Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

24 abr. 2014

Mezquindad en los tiempos del cólera

Ayer fue el día del libro por excelencia, efeméride de la muerte de Cervantes, Shakespeare, Garcilaso de la Vega, Wordsworth, Josep Pla... y, aunque muchas de las fechas bailan, dicha nimiedad no impide que el 23 de Abril sea un día grande para ese bulto en desuso que suele atender al nombre de "libro".

En algunos rincones de España, las librerías ocupan la calle, y la gente pasea bajo el agradable solecito primaveral, se ven globos de toda forma y color, puedes conseguir el autógrafo de algún escritor interesante y, con suerte, regresas a tu casa... o al Cuartel General... con uno o dos volúmenes que agranden un poco más tu siempre escasa biblioteca.

Hace apenas cinco días, Gabriel García Márquez, escritor, se despedía de este mundo, pasando a mejor vida. Reediciones y reediciones así lo atestiguan, al igual que los centenares de minutos que a su vida, y obra, le han dedicado las cotorras periodísticas de los informativos patrios, tan ávidos de lágrima y cursilería figurada. Gabo, Gabo, Gabo... Suena por todas partes razón por la que se puede deducir que, como viene siendo habitual, incluso las más ruines bocas osan mentar el nombre y hacerlo suyo. Mi Gabo, ay...

He repasado la Biblioteca de El Ejército de los 12 Monos. Al poco, encontré lo que buscaba. Varios títulos... Cien años de soledad, El general en su laberinto, El amor en los tiempos del cólera... del escritor recientemente fallecido. Un grande. Ganador del Nóbel de la Literatura y un sinfín de premios más. Ahí estaban, cogiendo polvo. Esos libros no se han movido desde su posición inicial. Los habré ojeado, pero no leído. Lo siento. Adelantarán varios puestos en la "lista de pendientes"... pero, ¡son tantas las cosas que querríamos leer!

Moría Gabriel García Márquez y ganaba, el Premio Cervantes, Elena Paniatowska. Hemos buscado, pero de ella no hemos encontrado nada en la Biblioteca. Culpa nuestra, otra vez. Ignorantes que somos. También es una lástima porque para El Ejército de los 12 Monos, el Premio Cervantes, es de los mejores y más lustrosos. Alguna vez soñé que lo ganaba, pero tan sólo fue una vez. Mi subconsciente sabe que hay cosas con las que es mejor no jugar.

Sea como fuere, el libro ha sido el protagonista durante estos últimos días. Sea por la feria, las rosas, las estrellas mediáticas firmando libros escritos por otros en la oscuridad, la apetecible primavera que padecemos o vaya usted a saber qué, la parroquia habla de novelas, alaba o critica a los gurús del ensayo, ojeaba nuevas revelaciones sobre los más diversos temas históricos... y se acaba, tras el rebujito y el crianza, dándole a la sin hueso...

... y es cosa normal, entiéndanme. La señora ganadora del Cervantes, en su discurso, propagó las bondades de su pensamiento, reflejado en su obra. No atendimos mucho a sus palabras, por consabidas. Para los papagayos de los informativos de los medios de comunicación... perdón... españoles, fueron algo "muuuuy buenoooo", firmes reflejos del Ideal moderno post-Muro de Berlín. Para quien no las oyera, imaginen la tónica que siguió a la muerte del Nóbel, donde todo fueron alabanzas y ninguna crítica por minúscula que fuese.

Todo muy políticamente correcto, vamos.

Pero... ¡ay, bribón, bribón!... o mejor dicho Bourbón, Bourbón... y compañía, claro. Faltó tiempo para que, muerto el Nóbel que no quiso el Cervantes y dado el Cervantes a quien quería ser Sancho, una jauría de trileros, armados con bolitas de grandilocuencia y magnanimidad, salieran a ensalzar las bondades de "los grandes valedores del español por el Mundo". Como podréis imaginar, tampoco asistimos a la confección de tales trajes de saliva espesa, pero existieron. Siempre están ahí, ocurra lo que ocurra, prestos a soltar la gran mamarrachada... o mamandurria con membrete del Gobierno de España... con la que engañan al ciudadano, en una nueva vuelta de tuerca al muñido cuento del "rey desnudo".

Ellos hablan, y hablan, y hablan... ensalzando las bondades de la lengua española, su capacidad para que gentes de los seis continentes se entiendan, puedan expresar sus inquietudes y temores... educarse, labrarse un futuro para ellos y todos los suyos, con esfuerzo, con tenacidad, con la paciencia de todo aquel escritor que ama su lengua, y la trabaja, y se preocupa por su buen uso... Políticos, reyes, gobernadores generales, toda una larga hilera de trajes de Armani pregonando, a los cuatro vientos, lo magnífico del español... español, de España... cuyo deber, y obligación, es ser conocido por todos, como muestra del legado patrio.

Aplausos, ovaciones... ¡Viva el Rey! ¡Viva España! ¡Arriba Cervantes!... y corren los litros de espumoso mientras suena el vals vienés. Los jerifaltes de Chirigota Española, s.l., con gesto satisfecho, se miran los unos a los otros estrechándose la mano. Qué bien has estado hoy, cabroncete, mientras algunos cogen el AVE para asistir a la reunión urgente con los enemigos de España, rápido, no vayan a molestarse por la tardanza... y que traigan otra de gambas, que el espectáculo, así como la  infamia y la vergüenza... aquel a quien le quede... deben continuar por los siglos de los siglos, amén.

Cosas de gentes afincadas en "El Castillo", de Kafka.

A pie de calle, mientras observas los mismos libros de siempre tocando las mismas temáticas de todos los días... imaginen, imaginen, de qué se habla y lee en un pueblecito de la costa tarraconense...  te encuentras rodeado de la nueva bandera oficial del futuro Estado Catalán. Todo es música, tradición y vientres agradecidos repartiendo panfletos enumerando lo ridículo que será el Edén en comparación con el nuevo Estado... y la fiesta grande de los catalanes, como viene sucediendo de un tiempo hacia aquí, va cogiendo un cariz político, estatista... enfilando el camino de servidumbre.

Las ratas traidoras, engalanadas y aplaudidas por los mamporreros a sueldo, diagnostican la "excelente salud" de la lengua española... pero, a la vuela de la esquina, la persecución sigue... y los españoles, como los muertos, nos quedamos solos.

Si ha de ser así, espero que algún escritor refleje nuestra historia.


6 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Estupendo post, Don Herep, dejas bien clara la hipocresía de un país que celebra el Día del Libro y en su mayoría de habitantes jamás han abierto uno.
Simultaneamente en el Estat Catalá aplauden a Cervantes pero odian el castellano.

Este patio es un frenopático desde que Carlos III pretendiera que se modernizara trayéndose alemanes a poblar las zonas inhabitadas.

Geppetto dijo...

Ayer y no se bien si viene al caso , vi un programilla en la tele por cable, que en España se llama Imagenio de una especie de gitanos del rastro version las Vegas, que tienen un establecimiento de compra venta, pues bien a dicho establecimiento llego una moza que queria vender un ejemplar del Quijote del siglo XVII, el gorodo comprador nos explico que dicho libro estaba escrito por el mas grande escritor y que su novela era la mas famosa y la mejor novela de todos los tiempos en cualquier idioma, pero AY, la traduccion politicamente correcta no pudo por menos que poner en boca del mercachifle...en lengua castellana, cuando en este picaro mundo, NADIE habla Castellano.hablan español
Vivimos en un pais estupido lleno de correccion politica en el que los españoles son buenos, sabios, cultos, solidarios, inteligentes y honorables y todo eso lo son de "busilis" lo son porque se lo dicen los politicos para que los susodichos españoles se lo crean y LES VOTEN.
Y ademas todos eran amigos de "Gabo" sea este quien quiera que sea

Maribeluca dijo...

A mí ese señor siempre me pareció bastante coñazo (como casi todos los autores hispanoamericanos por otra parte), resulta conmovedor cómo en determinados casos se les olvidan a todos sus amistades peligrosas ,y su afición reiterada a ser palanganero del castrismo, cosa que de suceder con un dictador de distinto signo jamás hubiera sido obviada.

Herep dijo...

Aquí el más tonto hace relojes, Javier. Todos escriben libros, todos critican libros, todos, todos, todos... y, como bien dices, los hay que no han abierto uno en su vida.
El problema es que, como los echos no tienen consecuencias, todo el mundo miente o manipula sin que se le haga pagar por ello, infectando a la sociedad con la ponzoña de sus palabras.
La realidad virtual dibujada por el Oasis catalán, transferido al conjunto de la población española.

Un frenopático, sí.

Un abrazo.

Herep dijo...

Viene al caso con lo que comentábamos el otro día, Geppetto: la mala utilización del término castellano/español, impulsado por los que no quieren bien a nuestro país. Francia habla el francés, Alemania el alemán, Grecia el griego... pero nosotros, España, tenemos que hablar el castellano porque Castilla fue muy mala y colonizó al resto de la Península a sangre y fuego.
Las trolas repetidas por la TV, acaban calando entre los sectores más paupérrimos de la población, que se creen todo lo malo, Leyenda Negra inclusive.
Por si no fuera poco, también se creen las mentiras políticas, que de ser realidad, harían que este país fuese el líder universal.
Me recuerda esto aquella cita que dice: "quien no cree en Dios, puede creer en cualquier cosa"... o, dicho en román paladino, al ignorante todo le parecen verdades.

Un saludo. Buen domingo.

Herep dijo...

Yo desconozco gran parte de la vida y obra de García Márquez, pero he leído varias crónicas de su vida y sé de esas "amistades peligrosas" que comentas. Poco más, pero suficiente para hacerme una pequeña idea.
Pequeña, pero seguro que mayor que la de muchos mamporreros que no dejan de hablar (y alabar) al difunto, aunque ya sabemos que es moda elogiar a los muertos, más si son afines al "progreso de los Mundos".

Siempre estamos igual, Maribeluca.

Un abrazo.