Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

17 mar. 2012

De sus ruinas crecerán nuevos cimientos


Hoy, Monos, sentado en esta peña milenaria que bordea el Campamento de Castillejos, contemplando a mis pies el moteado puzle en verdes, marrones, grises y color carne que forma el Campo de Tarragona, me enciendo un cigarro, contemplo… y pienso.

Aunque hoy, los pensamientos no se presentan de forma sutil y amable… mediante ideas estructuradas y palabras pintadas para la ocasión. No. Como oleadas de un tsunami destructor, miles de ideas, palabras, expresiones, acciones, omisiones… delitos, chantajes, extorsiones, amenazas… provocan una sensación de rabia animal que me invade, repicando en mi mente con la fuerza de un cañón.

Al fondo, de telonera del horizonte, aparece la línea de nuestro Mediterráneo… ese Mar Nostrum conquistado, también, por las barras azules y blancas de Roger de Lluria… en calma, como siempre, ajeno a temporales, huracanes y naufragios suicidas.

Tales cataclismos, en una mar solitaria, quedan reservados para las gentes de tierra adentro.

Y son muchos.

En forma de utopías nacionalistas, las nubes negras se atisban rompiendo el azul impoluto del cielo. Borrascas revestidas con ropajes de mitológicas reconstrucciones nacionales que, poco a poco, al amparo del tórrido verano, han ido tomando forma… consistencia… a lo lejos, resguardadas de las miradas de los cobardes periodistas de información meteorológica.

Estatutos de Segunda Generación, Imposición Lingüística, leyes de banderas, multas en nombre de la defensa de la lengua, Ley de Consultas Populares, insumisión fiscal de ayuntamientos oficiales…

Todo rayos de una borrasca de grado 5 en la escala… relámpagos que han hinchado la oscura masa hasta convertirla en lo que es hoy… amenaza que llega, con su inolvidable perfume que anuncia la refrescante lluvia.

Azuzo la vista desde mi privilegiada posición y observo, bajo mis pies, el azaroso caminar de las personas que habitan las catalanas tierras. Todas ellas, como buenas hermanas españolas, están bajo la influencia del relativismo dominante en esta sociedad occidental nuestra. Un relativismo moral aliñado con gotitas de romántica utopía… ojos cerrados al mundo real del s. XXI… el de la Odisea en el Espacio… que los mantiene anclados a las visiones idealistas del “otro Mundo es Posible” en el que, al fin, podrá finalizarse la tan ansiada Revolución Pendiente.

En las catalanas tierras, dicha Revolución tiene apellidos: Estado Catalán.

Y el romanticismo utópico, por estos lares, está muy extendido.

Los ciudadanos, perdidos en un relativo mar de dudas existenciales, se abalanzan sobre el primer Don Juan del tres al cuarto que se presenta a su puerta, engalanado con sus mejores prendas, embelesados por sus bonitas palabras y susurros confidentes al oído. Murmuros que hablan de una Gran Nación… la cuarta de Europa… que, como Ícaro, ve fundidas sus alas por obra y gracia del bárbaro Sol español… opresora metrópoli, amén de vampírica expoliadora de tesoros. Una nueva Gran Nación que entroncaría con sus falsas raíces históricas y sus manipuladas edades milenarias. Una Gran Nación que desataría la invisible soga del imaginario 11 de Septiembre que estrangula su futuro y avanzaría, independiente, con las miras puestas al manso mar del Este, purificada del medievalismo español… de su incultura, su superstición, su simplismo… su raza castellana… su pasotismo andaluz…

Y la joven virgen decimonónica, anhelando cualquier cariño que borre de su mente la insignificancia de su “vida relativa”, sucumbe a los encantos de la serpiente, entregando su más preciado tesoro… su honra… su alma… y la inocente se torna puta. Los lazos familiares se rompieron y el padre, andaluz, quedó escondido en un oscuro armario de la golfa. A cambio de unas monedas que nunca llegarán… por tratarse de meras ilusiones… nuestra joven musa tomó el camino del amor platónico… La Patria Catalana… la Solución a los Males de la Tierra… la Renaixença… las cuatro barras, la barretina y el pan con tomate.

La gente que transita a mis pies… pobres enamorados… se contempla, como un vulgar Narciso, en cientos de espejos perfectamente pulidos para la ocasión. Cada día más. En forma de asociaciones culturales, partidos políticos, sindicatos, organizaciones juveniles, infantiles… parvulario inclusive… deportivas… Los espejos, buenos instrumentos para reflejar el alma, muestran aquello que el enamorado quiere ver… su imagen… su belleza… la perfección de su designio.

Con este poderoso desayuno para el ego, el enamorado está salvado. Vaya donde vaya, todo refleja, con el mismo brillo, las palabras del falso galán que, victorioso, observa su nueva adquisición… su nueva pieza del inmenso harén… la carne magra que calentará, esta noche, su perfumado lecho…

Demasiadas putas al servicio del galán.

Mis ojos, sobre la fría y gris peña, no ven espejos. Escasamente enamoradizos, prefieren el tacto al ensueño. Tan sólo naufragan, a la deriva, sobre las aguas de una realidad demasiado obvia. Veo a los ciudadanos… a las putas… y me sonrojo ante sus acciones. Sus arengas a la lucha, sus insultos diarios, su menosprecio… Veo putas baratas ultrajando la bandera de España  mediante mentiras vertidas desde una tribuna obtenida por ser “la mejor esposa del mes”… o las fulanas que acusan de robo al pobre miserable al que, entre carantoñas y besos, acaban de robarle la cartera… o las viejas prostitutas que arengan a las jóvenes en el camino del Amor Verdadero… como más jovencitas, mejor… ¡Carne fresca para nuestro Don Juan!

Carne fresca en forma de insumisiones fiscales… desacatos a la Justicia… provocaciones institucionales… Carne fresca en forma de menosprecio al que quiere estudiar en español, al que rotula en español, al que paga sus impuestos en español… Carne fresca de calidad superior. Catalana de pura cepa. Limpia del parasitismo españolista y su Cultura exportadora de miserias y Muerte.

Sentado en esta peña, recuerdo las palabras de Natalia… y muchos otros.

Sus miradas, limpias del reflejo de espejos, siguen fijas en la realidad. Hartos de las insolencias de las meucas, muchos pierden toda esperanza de salvar el miembro enfermo… y deciden cortar… esconderse, unos minutos, tras las negras nubes, dejando volar al pájaro de alas de cera.

Pero esa, Monos, no es la solución pues, tarde o temprano, nuestro Ícaro tomará tierra, harto de placenteros vuelos… y conociéndose amo de los cielos, querrá serlo también de los suelos.

Tal extirpación cancerígena no servirá de nada. Este cáncer, maligno donde los hubiere, se regenerará de mil formas distintas. España ya no será España y nuestra tierra de sangre caliente, verá el resonar del trueno y la llegada de la lluvia torrencial. Los pueblos de España se balcanizarán y la guerra retumbará en los valles y las desembocaduras. Els Països Catalans, la gran Euskal Herria… la céltica GaliziaAl-Ándalus… Todo centrifugado, a partes desiguales.

Ahora, sentado ante tan espléndida panorámica, el amanecer arranca tres lágrimas de mis marrones ojos… color tierra, española… que se deslizan mejilla abajo. Una, la primera, por aquellas prostitutas que, perdidas en el tránsito vital, vendieron su más preciado tesoro a cambio de un amor impostado. La segunda, hija del ojo derecho, tiene el nombre de todos aquellos que, en cobarde huída hacia adelante, apuestan todo a la carta del curandero o del bisturí… como si un tratamiento no agresivo de amistosa imposición de manos fuera a desvanecer el entuerto, o un mero corte no fuera a desangrar el cuerpo por el que corre una misma sangre.

… y la tercera… es para nosotros, Monos.

Para que nos salvaguarde y ampare durante el golpe… la caída… y el resurgir. Porque tras la segura tormenta… una vez vaciados los negros nubarrones… llegará la calma de nuevo a esta España nuestra, tantas veces amenazada, ultrajada… y victoriosa. Los vientos amainarán y de las piedras restantes… de las ruinas milenarias de nuestra Historia… volveremos a Refundar este, nuestro país. La lluvia, siempre fresca, regará los campos y limpiará los inmortales cimientos de España, al tiempo que, milagrosa fuente de vida, hará rebrotar aquello que siempre estuvo ahí… y siempre estará.

Renacerá libre de galanes… de amores imposibles… y de putas.

Esa es nuestra Esperanza.

La única.

Aunque tan sólo quede uno de nosotros, ese Mono llevará, con español honor, tan hercúlea tarea cargada sobre los hombros.



14 comentarios:

Ocón dijo...

Esperanza que yo casi he perdido ya. Pero yo me equivoco a menudo. No siempre, pero me equivoco.


Saludo, amigo Herep

Zorrete Robert dijo...

La única solución que veo es que surjan 10.000 agrupaciones de electores al margen de los partidos políticos. Organizados a nivel local y coordinados entorno a un programa de mínimos ESPAÑA. Insumisión fiscal, electoral y lo que haga falta. De los partidos no esperéis nada.
Saluditos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Esta España nuestra, tan querida por muchos y tan despreciada por otros tantos, dará paso a no sabemos qué. Y la reconstrucción futura, si es que llega, resultará muy laboriosa. ¡Ojalá nos equivoquemos los pesimistas!
Un cordial abrazo, Herep.

Agustin dijo...

La triste realidad es que no hay alternativa.Tendria que nacer un partido politico totalmente diferente a los actuales.Si me apura una especie de Frente Nacional como en Francia digo yo.un saludo.

Candela dijo...

Si la táctica es que los mismos catalanes se rebelen, lo pueden conseguir, pero solo retirándoles la subvención semanal a los nacionalistas. Y claro, no es plan porque los no nacionalistas pagan impuestos para que España defienda sus derechos, no para hacer ellos el trabajo.

Reinhard dijo...

Cataluña es Catatònia:Síndrome esquizofrénico, con rigidez muscular y estupor mental, algunas veces acompañado de una gran excitación.

Saludos.

Herep dijo...

Ocón,

Existe un anuncio de TV que dice, más o menos, que "... en las situaciones difíciles es cuando una colonia se la juega".

Pues en esta situación difícil, quien se la juega, es España. Veremos si acaba por llevarse a la chica al huerto.

Un abrazo y hagamos fuerte el corazón.

Herep dijo...

De los políticos nada espero, Zorrete.
Las agrupaciones ciudadanas que comentas podrían ser una solución, pero la sociedad está narcotizada... ajena al problema real, engañada con las milongas de "España nos roba" y cosas por el estilo.
Y cuando el enfermo no reconoce la enfermedad, mal vamos.

Un saludo.

Herep dijo...

Tío Chinto,

La reconstrucción será laboriosa, tienes razón... pero estará libre de parásitos, todos convenientemente fumigados con anterioridad.
Y es éste un pesimismo optimista, amigo, porque aquello que venga será mejor y más puro que esto que tenemos.

Un abrazo, artista.

Herep dijo...

La única alternativa, Agustín, es el tropezón y la posterior caída de morros.
El tropezón, en forma de Crisis institucional, ya lo tenemos aquí. Ahora tan sólo falta el impacto final y el sangrado purificador.
Un nuevo partido, a mi parecer, sería más de lo mismo.
Más ratas a la carrera.

Un abrazo.

Herep dijo...

Si se retirasen todas las subvenciones a esta farándula corrosiva, Candela, se acabaría el problema en menos que canta un gallo.
Si todos los esbirros secesionistas tuvieran que trabajar para comer... y no tan sólo ladrar para recibir el hueso... morirían de hambre en menos de una semana.
Pero claro, como "el dinero público no es de nadie", el ciudadano no se da cuenta de que con sus impuestos está cavando su propia tumba.

Un saludo.

Herep dijo...

Demasiados "síndromes" en un territorio tan pequeño, Reinhard.
Para que luego hablen de las excelencias de nuestro "sistema sanitario".
Antes y después de los recortes.

Un abrazo.

Wittmann dijo...

Buenas Herep.

Tus palabras representan mi sentir y el de muchos. Seguramente bien podrían erigirse en ardid de esa dialéctica facilona y gratuita del orden separatista. Es fácil congratularse con textos tan cargados de significado como este que nos presentas y quedarse en la autocomplacencia. Me temo, amigo Herep, muy a mi pesar que tienen más de ciertas tus últimas palabras que lo que muchos por ahí dicen y escriben porque, aunque cueste creerlo a la luz de las circunstancias presentes, siempre hemos hecho valer nuestro coraje histórico para salir adelante. Y esta vez no tiene porque ser diferente.

Un saludo.

Herep dijo...

Si lo hicimos antes, Wittmann, también lo haremos después.

Los años próximos seguirán tensando la cuerda hasta que ésta, maltrecha, acabe desgarrándose. Cuando uno juega con fuego, acaba quemándose y en España, los fuegos jamás son de artificio.

Un abrazo.