Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 ene. 2012

La caravana



- Pepe…

- Esto… ¿ya estás aquí? Mmmmm… ¡Qué camisón!... pero… ¿qué pasa? ¿Y esa cara?

- ¿Camisón?... No, no… ahora no, amor. ¿Te ha comentado algo la niña? ¿Has notado algo extraño? Estoy un poco preocupada…

Pepe, se reincorporará tras dejar el libro en la mesita de noche y encenderá la luz principal de la habitación, mientras cambia la compostura de su faz. Irene. Su pequeña. Rocío conoce perfectamente la debilidad que siente su marido por la única de sus hijas y, con un gesto suave de su mano, intentará controlar la súbita preocupación que se ha instalado en la cámara.

- ¿Qué pasa? Irene no me ha dicho nada, ahora que lo dices. Estuvo toda la tarde callada… extrañamente callada, sí. No me ha explicado qué ha aprendido hoy en el Conservatorio. No. Bueno, y cenando… he observado que no comía nada, pero…

- Tienes razón. Yo también he estado observando a la niña… y su comportamiento no ha sido el habitual. Estaba más callada que de costumbre… sin jugar con nada… ¡Derecha al sofá a ver el Canal Disney!

- Raro, raro… pero, ¿te ha dicho algo?  

La joven muchacha, ensobrándose en la cama, apagará la luz principal recobrando la estancia su antigua penumbra perdida. Gracias a ella, se disimulará en el rostro de la esposa el leve agotamiento que la tensión le provocará. El marido, incomodo y súbitamente preocupado, comprobará el frío que atenaza los pies de su esposa y que recorre, como una descarga eléctrica, todo su cuerpo.

- Verás… estaba cantándole el Frère Jacques… nada, ni la primera estrofa… cuando la niña me ha mirado con los ojos vidriosos, asustada como un corderillo ante el matadero…

- ¿Asustada? Pero… pero…

- Sí, Pepe. Asustada. ¡Tendrías que haber visto cómo temblaba! Me he metido un rato en su cama y el castañeteo de sus dientes era una constante.

- ¿No será que tenía frío, mujer?

- ¿Frío? ¡Pero si la calefacción está a tope! No digas tonterías, hombre. No era frío, no… era miedo… un terror infantil inducido… inyectado en su frágil e inocente mente, Pepe…

- ¿Inducido? ¿Por quién?

- El colegio… alguien del colegio…

Las tablas transversales del somier volverán a quejarse bajo los movimientos del marido. Palpando sobre la mesita de noche, con la vista fija en las pupilas verdes de su hermosa esposa, agarrará el paquete de Marlboro con el último cigarro. Lástima. No era éste el motivo para el que te había reservado.

Con el humo que se desprenderá del rubio tabaco picado, se esfumará la lívido acumulada… y el deseo. En su lugar, impune a la niebla, se presentará la preocupación y la intranquilidad.

- ¡Alguien del colegio le ha contado alguna milonga! ¡Seguro! Como cuando le espetaron con aquello de que “los Reyes Magos son los padres”…

- Algo así –dirá la mujer, mirando con ojos comprensivos a su marido. Pero no será eso. Ella lo sabrá. Su hija, antes de romper entre sollozos dignos de quebrar el más curtido corazón, le revelará el secreto… la amenaza que ensombrecerá su débil mundo- ha pasado, Pepe.

- ¿Te ha explicado algo? ¿Quieres que vaya yo, a ver si a mi…?

- No, tranquilo. Ahora está dormida… creo… Mañana, si eso… al despertar sí que deberías hablar con ella… no sé… decirle que no debe tener miedo…

- Pero, ¿miedo de qué, mujer? ¿Qué ha pasado? Habla.

- Mira, Pepe… ¡no te pongas nervioso, eh! Yo no sé bien qué ha pasado… tan sólo lo que me ha dicho la niña, que no es mucho, la verdad… Estaba aterrada y de hablar… pues mira, chico, no tenía muchas ganas… pero me ha dicho algo sobre… sobre… algo sobre unos “gitalanes”…

- ¿Cómo? ¿Gita… gita… qué? ¿Gitanos?

- Gitanos no, hombre… ¡Paco es gitano, por dios! ¿Cómo va a tener miedo la niña de los gitanos si uno de sus compañeros en el Conservatorio es gitano?

- Y yo qué sé… “gitalanes”… “gitalanes”… Creo que es la primera vez que oigo tal palabreja.

Gitalanes. Su fonética, violenta, empujará al cuerpo del hombre contra el de la mujer… helado mármol perfectamente pulido… en desigual lucha entre tan fría piel femenina y el calor del macho envuelto en pijama de una pieza.

- Y yo, amor. Cuando la niña la ha pronunciado, un par de lágrimas escaparon de mis dos luceros del 
alba…pero no me equivoco, no. Ha dicho eso: “gitalanes”.

- ¿Y eso qué es?

- Cariño, tranquilo… ¡Ojo con la ceniza, que vas a pegar fuego a la cama!... ya sabes que Irene, cuando está alterada, no se explica del todo bien, la pobre… pero algo he podido sonsacarle… Por lo que se ve, alguien en clase les ha estado hablando de estos… estos “gitalanes”… no sé… no acabo de entenderlo bien pero, por lo que he podido ligar, es algo parecido a los gitanos… una etnia o raza extraña de esas… marchantes, de un lugar a otro a lomos de sus desgarbadas mulas y destartaladas carretas.

- Ba… ¿eso tenía tan asustada a nuestra pequeña? Por lo que cuentas, estos “gitalanes” que dices, deben ser como los gitanos de toda la vida… quizá algo más primitivos, si dices que aún viajan en las típicas carretas de circo medieval… ¡seguro que hasta tiran las cartas y todo!

- ¡Por supuesto! Irene dice que en clase, cuatro niños habían oído hablar anteriormente de ellos… en sus casas, con sus padres… Pepe, ¿tú crees que nosotros somos unos despreocupados?

- ¿Por qué dices eso? ¡Será que no nos preocupamos de la educación de nuestra hija, Rocío, mi vida! Eso son cosas de la TV y la basura televisada con la que bombardean a todas horas. No es la primera vez que Irene nos dice que, en el colegio, sus compañeros hablan de mil cosas que ella no conoce… personajes de culebrones o dibujos animados amorfos… eso no es nuevo… El berrinche de hoy es más de lo mismo.

- No, Pepe. No es más de lo mismo, no. Lo de antes era una pregunta recíproca. Ya sé que nuestra hija no está desatendida. ¡Cómo no saberlo, si pasamos todas las tardes haciendo deberes y aprendiendo con ella! Pero en esta ocasión… no, Pepe… los “gitalanes” existen… y el mero hecho de nombrarlos, hace temblar a nuestra pequeña como si de una solitaria hoja mecida por una borrascosa brisa se tratara.

- ¿Qué más te dijo? –preguntará el padre, víctima súbita de un repentino nerviosismo… nudo que atenaza el estómago, con fuerza… pues algo se le habrá pasado al leonino protector de la familia, avanzadilla de un ejército invisible que se bate en defensa de su prole. ¿Será peligroso? ¿Una exageración inocente? ¿Un descuido imperdonable?

- Poco más, amor mío… explicaciones de niña confundida, difíciles de interrelacionar y entender… mil cosas que no dicen nada, y una que lo dice todo… En claro, he podido sonsacarle que estos “gitanales” son, como los gitanos, un… un supuesto pueblo sin patria… vagabundos sobre la Tierra… que, visto lo visto, quieren “instalarse” aquí y convertir, la nuestra, en la suya… en nombre de no sé qué derechos y no sé qué milongas más.

- ¿Invasores?

- ¡Sí, exacto! Una especie de hordas bárbaras… así, desgreñados y desaliñados… con una Cultura propia, según dicen… y una lengua propia, también… y Leyes propias… Todo propio, todo extraño a nosotros, Pepe… ¡Y existen, sí! No son imaginaciones de una mente infantil, no.

- Mujer… tranquila, que no es para ponerse así. ¡Y yo que me había imaginado algo grave!

- ¿Algo grave? ¿No te parece esto grave? ¿No te parece lo suficientemente grave el que una horda ambulante haya atracado en nuestras tierras? ¿Que tenga la intención de convertir nuestros campos y nuestros huertos en su “nueva patria”? ¿Que nuestros polígonos se llenen de caravanas y carromatos?

- ¡Seamos serios, Rocío! A ver, ¿cómo van a adueñarse de nuestras casas, mujer? Por favor.

- ¿Cómo? Ja. Espera tranquilo, amor mío… espera. Cuando llamen a la puerta, te aseguro que yo no estaré para recibirles amigablemente. Tú, quizás. Yo, e Irene, no. ¿No conoces, acaso, las malas artes de esta gente? Sobre los carros transportan toneladas y toneladas de resentimiento, odio y victimismo… en nombre de una persecución que nunca tuvo lugar, pero en la que ellos basan toda su “historia vital”. Y base, también, de su venganza… porque eso es lo que asusta a Irene, mi vida… la venganza de estos “gitalanes” que se ven como el pueblo elegido en busca de su Tierra Prometida… una Tierra que, sectaria, nos expulsará de su seno pues nosotros, Pepe, no somos bien recibidos… no tenemos tal divina Cultura corriendo por nuestras venas… no dominamos esa jerga que balbucean… ni bailamos sus bailes… ni rezamos a sus Dioses sectarios y elitistas, en farsa comparsa arzobispal… no, Pepe. Nosotros no somos bien recibidos. Nuestras vidas han sido fáciles comparadas con las suyas… y ha llegado el momento de ajustar cuentas. Eso es lo que le han dicho hoy en el colegio a nuestra pequeña Irene: Nuestro tiempo acabó. Ahora empieza la Edad de los “Gitalanes”. Para nosotros, empujones y palos de su Justicia y su policía racial… casi política… y el destierro, despojados de nuestras pertenencias… expulsados de nuestra tierra tras sufrir el saqueo de estos rufianes maestros en el juego del trilero… expertos en la manipulación, la miseria moral y la mugre eterna... para los niños, un saco... negro y profundo... donde ir arrojando la cacería ideológica del día... caminito de la escuela de reeducación... "reeducación gitalana", por supuesto.

Pepe, cuyas piernas permanecerán entrelazadas con las de su mujer… fundidos los cuerpos en esa futura noche de revelaciones tardías… comprobará cómo el frío helado vencerá, en su mortal lucha, al calor residual de su cuerpo… envolviendo, en sutil advertencia, a los dos amantes con los ropajes del miedo.

20 comentarios:

Agustin dijo...

Herep.Hoy tu post esta plagado de una completa honestidad,Sobre la maldad y desapego de lo que representa la etnia gitana.Y lo mas grave su indolencia a lo que representa la palabra trabajo.Creo haber entendido tu post.un saludo.

C S Peinado dijo...

Imagínate la mezcla. Es totalmente acojonante. Por un lado la traicinera estampa gitanil, que sólo busca el trabicheo y trincarte lo que puedan... Por otro el nazionalismo, que pretende más o menos lo mismo, pero echándole la culpa a España.

Lo que salga de ahí será un engendro morrocotonudo que nos chupara la sangre a punta de navaja o de decreto, según se tercie. Que acojone, con barretina, cuajados de oracos y cantándonos una de peret.

Ufff.

Un saludazo.

Old Nick dijo...

Buen Cuento de TERROR.
¡Y La Palabreja es todo un Hallazgo!
Aunque les Caería También Cabal, "JODÍOLANES"... Que Además Se Ajusta Mejor al "Modelo Imperante Allí"...
Aplauso Hermano Herep-
Siempre me Sorprende tu Versatilidad.
¿Será Inherente a la CONDICIÓN de "DESPIERTO ENTRE DORMIDOS"?
¡Lo Dicho!
¡Desperta Ferro!
¡Y A Correr Gitalanes, hasta la Frontera Más Cercana! jajaja.
Un Brindis Contra la SOPA-SINDE
y
¡¡RIAU RIAU!!

Reinhard dijo...

La obscenidad del nacionalismo no tiene límites, pero, ojo, irán a la caza de otras minorías a las que también consideran maltratadas por España, como la morisma, setecientos años recibiendo collejas.

Zorrete Robert dijo...

Menuda astracanada tienen montada estos trapicheros, si no fuera trágico --que lo sera-- seria para troncharse de la risotada.
Saluditos.

Herep dijo...

Buenas Agustín,

Tengo varios amigos gitanos y te diré que, como en todas las casas, los hay de buenos y los hay de malos.
No pretendía criticar al pueblo gitano pues cada cual es libre de vivir su vida como quiera vivirla...
... lo que sí quería criticar son las palabras de Artur Mas donde compara al pueblo gitano con el pueblo catalán (he puesto un link a la noticia)... porque, por lo que parece, los catalanes somos el pueblo elegido...
... elegido para que el pitorreo sea constante.

Un abrazo, jefe.

Herep dijo...

La verdad, CS, es que hay que tener rostro para subirse a una tribuna y empezar a vomitar tantas estupideces.
Ahora toca hablar del pueblo gitano... hace unos meses, se comparó el Terremoto de Japón con la españolidad de los catalanes...
Es un suma y sigue al que nadie pone freno mediante una camisa de fuerza.

Un abrazo, figura.

Herep dijo...

Sabes, Old...

No se si será condición inherente o no, pero yo, por las noches, duermo a pierna suelta. Y no porque no tenga problemas... qué va...
Supongo que es por la sobredosis de ron en mis venas... que hace ver las cosas con un punto de desenfrenada temeridad.
De todas maneras, tienes razón en el término "jodíolanes". El problema es que el dolor aún está reciente.
Otra cosa será cuando la zona entumecida, tras el correspondiente reposo, se enfríe. Entonces sí que veremos las estrellas, sí.

Bueno, las verán aquellos que, por la noche, no puedan dormir tras el eterno letargo.

Un saludo, amigo... y que a todos se los lleve, entre sufridas pesadillas, nuestro amigo Asmodeo.

Un saludo... y más ron, marinero.
¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Reinhard,

Si el bueno de Artur ha conseguido descubrir las similitudes entre los catalanes y los gitanos, no dudes en que encontrará algún parecido entre la morería y el pueblo milenario catalán.

Tiempo al tiempo.

Herep dijo...

Lo será, Zorrete, lo será. Cuando uno miente tanto, corre el riesgo de que su parroquia se crea tales mentiras y, tarde o temprano, se levante para reclamar al señorito aquello que tanto promete y de lo que tanto habla.

Pero tranquilo, llegado ese momento, habrán muchos maleteros abiertos para "empaquetar" al bueno del President hacia la frontera.

No será la primera ni la última vez, tenlo por seguro.

Un abrazo, bloguero.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Los gitanos catalanes -los gitalanes- llevan años metidos en política, haciendo del engaño su modo de vida. Certera observación, amigo Herep. Lloran como plañideras, y, como tales, lo hacen profesionalmente, con suma facilidad. ¡Leña a los gitalanes!

Candela dijo...

A mi me dan mucho susto los Gitalanes, porque son bastante estúpidos y más hay que temerle a un tonto que a un malvado.

Por cierto, buen invento ese palabrejo. Me pregunto si será consciente el bobo Mas, de que ha perdido el voto gitano con sus delirios esquizoides.

Deberían hacerte Ministro de Educación e introducir tus post en las escuelas para analizar textos, otro gallo nos cantaría.
;)

Epiro dijo...

Primero lo de los niños de Sevilla, luego lo de los gitanos, por parte del fascismo nacionalista vasco también hay idioteces de este tipo, que si el RH de Arzalluz, que si prefiere un negro vasco a un blanco no vasco (el muy imbécil no se dio cuenta que dejó entrever que si el negro no era vasco para él era un ciudadano de segunda) y un largo etcétera de burradas de estos nazis de pacotilla, el complejo patético de los partidos mayoritarios y el uso bastardo de sus diputados para completar mayorías les permite seguir comportándose como los pequeños Mussolinis que son.

Saludos amigo.

José Luis Valladares Fernández dijo...

Bueno. Los gitanos ahora han sido elevados a la misma categoría que los catalanes por el Sr. Más. Cuantas tonterías dicen los políticos. Lo malo es que los ciudadanos de a pié se lo toleramos e incluso se lo reímos.

Un abrazo

Herep dijo...

Son maestros en hablar y no decir nada, Tío Chinto.
Todo el santo día se lo pasan intentando camelar a la ciudadanía con sus frases grandilocuentes y su "intento" de pasar a la Historia como algo que no son... y no como lo que verdaderamente representan: la ruina y la miseria por los siglos de los siglos.

¡Qué cruz! ¡Y, encima, algunos todavía creen aquello que los gitalanes leen en sus manos!

Herep dijo...

¡Dios me libre de verme envuelto en política, Candela!
No valdría.
Para eso tiene que tener uno mucha manga ancha o, como diría el bueno de Marx (el cómico, claro... el bueno), cambiar los principios a voluntad.

Ves, por ahí no trago.

De todas maneras, cualquier cosa que se hiciera en Educación, por pequeña que esta fuera, ya sería mejor que el bodrio que padecemos.

Un abrazo, bloguera.

Herep dijo...

Tienes razón, Epiro... y me haces recordar un episodio parecido que sucedió con un negro disecado en el Estanque de Bañoles... Cosa ridícula...
Pero no me digas que no es gracioso el ver a esta horda pregonar, a grito pelado, su defensa de la Democracia y las Libertades... o Derechos Humanos y milongas por el estilo...
En su boca, esas palabras suenan a chiste.
O a burla.

Un saludo, amigo.

Herep dijo...

Es un triste consuelo, José Luís... sí, tienes razón.
Llevan años haciendo el payaso en toda clase de escenarios, y ya nadie aplaude en la función...
Pero, por lo menos, que no nos quiten el poder ir cantando camino del matadero... que no será por ganas de amordazarnos, no.

Un abrazo, bloguero. Esperemos que pronto, las risas, tengan mejor fundamento.

Maribeluca dijo...

Otra para la antología del disparate del Mandibulón de Arturito.
Buen escrito.

Herep dijo...

Y ya son unos miles, Maribeluca.
Cualquier día pone una relojería.

Un abrazo.