Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

9 sept. 2013

V (ver. 2.0)


Al principio todo parecía normal. Alto, serio, de buen vestir y recatado en el comer... perfumado, barba perfectamente recortada, un ligero defecto en la comisura de los labios que le daba un toque "humano"... Su discurso, pausado y falto de toda agresividad dialéctica, casaba a las mil maravillas con el devenir de los tiempos. Diálogo, talante, comprensión, solidaridad...

¿Quién iba a decirle que no, cuando se presentó a las Elecciones Generales de ese viejo país, España, el cual se deshacía por los cuatro costados como un azucarillo sumergido en un café con leche? Él, que se presentaba como el diestro fontanero capaz de solventar las vías de agua del Titánic patrio... ¡Cómo no depositar las anoréxicas esperanzas en esas carnes tan bien definidas!

Imposible resistirse, y más conociendo de dónde se venía, quién había hecho zozobrar el buque con su retórica cutre y hortera... su poesía "al viento", a las "nubes que cruzan el firmamento"... versos que mentaban "conjunciones planetarias", "seres humanos que no son humanos", "miembras, PIB´s masculinos-singular, Naciones discutidas y discutibles"...

El ciudadano picó. Habría picado simplemente cebando el anzuelo con un podrido gusano, pero aquello era sardina... sardina fresca de las Rías Baixas... caviar...

Al poco, el ovino de cuatro patas fue desposeído del tupido velo y la realidad... cruda realidad... se presentó ante sus ojos, para deleite de la cuadrilla... y terror de la plebe.

Primero aparecieron las naves... grandes... enormes... eclipsando el Sol. Una a una, las grandes ciudades vieron como la bóveda azul que las coronaba iba ocultándose tras grandes platillos volantes plagados de luces y que, para más inri, emitían unos sonidos agudos que hacían imposible el sueño de los humanos.

Luego, cuando los sentidos de la población estaban en el filo de la navaja de la locura, todo aquello que se había prometido meses atrás, adornado con bellas palabras y buenos deseos, quedó relegado al más profundo de los olvidos, escondido en el cajón de la desvergüenza. El cambio, el resurgir, la defensa de aquello que nos había hecho grandes... Todo, y nada. Todas esas palabras se las llevó la tempestad... se difuminaron bajo la suave brisa que levantaban los reactores magnético-gravitatorios de las inmensas naves extraterrestres, esfumándose hasta el recuerdo.

Nada.

Apenas un centenar de desarrapados... míseros... morralla... que se autodenomina "Resistencia"... y que ahí sigue, escondiéndose entre los juncos, las piedras, las sábanas blancas que se secan en medio de la pradera... empecinada en alcanzar un milagro, una utopía de liberación que no llega... 

Los demás... el 99,88% de la población... quedaron hipnotizados por el moderno canto de las sirenas... "Ti-ti-ti-tan-tan"... que las naves alienígenas emitían las 24h. del día, abarcando todo rango de frecuencia. El blanco se tornó negro en sus pupilas; la desdicha, resignación; las tres comidas diarias pronto pasaron a ser tres bocados diarios... luego dos... al final uno, y gracias. De las decenas de millón de habitantes, al cabo de cinco años no quedaba ni una cuarta parte, eslavizados, moribundos a cielo abierto o afinados en infectas ratoneras de pisos modelo arquitectura soviética años 60, siempre suplicantes de migajas... de restos... de cadenas....

De aquel... del ser responsable y estadista de los primeros días, por aquellas fechas no quedaba nada. Unos años antes, cuando el rebaño ya estaba convenientemente esquilmado y marcado a fuego, se descubrió el secreto. Él, junto a los de su camarilla y otras de diferente pelaje pero idénticos falsos ideales, descubrió su verdadero rostro. Eran la avanzadilla, los áliens de primera fila que, aprovechando la innata confianza e implantado buenismo de la sociedad española, habían invadido cuerpos terrestres... paladines de la invasión de los ultracuerpos... copando los puestos de mayor responsabilidad y mando para, llegado el momento, acatar las órdenes de aquellos que, en placentero descanso, mueven los hilos desde las Ovnis que verás si levantas la vista al cielo.

Se quitaron la careta y bajo la blanca, negra, amarilla, roja, sucia piel... mostraron su rostro de verdes lagartos, sus lenguas viperinas, sus afilados colmillos fruto de eones y eones de evolución carroñera.

Si estas líneas llegan hasta a ti y entiendes de qué te hablo, agarra un aerosol y pinta una "V" en la puerta de tu casa.

Pasaremos a recogerte.  


Rendirse no va con nosotros.


2 comentarios:

Old Nick dijo...

¡APLAUSOS, QUERIDO HEREP!
Nunca Mejor Descrita La Especie De SABANDIJAS Disfrazadas Que DESGOBIERNA EL MUNDO, En Nombre De Las SERPIENTES "ESTELARES" Disfrazadas De BUENISMO SUICIDA, MARICONERÍA MILITANTE Y MEZCOLANZA RACIAL "A VER QUE SALE"...
Porque Todos Cumplen El Viejo AXIOMA
"DIVIDE ET IMPERA".
¡Menos Mal, Que Como Todo SER VIVO, Los "V" Son MORTALES, Que Si No, APAGA Y VÁMONOS!
En Las CUEVAS Y LOCALES SEGUROS, Nos Veremos. Que El RON, El ORUJO Y El Buen Vino Y Los Puritos Corren De Mi Cuenta.
¡FUERA REPTILES ASQUEROSOS!
¡QUE NO QUEDE NI UNO!
Un Abrazo.
Un Brindis Por La RESISTENCIA.
Y
¡¡RIAU RIAU!!

Herep dijo...

Esa es la madre del cordero, Old: son mortales, y como tal, sangran.
Podrán hacer todos los planes que quieran; manipular el mundo a su gusto y antojo; lavar y relavar cerebros y voluntades... pero, al final, como bien profetizó Wells en su novela, el más ínfimo de las bacterias podrá acabar con todo el tinglado.

Sigamos buscando, camarada. Encontraremos ese virus, seguro.

Un abrazo, camarada, y un brindis para quienes resisten.
¡Riau!¡Riau!