Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

5 ene. 2019

Año nuevo, servilismo viejo


El año viejo ha muerto, ¡viva el año nuevo!
No se discutirá que este pasado 2018 haya sido una muesca más en la involución del Reino de España digna de pasar a los anales de la historia, con sus marchas por la dignidad antifascista en encabezadas por golpistas, chekistas y demás terroristas, la identidad de género enraizada en nuestro estado de bienestar o los chupópteros de lo público -entiéndanse funcionarios de diverso pelaje, enchufados políticos y mediopensionistas- clamando por un apretoncito más al garrote vil que viene asfixiando a los contribuyentes hispanos desde que el gran latrocinio se materializó con el café gratuito y popular sesentayochista...
... por no hablar de la moción de censura de los frentepopulistas de la democracia y la imborrable -pero hartamente imaginable- imagen del anterior presidente del gomierdo, el Iluminado Mariano Rajoy, abandonando la larga y tardía sobremesa de tan fatídico día dando tumbos, alelado puro en mano, después de haberse pimplado cuatro o cinco botellas de Chivas a la salud de la Nación. Presidente, Presidente... pero el tío no sabe si llueve o nieva o qué cojones es la neblina que le vela los ojos y enturbia el raciocinio.
Metáfora clarividente de lo que fue el periplo del Iluminado gallego, caminante nocturno de paso rápido y firme hacia el descalabro, hasta otra liberales-a tomar viento conservadores-bienvenida Bulgaria previa escala aleccionadora en el México lindo de la logia y la genuflexión.
¡Qué tropa, qué tropa de trepas y bazofia amoral!
Ahora bien: podría vaticinar que, al igual que sucediera en el año que finó y en los anteriores, este presente y los que vendrán volveremos a presenciar esa familia de la fauna de derechas que, ante los acontecimientos vergonzantes, ahueca el ala trinando las muñidas frases echas de todo capitán cobardía o teniente relativismo: marcar los tiempos, lo mejor para el partido en su taifa, el bien común de los españoles... y demás mamandurrias con las que los acomplejados salvaguardan su pecado original y los crédulos utilizan para garantizar la estancia plácida en el rebaño. El sacrificio bastardo de los que toman chacolís con los del tiro en la nuca en la herrikotaberna Cuando haces pop ya no hay stop, la complacencia del que calla mientras aguarda nervioso la llegada del negro sobre pringado en el aceite de la corrupción, la tertuliana que paga el autónomo mediante agasajos e ideología moldeada con humo de puro habano servil.... Todo eso hemos visto y seguiremos viendo en este país de lameculos y agradadores donde las convicciones y los valores no adscritos a la socialdemocracia progre no aguantan ni cinco minutos en el zulo que dio cobijo a Ortega Lara más de un año.
Así son, y así lloran por los rincones los paladines de la derecha guay, y por esta razón, ante los primeros acontecimientos de este 2019 relacionados con las recientes elecciones celebradas en la elitista Andalucía donde la progre(h)ez ha perdido las llaves del cortijo tras cuarenta años de algarabía y fino manzanilla, los palmeros de la corrección política y el otro mundo es posible... urbe de paz, amor, igualdad y multi-chachi-culturalidad-refugeegüelcome... ante la firmeza ideológica de los contrarios a la infiltración gramsciana refugiados en VOX, no cesan de rasgarse la camisa clamando la impureza de sus ideas, la relativización de los principios y la bajada de pantalones en materia de convicciones en pro de una nueva reedición de ese gran abrazo infame que tan aplaudido y admirado fue en las cuatro esquinas del globo terráqueo por los voceros de la socialdemocracia antifa que surgió del frío siberiano y que campa a sus anchas en medios y parlamentos varios de adscripción siniestra.
Gran abrazo por el cambio, el quítate tú que me apalanco yo, la claudicación y la náusea derechista que mata con más saña que la bala frentepopulista servida en bandeja por el centro conservador, resumiendo, la nada absoluta.
Así que, Monos, feliz 2019... ¡y viva el vino!

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