalana con ropas de mujer holgadas… observarse las tetillas… andar todo el día con un cojín anudado al vientre…

Justiniano, ante la deriva que va tomando la situación, pierde toda la poca razón que había sobrevivido a la capital y las situaciones absurdas y los diálogos de besugo se apoderan de la parte final de la película. Tan sólo la aparición estelar, pero inmensamente breve, del Dr. Amor… reputado licenciado venido de las Américas… aporta cierta nota de cordura al desenlace de la película. Aunque dicha nota… la cordura aportada por el diagnóstico del doctor… es la gota que colma el vaso en la decadencia psicodélica del avenido matrimonio. Dolores pierde totalmente el oremus al saberse víctima de un embarazo psicológico agudo… pérdida de un niño irreal para el que ya había buscado un nombre… Josefo… Josefo…

… y Josefo… el niño fantasma… el pequeño que nunca fue… es. En el palacete asturiano corretea el niño Josefo… juega en los pasillos, pintarrajea las paredes con lápices de colores… se calza los zapatos de tacón de su madre… y todos lo ven. Su padre, Justiniano, lo ve todas las mañanas mientras el chaval se ata los cordones de los zapatos. Su madre, Dolores, lo besa todas las noches cuando le canta nanas de la mina… y lo arropa para que no pase frío.

¡Está tan bien cuidado, el pobre Josefo!

Así termina la película… inquietando y sembrando en el espectador una sensación de desasosiego… extraña… mitad repulsa mitad incredulidad pues la pareja, ajena a la realidad más palpable, sigue sumergida en ese Nuevo Mundo irreal, plagado de fantasmas y espectros de humo, surcada por multitud de intelectuales paranormales que, como Zumbak Metel, parapsicólogo de la capital, antiguo compañero de mesas de cristal, aparecen preparando sesiones de cacofonía y televisión por cable para mostrarles el aspecto de su pequeño y cómo se va haciendo un hombrecito… ¡Qué guapo, mi Josefo! ¡Qué grande está!…

Digna obra que se sumerge en una realidad paralela creada por los mismos protagonistas… ajenos al devenir de los tiempos y las tormentas… que tanto abunda en el nuevo cine de Chirigota Española, s.l…. esa nueva tendencia actual en nuestro cine patrio… esa forma sutil de dibujar, sobre la negrura de la noche, un Sol amarillo pastel.

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* El Felón.
                

10 comentarios:

Candela dijo...

Quedeme a-no-na-da-da y pasmada con los estertores de la mala bruja. Y da un montón de miedo ¿Es de Amenabar? ¿quizá te ayudó en la dirección..?

Lo que me he podido reir....

Natalia Pastor dijo...

Ja,ja,es buenísimo.
A estas alturas cualquier cosa, por descabellada que parezca, tiene todos los visos de hacerse realidad.

Saludos.

Wittmann dijo...

Buenas Herep.

Genial entrada y muy acertada su inclusión en el género "terror". Sería una sobresaliente puesta en escena de una cinta que (por fin) pusiese a cada uno en su sitio: la aberrante realidad de un país hasta las orejas de corrupción y, por otra parte, carente de valores. Una crítica mordaz, también, a nuestros cineastas tan poco amigos de criticar por miedo a perder esas ayudas sin las cuales sus producciones sólo las verían ellos en sus casas.

Un saludo.

Agustin dijo...

Terror gotico aunque algo sobrenatural digo yo.un saludo.

Herep dijo...

Sí, Candela. El chico Amenabar me ayudó en algunos flecos del guión.
¿En qué lo has notado?

Un saludo y alegría, alegría.

Herep dijo...

La realidad siempre supera a la ficción, Natalia... y en España, más.
Aquí uno pierde la perspectiva entre lo real y lo irreal.

Un abrazo.

Herep dijo...

El cine español, Wittmann, es adoctrinador. Por una película en la que no se aprecie la cirugía social socialista, hay 1.000 que parecen guionadas por la progresía.
Es, lamentablemente, la mentalidad que impera en casi todas las muestras culturales de nuestro tiempo... tiempo de decadencia y mentalidad decadente.

Un abrazo.

Herep dijo...

Bastante sobrenatural, amigo Agustín.
Pero, ¿qué no es sobrenatural en nuestro país?
Ya sabes que aquí, 2+2=5.

Un abrazo desde la otra punta del Mundo, figura.

Maribeluca dijo...

Supongo que no te habrán dado el Goya jeje, pero al menos me consuela que no se lleve ninguno el cabezón manchego.

Herep dijo...

El chico boom... y otras cosas del montón... lo único que recibió fue un par de bofetadas dialécticas del Torrente nacional.
Ya le estuvo bien aunque seguro que tras las negras gafas estaba más que dormido.

Un abrazo, Maribeluca.