Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 feb. 2018

Adelante, sin miedo


Venid a reuniros aquí...
... Monos...
desde donde quiera la providencia que andéis vagando, flotando perdidos entre la marabunta de este mundo raro en el que nos ha tocado vivir, y admitid que, hoy, las aguas turbulentas están creciendo alrededor de la ciénaga de los muertos en vida. Aceptad que pronto estaréis empapados hasta el cuello, ahogados por la corrección política de los demagogos y los utópicos. Los huesos reblandecidos, el coraje calado y húmedo. Observadlos cómo se desfiguran las voluntades, cómo las formas se desvanecen, las altas ideas se gangrenan, los valores de antaño se oxidan a causa de la relatividad de la modernidad falsaria, que todo lo pudre, que todo lo desvirtua.
Si vuestro tiempo, para vosotros, merece la pena ser salvado... vuestras familias, vuestras creencias, lo auténtico y verdadero, la costumbre y la tradición... entonces empezad a nadar,
Monos, 
es hora de mover los brazos y las piernas, levantar las posaderas de la butaca en la que os han encerrado los gurús de la infamia y la claudicación, 
o la existencia se hundirá arrastrada por la roca que lleváis anudada al cuello.
Alzad los brazos porque algo está cambiando, y la Verdad está en nuestro bando.
Venid sabios y críticos que hacéis uso de la palabra y la pluma, la razón y el conocimiento. Mantened los ojos abiertos y perforad la cera de se acumula en los oídos de la mancha humana servil, porque la oportunidad no volverá a aparecer en lo que os resta de vida en este gran teatro que nos sirve el mal gobierno. Es el momento, no tengáis prisa ni os desesperéis por la lentitud de la bienaventuranza prometida, porque la rueda sigue moviéndose, impertérrita... ajena a la corriente de la fe prostituida y la razón ultrajada... y no hay forma de poner freno al resurgir de los hijos de la tierra nuestra, España. 
Los perdedores, hasta ayer... los vilipendiados y los encadenados, aquellos que han permanecido amortajados bajo el sonido del silencio de la opresión y la mordaza nihilista, la muerte civil o la condescendencia disfrazada... serán mañana los ganadores y sus mentones, erguidos, volverán a ondear bajo la victoriosa bandera, 
porque los tiempos están cambiando, Monos, y llevan prendidos los nombres de todos nosotros.
Vengan electos y representantes, contesten a la llamada de los fieles, no se queden trabados en sus palacios, no obstaculicen la riada con los muros de sus presas, porque aquellos que hagan sufrir bajo sus designios y leyes serán desmembrados por el torrente del nuevo amanecer, y sus mentiras carcelarias y sus cementerios yermos serán la tierra fértil de la próxima reconquista. 
Hay una batalla ahí fuera, y está empeorando, y pronto las ventanas serán arrancadas de sus marcos y vibrarán las paredes del templo que el Mal encarnado ha construido alrededor de los inocentes.
Venid padres y madres y hermanos y abuelos, acudid desde todas las tierras de la piel de toro sin criticar aquello que aún no podéis entender, porque los hijos e hijas de España toda pronto estarán fuera de control. Vuestra camino de moralina nihilista está carcomido, vuestra utopía ha dejado de tener valor... el miedo que fue sembrado ha sucumbido bajo la sequía de la ideología hueca... y si no queréis echar una mano en la refundación, apartaos a un lado y dejad paso a la nueva corriente de ilusión, orgullo y determinación.
Muchos trazaron la senda antes que nosotros, Monos. Así lo canta nuestra Historia. La servidumbre actual -como la de ayer- ya está maldita; el que ahora está encadenado mañana será libre y este presente de miseria
de sepulcros blanqueados, 
de adoración del crimen y adulación del criminal,
este orden moderno tejido por la viuda negra y su ejército de cien mil ponzoñas, 
está a punto de arder.
Porque los tiempos están cambiando, Monos... la derrota retrocede y el nuevo amanecer,
a través de la rendija de las ventanas,
ya se filtra
calentado los huesos de sus hijos.
Siempre adelante, Monos.

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