Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

26 abr. 2014

Al César, siempre al César


Hoy se presenta una asociación catalana contraria al proceso secesionista en el que se ve envuelta esta tierra enferma, igual que, el pasado día 23 de Abril, se presentaba otra. Dos entre un millón pero, como dicen los castizos, menos da una piedra... y al cementerio, tarde o temprano, iremos todos... activos o pasivos, alegres o tristes, valientes o cobardes. Nosotros, meros Monos en esta jungla diaria, ¡qué queréis que os diga!, preferimos pasar la eternidad sabiéndonos valerosos.

Pero hay un sujeto que no... que rápidamente se ha desmarcado del acontecimiento novedoso, no vaya a contagiársele alguno de los males intrínsecos de esos herejes que, hoy, se desperezan ante tanta podredumbre. El pobre diablo en cuestión... nunca mejor hallado lo de "pobre diablo"... no es más que el padre prior del Monasterio de Poblet, sito entre Vimbodí y Poblet, Tarragona.

Un cuervo con sotana, que fue informado por un monje novicio del acontecimiento que se preparaba ante las puertas de su cortijo particular. Somos generosos, eso sí, ya que bien podríamos pensar que el monje no fue tal, sino que el chivatazo vino de algún agente de la Gestapo Cultural Catalana, tan democrática y liberal toda ella, que no igualitaria, perdonen... que ya sabe bien Dios que los catalanes, de iguales al resto, no tienen nada. Un eslabón por encima del común de los mortales, viven... y tres eslabones si los comparamos con los demás íberos.

Conocedor del acontecimiento, le ha faltado tiempo a la rata de cautiverio para salir a la palestra, desmarcándose de lo que allí se va a celebrar. Tan sólo les dejará tirarle una flor a alguna imagen menor, y desde una distancia de seguridad de trescientos metros. Todo en nombre del decoro, el ambiente de silencio que impera en el templo, el sano descanso de los cuatro monjes que allí balan y, por qué no decirlo, siguiendo el consejo bíblico: a Dios lo que es de Dios, y al César lo que es del César.

Nada de política en Poblet. Nada de confrontaciones en Poblet. Hermandad, fraternidad, familia unida entorno al pavo real, códigos de usos y costumbres, "seny" y "valors"... y la puta al río. Poblet está por encima de estas milongas de la vieja... y reaccionaria... escuela. Aquí domina la "modernidad" de la nueva Doctrina de la nueva historiografía del milenario "pequeño país".

Para quien no lo sepa, recordemos un poco de la historia del Monasterio de Poblet. Fundado por el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV sobre el año 1150, pertenece a la orden del Císter. Fue objeto de multitud de donaciones por parte de los reyes y la nobleza de la época hasta que, en 1340, Pedro el Ceremonioso mando construir el panteón real, donde descansarían los difuntos de la Corona de Aragón. Con el tiempo, llegó a albergar el polvo de Alfonso II el Casto, Jaime I el Conquistador, Pedro IV el Ceremonioso, Juan I, Fernando de Antequera, Juan II, Marín I el Humano, Alfonso V el Magnánimo...

... y así hasta albergar, entre esas piedras y muros, la flor y nata de la Historia de la Corona de Aragón y, por ende, la Historia de España.

Fueron otros tiempos para el Monasterio de Poblet. Tiempos de gloria, de celebración, veladas plagadas de lustrosas visitas provenientes de La Corte, convenientemente acompañadas de moneda por indulgencia. Los ventanales del edificio principal se engalanaban con la bandera de Aragón, el claustro olía a flores frescas, el viento jugaba con las sábanas de las celdas de los monjes... El color dominaba la vida monacal, pero el respeto y la trascendencia del lugar seguían muy presentes, tras cada rincón de la dura piedra.

Aquello quedó atrás... pero no en un "atrás" físico, palpable, tangible... no, Monos, no. Este "atrás" es más profundo, menos vivido, más cosa del recuerdo o la desmemoria. Polvo eres y en polvo te convertirás.

Una mañana fresca, Poblet quedó reducido a polvo, como muchos más vestigios de un pasado que, a las mismas hordas de siempre, les convenía reducir a escombros. Así, la Historia quedó en ruinas... y los "historiadores" de nuevo cuño, bajo el polvo del derribo, pudieron construir otra nueva, a su imagen y semejanza, acorde al Ideal de la nueva Nación en ciernes. Mi nombre es Prat de la Riba, y sobre mi edificarás el nuevo Templo. Las tumbas de los Reyes, saqueadas. Las mortajas, incineradas. Los monjes... a Dios lo que es de Dios, al César lo que es del César... obsequiados con pasaje gratuito al Reino de los Cielos, de primera clase, asiento con ventanilla directa a la hoguera purificadora.

Robo, asesinato, profanación... y servidumbre. Hete aquí los pilares de la Nueva Doctrina.

Como decíamos ayer, los cementerios están llenos de valientes... pero también abundan, en igual medida, los cobardes. Es la última estación del viaje. De nada sirven los billetes de ida y vuelta. En el cementerio del Monasterio de Poblet, la regla se cumple a rajatabla. La cosa va igualada, al cincuenta por ciento, aunque empiezan a despuntar quienes esconden la cabeza bajo el subsuelo, al modo avestruz.

El padre prior del Monasterio lo sabe bien. Ha escuchado cómo las bestias arrasaron con aquello que "fue", y entiende que, esto que hoy "es"... el Monasterio Nuevo, desparasitado de las tumbas, la honorabilidad, la Historia... no es más que un obsequio prestado por quienes manejan las reglas del juego. Concesiones de cara a la galería. Un premio por los servicios prestados, y el silencio cómplice de la jauría catalana con alzacuellos. De no respetar el triunfo de la voluntad de los nuevos Reyes, volverán las hordas victoriosas, al paso alegre del Ideal... y todo volverá a arder... monjes y pater familia, inclusive.

La Decadencia todo lo embarga. La Iglesia, con la catalana al frente, no es excepción. Lejos han quedado los años del servicio humanista. Lejos, los mártires. Olvidada la Historia de los antepasados y el linaje común. Suerte tendrá Jesucristo si se descubre su ADN catalán. En caso contrario, le espera un nuevo calvario. Sólo persiste el viejo "ora et labora"... aunque los Dioses hoy son distintos, y el trabajo tiene cierto hedor a esclavitud servicial al Amo terrenal.

Quien quiera valentía para toda la eternidad, que siga su búsqueda. El cementerio del Monasterio de Poblet ya está copado de valientes.

4 comentarios:

Iñigo Iñiguez dijo...

Excelente, plas,plas, plas. Muy bueno, amigo Herep.

Ese prior al igual que otros sotanados vendidos en otras partes )por ejemplo en Aranzazu de Guipúzcoa) es un caho cabrón con pintas porque cree que hoy aún se puede seguir cambiando de bando según quién mande, y eso ya no se puede admitir. Ahí se va a quedar algunos años creyendo que disfruta de las alabanzas de los catalanes pero siendo y viendósele unicamente como un sicario de poderes muy temporales.

Agustin dijo...

Los curitas pogres siempre han dado la nota.Un ejemplo el Abad de Monserrat.Aurelio Escarre.Tampoco los curitas de Las Vascongada,se quedan atras.Para mi son y seran cuervos consotanas,un saludo,

Herep dijo...

Este prior, Íñigo, está hoy con la mosca detrás de la oreja. La incontinencia verbal de parte del clero catalán le ha puesta la soga al cuello, y ya hay quien habla de una futura sustitución dentro de la cúpula, lo que acarreará el olvido del inefable Sistach.
No veo el momento de darle la patada.

Un saludo. Buen domingo.

Herep dijo...

Cuervos muy negros, Agustín, para los que el reino de los cielos es muy tangible. En cierto modo, haciendo de mamporreros del nacionalismo, ya viven en un somero Edén sobre la tierra.
No les falta de nada.
Sólo feligreses, pero eso no les importa en demasía.

Un saludo, neozelandés.