Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 abr. 2018

Superstición

De las profundidades selváticas de Chirigota Española s.l., ungido por las más sesudas reflexiones filosóficas del pensamiento Australopithecus afarensis, cuyas fuentes -aglutinadas alrededor de sabios del nivel del chamán zulú Mumbasha, los polígamos degustadores de corazones palpitantes o los rebaños de ermitaños pastores de cabras del sahel dos punto cero- domina con el arte y maestría de un danzarín masai en un convite de adoración al dios de la ablación, nos honra con su querida presencia -y sapiencia- el comandante Mamadú, doctor honoris causa en periodismo, historia y teología por la universidad lisenkiana del tercer mundo.
Parido, que no engendrado, en altas montañas nevadas de un Pirineo que es cárcel para un espíritu libre como el afarensis del desierto yermo, nuestro Mamadú particular, haciendo uso de la retórica milenaria del sonido gutural y el silbido interdental, y mediante el canal de la sabiduría de uso público que son los medios de comunicación de este siglo XXI de coches autónomos y sindicatos de robots, ha descorrido el velo de la incultura innata que corroe al pobre hombrecito blanco occidental poniendo ante sus borrosos ojos la realidad de una cultura, la del viejo continente, plagada de crímenes, violaciones, genocidios y demás episodios bochornosos para una mente privilegiada como la del género Australopithecus.
Así, haciendo uso de las páginas de papel común tan propias de un continente caduco como el que lo acoge y tan alejadas de la digitalización originaria del Sáhara hacia abajo que lo concibió, Mamadú el enrrollado, abnegado voluntario en toda la industria de la solidaridad, igualitarismo y teoría neochekista de la liberación -tres veces presidente de hordas SOS y cuatro cargos en consejos de administración de asociaciones vecinales-, no reniega de su inmensa labor social para con los pobres analfabetos hijos de la Universidad, el cluny y el císter, y allí donde haya un asesinato perpetrado por alguien de su especie estará él buscando atenuantes que sirvan de defensa ante tan burdo accidente sacado de contexto o, en caso contrario, sirva su claro verbo para arengar a las masas de pulcros y comedidos estudiantes del sindicato universitario hutu contra la policía fascista aunque el muerto, esta vez de su clan primate, haya sucumbido a causa de una deficiencia congénita impropia en un genotipo tan perfecto y avanzado... sin olvidar ni menospreciar el denodado esfuerzo que él y los demás Mamadús que pululan por este país infernal hacen para convencer a los beatos de la inutilidad de sus supersticiones religiosas, tildadas como bagatelas más propias de la broma y el escarnio que de la veneración y el respeto que le dedican los hombres blancos de espíritu pobre.
Palabrita del hijo del chamán tejedor de muñecos vudú, Monos que no danzáis a la lluvia.
Éramos pocos y parió, la selva, a otro benefactor de la humanidad.


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