Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

6 feb. 2013

La tela invisible


La reunión se celebraba a medianoche, la hora de las brujas, cuando todos los gatos son pardos. La rúe, hasta la avenida Fray Bartolomé, estaba desierta en aquella fría noche del febrero madrileño. Cuando la alcantarilla municipal fue levantada por Labios Sellados, no había moros en la costa.

El descenso a las Cloacas, como tantas y tantas veces anteriormente, pasó desapercibido para el común de los mortales, más empeñados en balar ante el telepredicador del canal RTH1, reír al son de las órdenes del regidor de plató o comerse ese tan muñido bocadillo que siempre prometen los directores de programa entre aplauso y aplauso.

Abajo, entre las sombras, se encontraba el corazón de la Hermandad.

Bajando la escalerilla, detrás, a la espalda, se encuentra la puerta de entrada. Extrañamente cálida a pesar de tratarse de una inmisericorde mole de acero, sin timbres… inexistentes allí abajo… sin picaporte… sin nada, vacía y sencilla como la superficie de una piscina de madrugada.

Toc.Toc.Toc.

Labios sellados dio tres golpes con el puño cerrado. La señal estipulada para aquella semana. Dos días antes, el domingo, recibió la llamada al móvil prepago de la agencia indicándole la fecha, la hora de la reunión y la contraseña. La misma voz de siempre, mecánica, femenina. ¿Será una mujer real? ¿Una máquina? Al poco, tras un chasquido de metal, la puerta se abría presa de algún encantamiento. Sola. Sin ayuda alguna. Tras ella se dibuja un tenebroso pasillo de apenas tres metros iluminado por antorchas medievales. Al fondo, tras el corto recorrido, a salvo de las sombras que bailan la danza de fuego de las antorchas, se abría la Sala Principal, con su enorme mesa de madera en forma de estrella de puntas y, ante cada una de ellas, los actores de la cosa… los maeses, arquitectos, junta-letras, doctorados, masterizados… los señores… los de siempre…

Labios Sellados ocupó su lugar, a la derecha de el Químico, en la silla que se sitúa junto al vértice este. El Químico, su jefe directo, estaba ya sentado en su sillón de cuero, mirándolo fijamente mientras se acercaba a ocupar su lugar. Sus ojos, de un negro azabache plagado de misterios, le escudriñaban sin reparo alguno. Labios, ducho en los quehaceres de la clandestinidad y el contraespionaje, siempre se sentía cohibido ante aquella mirada, por muchos años que hubieran pasado desde la primera vez que, allá por los 80, notó cómo atravesaban su coraza como cuchillos moldeando mantequilla.

- ¿Todo bien? –le preguntó.

- Todo bien. El plan sigue su curso.

El Químico asintió, falsamente satisfecho. En su rostro podía adivinarse la decepción ante la falta de sorpresas… sobresaltos… errores… Todo seguía su curso, como tenía que ser, pero… Echaba de menos la acción ante el imprevisto, la presión del error, la posibilidad del derribo, pero aquello quedaba muy bien guardado dentro de él, en lo más profundo de su alma, en caso de haberla tenido alguna vez, reía.

- Labios Sellados, informa al Consejo, vamos –le dijo mientras se levantaba de su asiento y provocaba, con su gesto, el silencio de los demás asistentes a la reunión… no más de veinte personas, una sentada ante cada vértice, tres flanqueándolo, y tres escribas que tomaban acta de lo que allí se decía… todos vestidos de escrupuloso negro, con capucha a juego, incluido el propio Labios que, solemne, se levantaba en aquel preciso instante.

- Señores, maestros… el plan marcha a la perfección. Esta misma mañana he mantenido reuniones con todas las células y me han confirmado que las labores de seguridad interna se han llevado a término sin mayores inconvenientes. No se han detectado filtraciones y los canales encriptados siguen siendo seguros.

- ¿Podemos estar totalmente seguros? –preguntó el Togado, amo en una de las esquinas de la estrella, al oeste, y que, según había podido repescar Labios Sellados, involuntariamente, en alguna conversación robada a el Químico, dirigía la rama jurídica de la Hermandad con mano de hierro.

 - Más que eso. Ninguno de nuestros héroes ha sido detectado por los servicios de inteligencia del enemigo, magistrado –contestó no sin cierto rubor Labios Sellados. Había superado ya el sentimiento de congoja que provocaba hablar con el Químico, pero dirigirse a otro de Los Cinco… aquello requería más tiempo… más práctica… -. Los nuestros están perfectamente infiltrados. Copan los mismos cargos que les dimos cuando aquello lo dirigíamos nosotros. El nuevo Gobierno los mantiene ahí, intactos, dirigiendo las comisarías y los servicios de Inteligencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Los hay que hasta han ascendido y todo… u obtenido alguna medalla, como el Inspector García… nuestro agente Topo… que tanto servicio nos prestó durante el 11 de Marzo.

Los Cinco se retuercen, nerviosos, en sus butacones negros. Esa fecha… escucharla… sentir hablar del 11 de Marzo… sentir, de nuevo, aquello… interiorizarlo… regocijarse ante el éxito, el trabajo bien hecho… el ego… Ellos eran Los Cinco, los que movían los hilos, directores de magnas obras que jamás en la vida podrían olvidar su opera prima…

- Excelente, Labios Sellados –dice el Químico levantándose, otra vez, de su asiento -. Hermanos, nuestro plan se está cumpliendo punto por punto. Los agentes siguen dentro de los despachos seleccionando los informes propicios para nuestros intereses, al tiempo que destruyen o esconden los más comprometedores, borrando pruebas o recopilando otras con las que podamos negociar en un futuro. No sucede nada sin que no estemos enterados al segundo. Lo sabemos todo de todos, siempre.

Su tarea ha finalizado. El informe ha sido entregado. Presa de una agradable sensación de relax y confort, Labios Sellados se acomoda en su silla, satisfecho… divagando mientras observa los manchurrones de humedad que brotan de las paredes, los enormes jarrones repletos de rosas rojas con las que se disimulan los malos olores de la Cloaca, las lujosas arañas que cuelgan del techo y que se le antojan dignas de un regio palacio vienés en noche de vals, los mandiles, los tapices con bordados heráldicos que cubren, estratégicamente, espacios de la mesa estrellada… y escucha…

… escucha cómo Los Cinco hablan, comprueban, desgranan, rezan… Oye a el Químico prometer nuevos informes comprometedores, verdaderos o falsos, mientras el Ondas, doctorado en su esquinita sur, se frota las manos dibujando en el aire nuevas portadas, infinidad de encuestas… rotativas, rotativas, ¡que la realidad no estropee un buen titular!... dirigiendo sus súplicas a el Cifras, a su lado derecho del sur de la mesa de cinco puntas, pidiéndole dinero para cubrir los gastos de su enorme ejército de tontos útiles a sueldo, artistas de la farándula, el compadreo corrupto y la relativización post-Muro de Berlín… caros, muy caros, los intelectuales… los sembradores de opinión… acostumbrados a toda clase de lujos depravados… ¡pero tan útiles a la hora de moldear la “justicia del Pueblo”!, que diría el Togado.

Ahí, bajo el influjo de las luces, los misterios, el más allá y la aventura soterrada, Labios Sellados se duerme, tranquilo en su sillón. Y sueña, de lo relajado que está. Y se imagina que vive en ese mundo nuevo que pregonan Los Cincoel Químico, el Togado, el Ondas, el Cifras… y el Arquitecto, arriba, en su esquinita norte, con el mundo a sus pies, tejiendo y tejiendo esa gran tela de araña que todo lo embriaga, todo lo mezcla y todo corrompe… para bien, claro… para eliminar el Mal del Orbe y lograr la Paz en el Mundo, el Progreso Utópico y la Nueva Era de Osiris.


Teje y teje… y la Viuda siempre teje…


7 comentarios:

METALUM dijo...

no

Maribeluca dijo...

Lo de los "medios de manipulación" también merece varios capítulos o seriales y también habrá que exigir responsabilidades, ya sabemos que la cosa está muy malita pero no vale todo para vender periódicos...desprestigio también bastante general.

(Oye Herep, conozco bastante a ese pingüino rojeras y te aviso de que el pobre es más pesadito que un empacho de garbanzos)

Un abrazo

Agustin dijo...

Lo mas ironico de esta historia es que el gobierno del Partido Popular,otorgo un credito de no se cuantos millones de Euros,para salvar al grupo Prisa los amos de el Pais de la quiebra.Tiene guasa la cosa no,un saludo,

Candela Ca dijo...

A pesar del ton-tín, los caballeros del tablao redondo quedaron como Cagancho en Almagro.

Es que a la gente le cansa ver siempre el mismo serial...

Herep dijo...

De la caída en la miseria moral no se salva nadie, Maribeluca. Ni políticos, ni patronal, ni sindicatos... y mucho menos el bastardo 4º poder que tenemos en España, tan dado él a venderse por un sabroso plato de lentejas.

Todo Sistema férreo debe contar con su Pravda.

Un abrazo y feliz Carnaval!!

Herep dijo...

Los gobiernos del PP siempre tan misericordiosos con aquellos que les quieren tanto mal... No se hartarán jamás de poner la otra mejilla, los muy ilusos, pues existen bajo el complejo de culpabilidad innato.

Rastreros, y traidores todo en uno, Agustín. El tema del préstamo a Prisa es otro punto más en una lista infinita.

Un abrazo, neozelandés.

Herep dijo...

Veremos qué cansados están cuando vuelvan a ser llamados a las urnas, Candela.
De boquita todos son muy rebeldes, pero cuando llega la hora de jugarse los cuartos, mudos y para casita, que hace frío y se avecina otra tormenta.

Hasta la fecha siempre ha sido así. Queda la esperanza del cambio, pero esta se difumina cada mañana al despertar.

La gente no sé, pero los Monos sí que están muy cansados...

Un abrazo y buen fin de semana.