Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 sept. 2013

Non terrae plus ultra, Ismael *


Pueden ustedes llamarme Ismael. 

Hace algunos años -no importa cuántos, exactamente-, con poco o ningún dinero en mi billetera y nada de particular que me interesara en tierra, pensé darme al mar y ver la parte líquida del mundo.

Dejé atrás una vida sosegada, fácil, rutinaria... una hacienda, una herencia, un árbol genealógico con cientos de ramas plagadas de hojas... Nada en tierra me atraía. Nada llenaba la interminable hilera de horas muertas que poblaban el transcurrir de mis días.

Habiendo nacido primogénito del médico del señorío, disfruté de la mejor educación que pudo costear mi padre. Lucas, mi hermano, ingresó en el seminario provincial y Ana, mi hermana pequeña, fue instruida en los finos modales y las cortesanas costumbres, a la espera de un buen partido que reclamara su nada despreciable dote.

Pero yo... a mi... Las más altas expectativas estaban depositadas sobre mis espaldas. Años de estudio... universidades nacionales y extranjeras... pupilajes por parte de eminencias en el incipiente arte de la medicina quirúrgica... una consulta en la capital... o, quizá, si el sueño de padre acababa cumpliéndose, convertirme en el doctor de cámara de su Alteza Real.

Y Josefina... la dulce Josefina... la de los bucles de fuego y las mejillas sonrosadas, agraciada hija del terrateniente del condado con la que, años atrás, padre me había apalabrado en matrimonio.

Recuerdo la primera vez que la vieron mis ojos, apenas con nueve años, durante un convite que su adinerado padre celebró en honor a una honrosa efeméride nacional. ¡Era tan bonita! Tan tímida... tan frágil... tan exótica, con su rojo pelo y sus verdes ojos... Me quedé perplejo, atónito, mudo... y ahora, pasados los años, sigo ruborizándome cuando recuerdo cuáles fueron las primeras palabras que le dediqué... "Tiene el pelo como el demonio"... y cómo inocentes lágrimas surcaron sus mejillas no bien acabada mi presentación. Ella es lo único que echo de menos de mi tierra. Su armónica voz, su sonrisa contenida, la forma que tenía de andar... danzando... los paseos en barca por el lago... aquella noche en la que nos escapamos a la aldea para asistir a la función del teatro ambulante enlo alto del gallinero... el sabor a cereza de sus labios...

La amaba. La amé, sí... quizá aún todavía la amo, pero Josefina quedó atrás, miles de millas atrás, en la tierra que me vio nacer, lejos... muy lejos. Guardo pocos recuerdos de aquellos años... pocos recuerdos de tierra adentro... 

Cada día menos, rodeado como vivo, de la mar... mar eterna... mar infinita... azul que me prende en un cautiverio feliz y voluntario.

Viajo abordo de un bergantín esbelto, de limpias y espumosas velas blancas, doble mástil, mascarón de proa tallado con la figura de Nuestra Señora del Carmen... bebo de mil ensoñaciones mientras hago guardia en el puesto de vigía en lo más alto del palo mayor... me deslomo limpiando y frotando la cubierta de popa... muero de insomnio mientras cuatro mugrientos marineros roncan a mi vera abajo, en los camarotes atestados de hedores y barricas de las más increíbles especies habidas y por haber... "¡Ata ese cabo, Ismael!"... "¡Ayúdame con el cabrestante, grumete!"... "¡Corred, corred, malditos! ¡Arriad esa endiablada cangreja, marineros!"... y decenas de improperios, ordenes y exabruptos van sucediéndose desde el alba hasta el anochecer. Pero mis compañeros y yo los acatamos con celeridad, alegres, con ánimo, por mucho que nos pesen los párpados... o los huesos, como sucede con Gracián, el cocinero de abordo, cuyo pellejo ha padecido más de cuarenta inviernos, o Bartolomé, el timonel originario de Toledo, tierra de secano donde las hubiere, siempre repitiendo la historia de cómo se le desencajó la mandíbula la primera vez que vio la mar... aunque, entre nosotros, se rumorea que tal defecto se debe a una pelea acaecida en La Doble Ancla, allá en La Española, por asuntos algo turbios...

La vida, abordo, es dura. Muy dura. Pero ya no recuerdo cómo fue la anterior ni el tacto de las sedas y los zapatos. He olvidado la voz de padre, de madre, de mis hermanos... Sólo está el rugido del capitán, su mirada enigmática, su ímpetu imperecedero... "más allá, marineros de España"... "Siempre más allá", grita una y otra vez el Capitán de Balboa... y hacia allí, hacia ese "más allá", nos dirigimos a toda vela.

Cuando anochece y mis tareas están realizadas, me aferro al bauprés y contemplo la puesta de Sol y las llamas que, a centenares, se reflejan en el líquido elemento mientras la suave brisa juguetea con mi pelo. Navego hacia no se sabe bien dónde, adentrándome en tierra inhóspita, desconocida, inexplorada. Hay ocasiones en las que cierro los ojos y, desvanecido el verde de aquella que fue mi prometida, el tiempo se detiene y todo se torna del color de la sal que se pega a mi cuerpo... que me funde... que me libera... amor mio.

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Hoy, 25 de Septiembre de 2013, se cumplen 500 años de otra de esas efemérides que ensanchan el espíritu de nuestra Nación, engrandecen su alma aventurera y exploradora... y, no sin cierto aire melancólico, nos recuerdan qué fue... qué es... y qué, algún día, volverá a ser.

Hoy, 25 de Septiembre, se conmemoran los 500 años del descubrimiento, por parte del conquistador español Vasco Núñez de Balboa, del Océano Pacífico.

El Océano Pacífico. La masa más grande de mar que existe en nuestro Globo Azul.

Él, con sus propios ojos y los de varios grumetes con sal en las venas, cruzó el Istmo de Panamá y vio los Mares del Sur... el Gran Azul... el "Plus Ultra".

500 años, Monos.

Una barrica de ron por él.

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NOTA. Como siempre en estos míseros tiempos nuestros, no escuché ni una palabra que señale la efeméride en boca de nuestra escoria regia, gubernamental, educativa, chupóptera, pirata, malnacida y digna de aniquilación toda ella.

Mal rayo os parta, malditos. Mal leviatán os arrastre a lo más profundo del Infierno.
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* En sencillo homenaje a Moby Dick, de Herman Melville.


14 comentarios:

Old Nick dijo...

¡Por Don Vasco Núñes De Balboa!¡Descubridor Y "BAUTIZADOR"De Un OCÉANO, QUE ESE DÍA DEBÍA PARECER UNA CHARCA TRANQUILA!¡Porque De "PACÍCICO" A VECES TIENE LA PAZ, Donde Yo Los REALES DE A OCHO!
Juajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajuajua
¡Excelente Entrada GENIO!
¡Un Brindis Por Los HËROES A VER SI DESPIERTAN "LA CHISPA DEL VALOR ESPAÑOL" Y ESTE PUEBLO SE LIBRA DE SU TRAIDORA ESCORIA!
Un Abrazo.
Un BRINDIS POR ESPAÑA
(Y POr "LIMPIEZAS ASMODEO SA")
Y
''RIAU RIAU!!

Javier Tellagorri dijo...

Excelente relato rememorativo de una fecha importantísima y que ahora ni siquiera sabe de su existencia la gente que va a los colegios.

Felicitaciones

Doramas Doramas dijo...

La historia de España que se estudia hoy en día, no hace referencias a nuestros gloriosos navegantes. Actualmente: HEROES EN EL OLVIDO.
Un saludo.

Maribeluca dijo...

Creo que en tiempos el Pacífico era conocido como "el lago español", pero aquí lo que se lleva es no reconocer a nuestros héroes ni nuestra Historia (hay un montón de curiosidades poco conocidas en el libro de mi cuñado Fernando Paz "Antes que Nadie"de la editorial "Libros Libres" que creo que te gustaría)

Saludo y buen finde

Agustin dijo...

Junto con los marineros de Portugal,nadie tuvo los cojones de acometer tales hazañas maritimas en el mundo,un saludo,

Nano dijo...

¡Vaya otro barril por mi cuenta grumete! El sol está sobre la verga del trinquete.

C S Peinado dijo...

Otro más de nuestros gloriosos fallecidos en pos de la gloria española que no verá recompensados sus desvelos por la purria que nos desgobierna y mangonea. España ha sido mala madre con los hijos que la engrandecieron porque sus gobernantes simplemente sirven para llenarse los bolsillos y convertirnos a los de abajo en escoria social...

Grande Herep.

Un saludazo.

Herep dijo...

Obligado me veía a escribir algo sobre la gesta, Old. Esta y todas las que mi humilde sesera pueda recordar de la increíble Historia de España.
Porque, ¿si no lo hacemos nosotros, quién las recordará? ¿El Gomierdo? ¿La traidora oposición? ¿El Sultán?

Nada, camarada. Al final, como en todo, la respuesta queda reservada al ciudadano de a pie.

Un abrazo y me uno a su brindis por España...o lo que queda de ella.

¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

La gente que va a los colegios no sabe nada de nada, Javier.
¿Para qué?
Cuando yo estudiaba, muchos de mis compañeros repetían esa pregunta del maligno: ¿para qué estudiamos esto o aquello si, de mayores, no nos servirá para nada?

Pues eso, amigo. A los chavales enseñémosles a repetir cantinelas y a copiar como papagayos. El análisis y la evolución crítica, desterrados, por inútiles.

Así nos luce el pelo.

Un saludo.

Herep dijo...

Y suerte si todavía se los presenta como héroes, Doramas, pues llegará el día en el que esta chusma que nos rige los re-bauticen como bárbaros, explotadores o fascistas.

Tiempo al tiempo.

Saludos.

Herep dijo...

Maribeluca, mujer!!... no sabía lo de tu parentesco con el Sr. Paz.
Buenas tertulias de sobremesa tendréis, eh!!
Me apunto tu recomendación en la lista de "pendientes". Seguro que, como bien dices, hay miles de "gestas" que vale la pena conocer.

Un abrazo.

Herep dijo...

Tiempos de exploración, de curiosidad, de búsqueda... hoy lo son de desidia, conformismo, decadencia.

Eran otro tiempos, Agustín. Para mí, personalmente, mejores que los actuales, pero reconozco que mis gustos son algo "divergentes".

Un abrazo, neozelandés.

Herep dijo...

Sobran barriles, Nano.
Las bodegas están llenas... y cada vez somos menos grumetes.

Saludos.

Herep dijo...

Da la impresión, querido CS, que el Gobierno actual... y los anteriores... se han empeñado en esconder estas gestas españolas, como si se vieran en la tesitura de pedir perdón por los logros de antaño.
Acomplejados rastreros, es lo que son. Pero bueno... tiempo al tiempo, amigo.

Un saludo, jienense.