Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

11 oct. 2014

Amores perros


Sube una música por el patio de luces del Cuartel General, Monos.

Una música que mece por dentro y por fuera, coqueta y juvenil, aunque incapaz de ocultar un resquicio de pena y una melancolía que, en pleno s. XXI, sigue embriagándolo todo. Empieza el día nuevo, se cuelan jóvenes rayos de Sol a través de las persianas y la música, la voz, acompaña un despertar juvenil de fin de semana. La mujer canta, seguramente mal para los puristas pero, quizá sin técnica pero con mucha práctica, convierte un paisaje urbano en verdes praderas atravesadas por frescos ríos en los que el salmón juega y el oso bebe, con gentes cantando y bebiendo mientras un servidor se arranca con la guitarra de ese estilo que, en silencio, sé que jamás podré dominar.

Allí, en el paraíso cantado, mis dedos no serán tan torpes.

Una tonada inunda la mañana, y es una voz rasgando su guitarra con ritmo simple pero pegadizo. Abajo, en el metro, su voz huele a flores mientras ella acaricia las cuerdas. Mi infancia, a diferencia de Machado, no son recuerdos de un patio de Sevilla, sino la voz de Joan Baez cantándole al preso número 9, a la rosa de los vientos o a la vida toda. Luego, cuando me fijé más en la persona y menos en la voz, como buen adolescente acneíco, supe que también le cantaba al Ché, al "no pasarán... pero arrasaron" o a la comuna de París, durante aquel Mayo del 68 en el que nos reencontramos, involución. Creo que tuvo un escarceo con Bob... oh tempora, oh mores... con Cohen, la yonki del conejo mágico, Donovan y todo el bicho viviente que, durante el Verano del Amor, se acercara al parque donde plantó el tenderete que confundía puertas con piernas. Liberación, involución, LSD, una guitarra que suena a armónica y una voz, de nuevo, lanzando adoquines de flores, perfumes y abrazos. Fuiste una hippie, Joan, y tocabas desnuda en con tu negra melena y tus hermosos ojos, cantándole a la libertad, la paz, la solidaridad, el futuro incierto...

... despertabas conciencias, chica, de chavales que, un Sábado cualquiera, se desperezaban nerviosos imaginando actos heroicos, pelotones de fusiles y una esperanza en inglés, o español, no muy bien comprendida pero hartamente enamoradiza.

Eran otros tiempos.

Afortunado, un día, a no mucho tardar, descubrí que la libertad, en demasiadas ocasiones, no es más que tres tonos en una partitura en clave de fa. Mi esperanza fino, llevándose consigo la desesperanza, las flores en los cañones y la lluvia de pétalos blancos tan típica en los paraísos verdes que pueblan las mentes de los rumiantes del magno rebaño en el que nos hemos convertido y donde tú, Joan Baez, antaño oveja negra, has resultado cordero albino.


Pero hay mañanas en las que vuelves a cantarme con esa voz fresca, acompañándome al río claro y, por la espalda, un escalofrío me recuerda que no pequeño, no: el amor no es libre... y, desde aquella mañana, nunca más lo fue.

2 comentarios:

Agustin dijo...

Hoy la has clavado,casi nada,la Joan Baez y el Leonard Cohen.Siempre recordare a Joan Baez,y su tema de Sacco e Vanzetti.Eran otros tiempo en donde mi idealismo afloraba cada segundo.Gracias por este lirico y hermoso post,saludo Maestro,

Herep dijo...

Me alegra que te gustara. Yo conocí a estos cantantes de pequeño, gracias a viejos discos que pululaban por casa.
Todavía hoy guardo un grato recuerdo de lo que me hicieron sentir en cierta etapa de mi vida.

Esta entrada salda mi deuda con Joan.

Un abrazo, neozelandés.