Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

21 dic. 2014

Sol y estrellas


¿Cuánto?
Tres años... ¿cuatro?

Monos, como si de un matrimonio estuviéramos hablando, confieso...

... ayer día 20 fue nuestro aniversario...

... y volví a olvidar la fecha, miserable de mi, borracho en medio de la vorágine de cenas de empresa, sociedades gastronómicas y reencuentros con viejos amigos que creíamos desaparecidos. El preludio de las Navidades es tiempo de saraos paganos que anteceden al recogimiento cristiano, aunque andar por las calles poco nos llama a reflexionar qué está a punto de celebrarse. Muchas lucecitas en las calles, parpadeando en los balcones, figuritas de Papá Noel subiendo por las fachadas de los edificios, cajeras del supermercado ataviadas con gorritos rojos...

La Natividad sustituida por la todopoderosa VISA... y, de fondo, la voz de quienes azuzan al monstruo del consumismo... ¡Oh, lagarto, lagarto, lagarto!... diciendo que las fiestas se han convertido en un zoco donde todo se compra y vende. Se perdió el espíritu, proclaman en manifestaciones a las 20:00h. frente al centro comercial del barrio. Cuando te acercas al pregonero del megáfono y le preguntas qué espíritu perdido busca, una mirada tosca te recorre de los pies a la cabeza, acompañada de una mueca.

Hete aquí la lógica de nuestro tiempo.

Pero no es esto de lo que quería hablar, ni mucho menos. Hoy toca clase magistral de brebajes alcohólicos: cerveza fría para el precalentamiento a base de tapas para pasar, después, a un caldo de La Rioja que nos acompañará con el chuletón de Ávila y su correspondiente acompañamiento. Suerte que no desayuné ni cené ayer noche... Postre y cava (quizá catalán, no sé... yo no pago, por lo que tengo excusa), frutos secos con vino dulce y ahora viene el camarero y te pregunta si quieres café... Sí, pero échale misterio... y los comensales se envalentonan... copa, chupito, puro...

... llegando el momento de levantar las posaderas del comedor y, a pesar de los cinco kilos extra que te has metido entre pecho y espalda, tus pies parecen los de Jesucristo sobre las aguas, ligeros, y tus pensamientos fluyen como el maestro Yoda del místico Bruce Lee. Las penas se tornan alegría, el frío desaparece... las mujeres son todas hermosas.

La noche empieza y acaba rápida, con un parpadeo. Sólo sacaste en claro el precio abusivo de los cubatas, amén de que ya no eres un pipiolo... pero eso será después, a la mañana siguiente, mientras pasas la resaca con una VollDamm matutina, ahora en el campo, preparando un tonel de rabo de toro entre socios del buen comer. Hombro con hombro repasaréis las aventuras díscolas de la confusa noche, riñendo por la longitud de la falda de la chica que bailaba en el bar de copas y que, durante un segundo, creíste que te acompañaría ahora aquí, en el terruño donde arde la fogata pagana. Fue justo un instante, el tiempo justo hasta que descubriste que el guiño pícaro no iba dirigido a ti, sino al mulato bailongo que sudaba a mares frente a la barra, magnéticamente rodeado de bellezones de labios rechonchos y bragas limpias.

Perra suerte... y con kilo y medio más de carne en el estómago, te fumas un cigarro de la risa maldiciendo los años que se fueron para no volver.

Pero estás alegre y ríes. Apostaría por el placer del comer, o los hectolitros que asedian el hígado, o el humo que flota en el ambiente, delicioso... aunque también podría tener algo que ver la posibilidad de llevarte el bote del chinchón, que acumula casi doce euros y medio. Sea como fuere, estaba alegre.

A partir de ahí... lo siento, Monos, me he equivocado. No volverá a suceder. Os pido perdón. Las vivencias se han difuminado en mi mollera, víctimas de los flujos y reflujos etílicos aderezados por el cansancio de 24 horas sin dormir, al pie del cañón, recorriendo las carreteras secundarias de la costa mediterránea, ahora arriba, después abajo, buscando no sabemos bien qué... pero siempre en la carretera, en marcha, dejando la vida atrás, también las cosas buenas y dignas, tristemente despreciadas.

He de confesar, eso sí, que el tropezón de mi percepción no me impidió observar, fugazmente, las imágenes que vomitaba un TV aferrado en la esquina de uno de los bares modernos que han abierto en la calle de los sueños rotos. A través de él, vía rayo catódico, una ristra de ajos impartía sus magistrales lecciones para combatir el mal de ojo y el ataque nocturno de los vampiros chupadores de sangre vital. Ahí aparecieron el Wyoming, el actor aquel que decía que no hay "intelectuales de derechas", un payaso antisistema con acciones en Bolsa, un drogata con "miedo escénico", los campeones del mundo del sabio deporte de darle patadas al balón, un chupóptero universitario y la ama de casa con sus rulos, en bata, ciscándose en lo malo que son los ricos y el podrido dinero... ¡ojalá no existiera el dinero, guapo!, le decía al presentador, y este se sonrojaba, dichoso ante la voz de la sabiduría.

Fue un pensamiento fugaz, pero esclarecedor. Lo único que puede salvarse de este último día... No está hecha la miel para la boca del asno, Pere. No, no lo está. Menos para la boca de un Mono, camarada. Tú eres un idiota... un defecto en la interminable cadena de montaje de ovejas pastoriles. La Kultura de la Nomenclatura no va contigo. No la entiendes. No está a tu alcance degustar el dulzor de la intelectualidad presente, erigida tras la voladura del Muro. Este Mundo no es para vos, señor. Apéese.

Eso hice. Eso hago. Día a día. Letra a letra. Que se quede aquí la miel, y  las moscas.

Me olvidé del aniversario del Ejército de los 12 Monos. Lo siento.

Amor, perdóname.

Tú eres mi sol y mis estrellas.


5 comentarios:

Old Nick dijo...

¡Y Un Cuerno Hermano Y Camarada Herep!¡Arriba El Ánimo Y La Copa!¡En Estas Fechas Entrañables, Familiares Y También A Veces EMOTIVAS, No Se Puede Ceder A La Desgana De Defender Un Puesto Y Una Causa Que Cada Vez Nos Cuesta Más Esfuerzo Y Valor.
Porque Hay Que TEnerlos CUADRADOS Y MUY BIEN PUESTOS, Para Seguir El COMBATE Que Parece PERDIDO.
¿Y Si Lo Está, Que Importa? Loa Pasos De LA HISTORIA Y DE LA HUMANIDAD, Peden Ser LENTOS A Veces Y Los Pueblos Necesitar De Largas TEMPORADAS CALAMITOSAS PARA VOLVER A LEVANTARSE Y LUCHAR DE VERAS Y SIN PIEDAD, Por Lo Que Verdaderamente MERECE Jugarse La VIDA.
Un ABRAZO FRATERNAL.
Que PASES ESTOS DÍAS CON LAS PERSONAS QUE QUIERES Y TE QUIEREN Y En Camaradería Cordial Con Tus Monos Y Los Camaradas Que Has Sabido Ganarte.
Un Brindis Por Lo Que Merece La Pena Y Por ESPAÑA LIBRE DE GENTUZA-
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Old Nick dijo...

Pd,- ¡¡Y Otro BRINDIS POR TODO LO ALTO POR ESE ANIVERSARIO MILITAR!!
Abrazo
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Agustin dijo...

Hay que ser un decerebrado para admitir,que la cultura es solo patrimonio de la izquierda.Claro que como muestra de decerebrado las afirmaciones del gran Wyoming,al afirmar que no hay intelectuales de derechas.Como se nota que este analfabeto no ha leido a Victor Pradera,o Pedro Munoz Seca,

Herep dijo...

Todo lo que sube tiene que bajar, Old, y estamos en fechas de bajada en picado, querido amigo. ¿El fondo? No sé dónde está, pero sí que puedo decir que el costalazo será duro y muchos no volverán a ponerse en pie. Como bien apuntas, los procesos históricos son largos, tediosos, infinitos si los comparamos con la brevedad de la vida de los hombres, apenas un suspiro... pero en nuestra mano está decidir si queremos un suspiro de derrota o de victoria.
Yo, por supuesto, elijo la segunda opción... aunque sea dura y fatal.

Sumándome a tus buenos deseos, informarte que los monos están bien, dispuestos, y que he "sugerido" no perder el control con tanto alcohol y turrón. No está la cosa como para engordar diez o quince kilos.

Un abrazo, camarada, un brindis por lo importante y que el 2015 nos traiga a Asmodeo y su limpieza en seco.

¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

¿Quién es el Wyoming ese? ¿Un filósofo? ¿Un erudito? ¿Un sabio?
El nivel intelectual de nuestro país es nefasto y, como decía Hayek, entre la ciénaga sólo destacan los miserables.

Un abrazo, neozelandés.