Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

26 jun. 2015

Retratos

Escribe Juderías en La Leyenda Negra de España (1917)...

... el español posee, en general, mediano volumen, más bien tirando a exiguo, pero gran vitalidad. La sangre berebere y semita que lleva en las venas le hace tendinoso y esbelto; las bajas temperaturas de sus altiplanicies y vientos finísimos de sus quebradas sierras no le consienten crear grasas excesivas; la enérgica luz de su cielo y el tórrido calor de su sol permiten mucho menos en él los voluminososo desarrollos de la linfa, o las blandas turgencias de la escrófula. En cambio, clima tan excitante y enérgico ha de obrar a toda hora como un irritante y provocador activismo de la sensibilidad periférica en perpetua gimnasia ante las oleadas de luz, los bruscos saltos de temperatura, la sequedad estimulante del aire y el choque de los duros vientos: causa del consiguiente desarrollo de la innervación medular. El músculo acerado y magro, y la nerviosidad pronunciada y activa, he aquí la natural constitución que, a una, medio y herencia dan a la raza española. Pero, así como hay dos acentos salientes y característicos en el clima ibérico, uno favorable, el sol, y otro pernicioso, la sequedad, dos acentos salientes característicos se destacan también en la raza española, uno óptimo, la energía, otro funesto, el individualismo; y tanto como el desconcertado régimen de lluvias y humedades es causa de cuantas desolaciones y males físicos sufre la tierra, tanto ese indómito humor individualista, rebelde a toda suave comunión y armonía, constituye el exclusivo origen de todas las espantosas ruinas morales que a la nación han afligido y afligen...

... Tenemos, pues, que habérnoslas con una raza fuerte y dura, apasionada y vehemente, valerosa y sufrida, noble y generosa, incapaz de traiciones ni de perjurios, amiga de ser dueña de hecho de lo que le pertenece por derecho, inclinada a la democracia real y efectiva y no a la de nombre, rebelde tan luego nota que la autoridad flaquea, pero capaz de las cosas más grandes cuando se siente dirigida por una mano fuerte y hábil y se halla estimulada por grandes ideales...

... La Historia del pueblo español, desde los tiempos más remotos hasta el presente, se halla determinada por ese carácter; es una proyección de este carácter sobre la realidad, una resultante fatal de la cualidades y de los defectos que la integran. Ninguna historia, por brillante que sea, pudo compararse con la suya desde el punto de vista del derroche de energías que la caracteriza, derroche que hubiera puesto fin a cualquier pueblo menos robusto. El amor a la independencia, la fe, la perseverancia, la afición a lo maravilloso, la despreocupación, la tendencia a anteponer lo ideal a lo real y a despreciar el rendimiento del trabajo penoso pero lucrativo, prefiriéndose las aventuras o la misma pobreza, se refleja clara y patentemente en su historia. La primera impresión que produce ésta es la de un pueblo que lucha sin tregua ni descanso, que vence y domina aun siendo aparentemente dominado y vencido, y que renace de sus cenizas como el fénix. Sus enemigos más audaces no lograron verlo humillado y cuando creían que su ruina era completa, veían con asombro que el edificio estaba íntegro y que la victoria sólo había sido un paréntesis...

Magnífico.

6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Lo siento, HEREP, pero en mi opinión esa descripción del español es falsa. No ha sido nunca ni peor ni mejor que el inglés o el francés en cuanto a virtudes individuales, pero nuestra historia gruesa está cargadísima de tipos viles, intrigantes, traidores y envidiosos. Por ejemplo, Pizarro se cargó a su socio Almagro y el hijo de éste asesino a Pizarro. Y de muy similares acciones consta la mayor parte de la Historia, dejando a salvo las acciones colectivas de campesinos convertidos en soldados.
Brillantes generales como el 5º Duque de Alba o Don Alvaro de Bazán, terror de todo militar europeo y turco, fueron denigrados y desterrados a sus posesiones privadas en base a puras envidias de cortesanos de alto copete.

El propio Don Miguel de Cervantes, bravo soldado y escritor universal vivió miserablemente y despreciado por otros iguales como Lope de Vega y Quevedo, hasta el punto de que boicotearon la lectura de sus obras. Y murió en la pura pobreza. Otro genial estratega que conquistó un imperio, Fernando o Hernán Cortés, terminó siendo un desconocido en su tierra y abandonado por el rey y por la Corte.

Por otra parte la Iglesia procuró que brillantes ilustrados fueran desterrados tanto ellos como sus obras.
El español por tanto es más el resultado de una supervivencia milagrosa que lo convierte en lo que dijo de él un extranjero : "tipo bajito, moreno y siempre cabreado".

Herep dijo...

Tampoco la historia inglesa o francesa está exenta de episodios viles, intrigas y traiciones, don Javier, y como nuestra Historia (bajo mi punto de vista) es más extensa que la de las demás naciones, lógico que el número de piedras sea, también, superior. Esta circunstancia no resta sentido a lo que creo una muy buena descripción del pueblo español en su conjunto: enérgico y anárquico, muy dado a la ilusión y la utopía, envidioso y apasionado incluso en el error, pero valeroso y resistente, casi hasta alcanzar el milagro, pues milagrosa fue la Reconquista, primera y única vez en la que el Islam inca la rodilla después de haber conquistado un territorio.
Episodios execrables siempre los encontraremos en todos y cada uno de los pueblos que campean por el orbe. En relación a nuestra patria, los que enumeras son una mancha imborrable y este, nuestro país, no es muy dado a reconocer glorias pasadas que honran su buen nombre, signo claro de vanidad y soberbia, pero yo sí creo que la definición nos viene como anillo al dedo.
Sobretodo con el punto en el que nos presenta como "lunáticos".

Un abrazo y que usted pase un buen fin de semana.

Agustin dijo...

En todas partes cuecen habas,y en las demas naciones a calderadas.Desde luego todos los vicios del ser humano es algo universal,luego tampoco es razon de castigarnos tanto,saludos,

Maribeluca dijo...

Me ha hecho gracia lo de "incapaz de traiciones y perjurios" cuando aquí se lleva muchísimo y no es delito como en casi todo el resto del mundo...por lo demás, como suele suceder, en unas cosas acierta de pleno y en otras patina una barbaridad, creo que no tenemos tanta sangre bereber ni semita entre otros mitos pero en cualquier caso tiene su interés (se nota que entonces aún no le dábamos al burguer y al donut)

Herep dijo...

Por supuesto, Agustín. La entrada no es para alardear de lo bueno/bonito que somos, sino para presentaros una descripción que, bajo mi punto de vista, se acerca mucho a la realidad. Sé que algunos adjetivos están algo pasados de rosca, pero creo que se acerca bastante al "tipo" español.
Un abrazo.

Herep dijo...

Para estar escrito en 1914-1917, previo espectáculo totalitario europeo, se acerca mucho a la realidad. La frase "incapaz de traiciones y perjurios" debería revisarse, te doy la razón. Las puñaladas traperas están a la orden del día, Maribeluca.

Un abrazo.