Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

4 ene. 2012

El Caldero*


Argggg…. Maldición…

Escupió el brebaje de la boca limpiándose el líquido que descendía por su barbilla. Contemplando el vaso de arcilla recordó, impulsivamente, que ya no se encontraba en la soleada villa de la Etruria que le alumbró… y aquel vino que se calentaba sobre el polvoriento camino, no había exprimido de la vid familiar.

¡Aquellos sí eran caldos dignos del mayor de los festines de Roma!

Marcus olvidó el mendrugo de pan y el pedazo de queso a pesar del rugir de sus tripas… y se dejó llevar por la ensoñación… la Etruria… las semanas en las que los esclavos recogían los morados racimos… observando cómo las mujeres pisoteaban la chisporroteante masa hasta convertirla en una pasta oscura y pegajosa… Marcus recordaba perfectamente aquellas jornadas vespertinas, bajo la leve brisa… sus ganas de lanzarse dentro de aquel mar rosado y dulzón… zambullirse como hacía junto a su hermano en el riachuelo alto…

… pero no. Marcus debía controlar su inocente instinto. Como hijo del pretor que era, estaban destinadas para él elevadas cotas… y no era conveniente que un futuro senador de Roma se ensuciara los pies libremente junto a los esclavos. No estaría bien visto. No sería… correcto. Durante toda su vida había sido instruido en las lindeces del protocolo y el saber estar regio… como buenos patricios.

Y, como buen ciudadano romano con aspiraciones, el enrolarse en la Legión… calzar la espada, como solía decirse entre los jovenzuelos… era requisito indispensable. Cursar carrera militar estaba muy bien visto en Roma, decía siempre su padre… ¡Cuántos más años mejor! ¡Y si es en primera fila… mejor que mejor!

Gracias a su posición, Marcus consiguió espada, coraza y sagum. Cosa, por cierto, habitual por la época. Los hombres que ocupaban cierta distinción dentro de la Administración de la República, por una ridícula cifra de sestercios, podía alistar a su hijo… legítimo o bastardo… en cualquier cohorte romana. A tanto el estandarte. ¿Dos bolsas? ¡A la Galia, con la X!... y, de ahí, al Senado romano… con sus pases de gladiadores, sus orgías de ébano y su buen vino italiano.

… no esta guarrada sucia e infecta que aquí…

Con una leve sacudida de la cabeza, se disolvieron los recuerdos como azucarillos en el agua y Marcus, nuestro soldado romano, volvió a la realidad. A su derecha, Ludovicus… a la izquierda, Máximo… soldados como él… hombres que pagaban, con dos… cuatro… seis años, su toga romana y su villa en las afueras.

Ahora, descansaban junto a un frondoso bosque, tras una larga jornada de camino a través de una de aquellas sendas interminables que cruzaban los paisajes. ¿Su destino? ¿Su bélico objetivo? ¿La fuente de sus futuras glorias?... ¿La conquista de Hispania? ¿Germania?... No. Algo más cercano… más de aquí… algo más civilizado…

Marcus formaba parte de una centuria romana encargada de la protección de Marius Lucio, recaudador de impuestos de la Galia. No se rían… no… No tenían nada que envidiar a los fieros  legionarios que se batían con los bárbaros germanos allá en el Este, no… De ellos, razón tenéis, no se han escrito grandes epopeyas… ni novelas o guiones de película… pero, esos hombres… esos soldados… estaban en primera línea. Ellos lo sabían. Roma lo sabía. Sus puestos… caros… eran cotizados en el mercado de futuribles.

Su padre lo sabía bien. Su Hacienda, también.

Cayo Julio, el centurión, rompió el silencio de la tarde con su potente voz, y la formación se dispuso a emprender la marcha. Quedaban tres horas hasta la puesta del Sol y el pueblo que tenían que visitar distaba unas cinco leguas. Tenían el tiempo justo para llegar, cobrar el tributo y abandonar la aldea en busca del claro regado por un arroyo… justo al Norte en el mapa. Dormirían otra noche al raso, pero… era el precio a pagar…

… porque, y de ahí venía el riesgo extremo de su posición, el recibimiento agradable… la hospitalidad típica de la región… todo iba a quedar relegado a segundo término… tercero, quizás… al descubrirse el entuerto, en forma de lista tributaria. Las miradas risueñas, si existiesen, se desvanecerían al son del tintineo de las monedas. La tensión, elevada. La mano diestra, aferrada a la empuñadura… expectante… No estaba bien visto, en las nuevas posesiones de Roma… tierras otrora salvajes y paganas… eso del pago de impuestos.

Y es verdad que Marcus no entendía cómo podía acaecer este suceso. ¿Cómo son tan reacios a pagar los tributos de Roma? ¿Por qué no se muestran agradecidos ante el honor de participar en las costas de la República? ¿Pensarán acaso que tanta maquinaria no precisa de aceite? El Senado… los Baños… el Teatro, el Coliseo… ¡todo debe mantenerse impoluto ante la fuerza de los elementos! Y tal esfuerzo requiere dinero… ¿Y las Guerras?... Las conquistas, el nombre de Roma en todo el Mare Nostrum… ¿no debe pagarse la soldada, quizás? ¿Dejamos a nuestros legionarios desamparados a su suerte?... ¿Y los pobres? ¡Roma está llena de pordioseros!... ¡Qué digo Roma! ¡Todas las ciudades están infectadas por dicha plaga!... ¿Hay que dejarles morir de hambre, también? Junto a los huérfanos, las adulteras, las prostitutas, los ladrones… ¡todos a su suerte!

Paso a paso, el bosque fue engullendo la centuria, acelerando la llegada de la noche y su frescor, mientras Marcus seguía cavilando sobre las reticencias de aquellos aldeanos a pagar sus impuestos… a colaborar con Roma y su destino. Sabía que estarían esperando, tras la muralla que rodeaba la aldea, armados con hoces, guadañas, palos y alguna hacha. Sesenta o setenta hombres. Tan sólo lucharán… a lo sumo, veinte. Marcus miró a un lado y a otro. Tres… cuatro… Cuatro acabarán sus días sobre el verde suelo de la aldea.

Una gota de frío sudor recorre el espinazo de Marcus, nuestro legionario, mientras reza a su Dios no ser él uno de esos durmientes.


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- Pablobitx… ¿atacamos ya?

- No. Espera a que se hayan adentrado un poco más en el bosque, Gordélix. Estarán más confiados.

- Como quieras. ¿Cuántos son? ¿Setenta? No tenemos ni para empezar. Sabes… no entiendo a estos romanos. ¿No se han dado cuenta aún de que no nos gusta que vengan a saquear nuestras haciendas? Siempre con sus discursos y sus buenas intenciones… que si ayudas por aquí… pensiones por allá… mantenimientos, vías, puertos… guerras por no se sabe dónde y para no se sabe qué… ¡Ayudas a los desamparados y todo, Pablobitx! Nos desvalijan de nuestras posesiones para, después, enorgullecerse repartiéndola como mera limosna… ¡como si faltase gente necesitada en la aldea! ¡Como si no conociéramos a nadie a quien ayudar!

- A la Solidaridad, amigo Gordélix, cuando es obligada, se la conoce como Impuesto.

- Buff… Pabloblitx… ¡Están locos estos romanos!....



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* En sencillo homenaje a Astérix y el Caldero, de Goscinny/Uderzo.

20 comentarios:

Natalia Pastor dijo...

El Imperio Romano cayó en cuanto se descuidaron y abandonaron las calzadas.
De ahí surgieron los nacionalismos y los aldeanismos, incluido el de la Galia.

A estas alturas el caldero ya no da para más.No hay suficiente poción mágica para todos, por más que Panorámix intente seguir la senda, vía esquilmar los sextercios que las pobres clases medias guardan en sus ya raquíticos bolsillos.

Los españoles -como los galos de Asterix- ya solo tememos que el cielo caiga sobre nuestras cabezas.

Ocón dijo...

Aquí se presenta Oconix, para lo que sea menester.

Zorrete Robert dijo...

Oye que bueno, tienes que escribir mas de estos. Hacemos un tomo y se lo mandamos a Marianorum, para que se entretenga después de comer mientras se fuma el puraco que entre todos le pagamos, sin que tenga que pagar pensión de viudedad a ninguno de sus recaudadores.
Saluditos.

Candela dijo...

Roma cayó. Y eso que en aquellos tiempos no se conocían los sindicatos ni a los sindicalitas ávidos de marisco.

No queda ya teta para tanto mamandurrio y a los españoles se les está terminando la paciencia, dos años más así y los germanos nos invadirán de nuevo.

C S Peinado dijo...

Ave Herep, los que se ciscan en los gallolos de la madre que trujo al sucialismo te saludan. Por cierto, la aldea irreductible catalana parece que empieza a parlar en castellano ¿No? Que cosas hace la falta de fondos.

Un saludazo gran escritor y loor a tus textos tan cuajados de ironia y razón.

Agustin dijo...

Aqui la caida sera estruendosa.Y no lo habremos ganado a pulso,Una catarsis es necesaria algunas veces.un saludo.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Creo que el espíritu de Marcus no anida en nuestras almas. Los impuestos, por más que los disfrace la matrona Merkelus, son algo muy perjudicial para el equilibrio presupuestario del currante.

Old Nick dijo...

¡Oh Témporas, oh Mores, Hermano Herep!
¡Como han Cambiado las Cosas!
¡Antes, Se POdía Recuperar lo "Recaudado",-(Tras Pagar y Recibir el Justificante Correspondiente)-,¡Y Hasta el Año Siguiente!¡Y Además en Dinero o en Especie Equivalente!
Ahora ^Podríamos Decir, Que el Único Ministerio QUE FUNCIONA DE VERDAD,-Esté Quién Esté al Mando-, es el de HACIENDA...
Recuerdo un Viejo Chiste de la Codorniz, que Decía Definiendo la Labor de Tal Ministerio :
"El Ministerio de Hacienda, Recauda los Impuestos Necesarios, Para Pagar las Nóminas de los Funcionarios del Ministerio de Hacienda..."
¡Y Menuda Organización Tienen para tal Fín!
¡Pues Eso!
Montoro Nos Exprimirá y el "De Guindos" Pagará la "Deuda e Intereses a los "JudeoMercados Estafadores que Han Montado el NEGOCIO DE LA CRISIS", Dominando Pueblos por la USURA...
Deberíamos Empezar a "CAZAR Y COLGAR BANQUEROS Y PRESTAMISTAS" o En Su Defecto, PONERLOS A PICAR PIEDRA DE POR VIDA...
Si No, No HABRÁ SALVACIÓN.
Un Abrzo.
un Brindis por la SOLUCIÓN A LA ISLANDESA.
y
¡¡RIAU RIAU!!

Geppetto dijo...

No ois el descalabro de España?
YO SI
http://lapoliticadegeppetto.blogspot.com/

Herep dijo...

Natalia,

Siempre fiel a mi optimismo-pesimista, decirte que, a lo mejor, con la caída del cielo sobre nuestras cabezas hallamos la solución a todos nuestros problemas.

Cuando la resolución de un derivada nos emborrona el cuaderno, mejor borrón y cuenta nueva.

Un abrazo, Natalia. Espero que los Reyes Magos fueran generosos con vos.

Herep dijo...

Bienvenido seas, Oconix.
En la aldea siempre son bienvenidos los espíritus valerosos.

Un abrazo y que también sean generosos contigo sus Majestades de Oriente.

Herep dijo...

Me parece, Zorrete, que si hicieramos aquello que dices, Marianorum no se fumaría un puro mientras lee... se lo fumaría con lo que lee.

Así es este hombre... una alma libre. Libre de compromiso, libre de palabra, libre de valentía, libre de pecado... en definitiva...

¡Están locos estos Peperos!

Un abrazo, bloguero... y buenos regalos para vos también.

Herep dijo...

Me da la impresión, Candela, que si hubieran existido toda la caterva de saqueadores que dices, la Antigua Roma no hubiera sido ni sombra de lo que fue.
Pero no estoy tan seguro yo de que los españoles levanten la voz al cielo... no sé... creo que el letargo en el que está sumido la sociedad será imposible de romper.

Romper en la buena dirección, claro. Para equivocarnos, los españoles no necesitamos la ayuda de nadie.

Un abrazo, guapa. Muchos regalos para vos también.

Herep dijo...

Jajaja... Cs... Muy bueno lo de la aldea irreductible que se pasa a la lengua de Cervantes.
Y es que el construir una patria requiere tener el estomago lleno. Los muertos de hambre no están para perder el tiempo en utopías e imaginaciones de señoritos bien.

Con el paso de los años, amigo, comprobaremos como la Crisis... tan temida y destructora... también tenía su lado bueno.

Un abrazo, compadre. Espero que tus Reyes Magos te tengan media mañana abriendo paquetes y paquetes.

Herep dijo...

Bien dicho, Agustín.
Será estruendosa... y espectacular.
Bueno sería ir cogiendo asiento de primera fila para no perderse nada de la escenificación.

Un abrazo, neozelandés. Si los Reyes también pasan por allí, espero que tras su marcha, también fueran un poco más ligeros de equipaje.

Herep dijo...

Los Impuestos, Tío Chinto, son algo obligado... un chantaje con todas las de la ley.
Aunque no estoy muy seguro de que el ciudadano de a pie no piense como Marcus. Ayer veía una encuesta en la que se decía que el 55% de los españoles estaba conforme en pagar más impuestos si con eso conseguía unos servicios básicos gratuitos y de calidad.

Y... ¡Vivan las cadenas!

Mmmmmmm... veremos, amigo. Mientras tanto, un abrazo fuerte y mis buenos deseos para este día de ilusión.

Herep dijo...

Pagarán las deudas, Old... si pueden, claro... pero no con su dinero en forma de sueldazo, pensión vitalicia, dietas, primas y demás prebendas urdanganianas... que no son tan listos y el pueblo (parte) no es tan tonto.
Será con nuestro dinero con el que saldarán sus años de orgías y lujuria monetaria de nuevos ricos salidos de la caverna.
Pero, como te decía antes... no es muy seguro que puedan pagar todo lo que deben.
Y, entonces, jaleo... abucheos y algún que otro aplauso.

Para mentir, amigo, todo el mundo es bueno.

Un abrazo fuerte, maestro... y cajas y cajas llenas de buen licor te sean regaladas por sus Majestades de Oriente... y ¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Se oye, Geppetto... como los cascabeles del caballo de Joselito, amigo.

Pero es un sonido leve en comparación con el estruendo Pantoja-Kiko-Jorge Javier.

Un abrazo fuerte y feliz festividad.

José Luis de Valero dijo...

Depurada y explícita narración teniendo como base la Galia. Sin embargo en Hispania también les dimos lo suyo al Imperio.

Como siempre en la antigua Tarraco se aliaron con los conquistadores romanos, si bien es cierto que los primeros catalanufos eran de raíz fenicia y ya se sabe que los fenicios preferían comerciar a liarse a hostias con los invasores.

Sin embargo los actuales catalanufos han optado por blindar sus fronteras y convertirse en un mini-imperio, pero no desdeñan que el resto de hispanos continuemos aflojando sestercios para sustentar sus "embajadas" de chichinabo en todo el orbe.

Vivir para ver, estimado Herep.

Herep dijo...

Ya sabes qué se suele decir, José Luís... "Si X levantara la cabeza..."

Al final, el impuesto que debía movilizar una cohorte para ser abonado, ha pasado a ser una cosa normal... intrínseca al género humano. El saqueo en nombre de una solidaridad obligada... impuesta... que a pocos satisface y a muchos enriquece.

Como bien dices, vivir para ver.
Lástima que, mucho me temo, todavía no lo hemos visto todo.

Un abrazo fuerte y que pases un buen Domingo.