Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 ago. 2017

De primero de LOGSE

A ver, muchachos, ampliad el teclado en vuestras tabletas: es la hora del dictado.
¿Sí? ¿Izaskun, todo correcto? Empecemos.
Tontolaba -así lo llaman en el terruño- apoya los pies sobre la mesa baja del salón de su casa, satisfecho. Se enciende un puro, relaja la espalda en la suavidad del sofá, degusta una copa de coñac celebrando otro gran día. Merced a los últimos acontecimientos, y ayudado por su buena industria, ha conseguido que corra un rumor interesado por los mentideros del país, de boca en boca, como la pólvora, que le será -como todo en este mundo raro- favorable. Mientras tomaba café con el azote del populismo de nuevo cuño y marxismo de chekista viejo, dos o tres menciones a la relación comercial que la economía del país mantiene con los saudíes han servido para indicarle las directrices a seguir. Al instante, la causalidad de la venta de armas ha hecho de puente uniendo la muerte por atropello y la complicidad indirecta (o no) de un gobierno sátrapa, heredero de los tiempos oscuros de los demonios de mediodía. El argumento, caviar para una mancha humana plegada al capricho de la generación más encoñada de la historia, apartará la atención de la marcha de fondo que es el próximo rapto de Europa por parte de los perros de Alá... pero es otra historia, dejémosla para mañana.
Hoy, Tontolaba fuma a pulmón abierto, bocanadas, feliz y contento. Los contenedores repletos de armas precintados aquí serán sustituidos por los contenedores repletos de armas embarcados allí. Unos afrontarán sus miedos repartiendo abrazos y arrastrando a la camada al precipicio del sueño imposible; otros verán sucederse, uno a uno, los puntos de un plan maestro del que Tontolaba -sí, sí, el mismo Tontolaba del que os reís al entrecruzaros con él por la calle-, es arquitecto asociado.
Unos culpables, tres o cuatro sospechas simples -acordes a la fe ciega que profesan por el falso profeta- y desaparecerá todo derecho a réplica. ¿La verdad? Con Montesquieu. El runrún de la intelectualidad mamporrera hará el resto. La influencia de la cultura analfabeta copará la escena teatral. Los avalistas iraníes cobrarán el fruto de su inversión regodeándose por la suerte de sus enemigos declarados saudíes, que cargarán con las culpas de una guerra santa compartida, idéntica, pero que, también en esto... en el nauseabundo arte de la yihad progresista... tiene cerdos que se creen Napoleones.
Cabalgando contrariedades a golpe de camello.
Tontolaba... ¡mofa de los dioses es tu apodo, Tontolaba!... estalla en una carcajada. El cuadrúpedo del desierto que tan bien le ha venido a su imaginación para visualizar la escena encierra otra de esas contradicciones de las que tan plagada está la niñería innata de sus lacayos lennonistas, y no es otra que esa, el camello, el quinqui de la droga y la paperina por cincuenta euros, el gran capo con sus jorobas de narcotráfico, tema del cual sus también socios latinoamericanos en el buffet del foro paulista, consabidos avaladores del nuevo fantasma que recorre el terruño español, son exportadores a carretadas sin que eso suponga problema alguno para los feligreses del otro mundo es posible.
Armas, droga, dinero... amor, sexo, cintas de vídeo...
Es Tontolaba quien ríe con el chiste.
Se acabó, chicos. ¿Difícil? Bueno, recoged vuestras casas y ¡venga!, tirad para casa.

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