Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

12 jul. 2011

14 años


Buenas Miguel Ángel,

Han pasado ya 14 años… mucho tiempo… demasiado… pero tu recuerdo sigue estando presente… y es que las cosas importantes quedan grabadas a fuego en la mente.

Nosotros, durante aquellos primeros días de verano, empezábamos a trabajar en la típica heladería de costa… ilusionados… pero más pendientes de la TV que no del cliente… y es que algo importante se retransmitía por la pantalla… un solo grito, un solo caminar… un objetivo.

Una esperanza…

Que quedó en nada.

Han pasado ya 14 años, Miguel… y tu cara no ha envejecido.

Aquel grito… el caminar unidos… el objetivo… todo ha quedado atrás… olvidado… marchito… traicionado… como si una prematura vejez hubiera atrofiado los músculos y el vigor de la lucha… ensombreciéndola… relativizándola… olvidada en el cajón del tiempo…

Fue un sueño, quizá, Miguel… una ilusión de una noche de verano… un beso robado al honor… lágrimas que quedaron en nada, perdidas en la ensangrentada arena del circo…

… como el agua que corre por un riachuelo, pasó… y tu muerte fue doblemente traicionada, Miguel.

14 años, tío… y para El Ejército de los 12 Monos, aquella tarde de verano fue ayer. Aunque algo menos inocentes, nosotros no hemos envejecido, Miguel. Nuestro brazo sigue siendo fuerte, y nuestro ánimo vigoroso. Nosotros señalamos con el dedo a tus asesinos… y a los que lloraban cínicamente tu ejecución… alzando la voz al cielo, preocupados por la “respuesta” del pueblo soberano… todavía tu cuerpo agonizando y ellos con sus cálculos… mientras sus piernas temblaban como nunca antes…

14 años… y seguimos teniendo en ti el mejor de los ejemplos. Un ciudadano español, Miguel… un ciudadano libre y valiente… al que la muerte tuvo que prender por la espalda, traicionera… asesina… cobarde.

Miguel, allí donde estés, algún día te colgaremos en la solapa la Medalla que tan heroicamente mereces… y, aunque no es nada del otro mundo, es tuya. Te la has ganado. Siempre has sido uno de los nuestros.

La Justicia, como bien sabes, llegará tarde o temprano.

Sea en esta vida… o en la otra.


Un abrazo y hasta luego, soldado.

16 comentarios:

José Antonio del Pozo dijo...

Emocionante y soberbia remembranza de Miguel Angel.
Enhorabuena

Ytalytal dijo...

Suscribo todo. Punto por punto.

JackSparragoss dijo...

Convertir a un chaval en una víctima es fácil.
Ser un canalla dispuesto a negociar con los asesinos, al parecer, también es fácil.
Esperar año tras año que se haga justicia, no es tan fácil...

Herep dijo...

Buenas, José Antonio
El mérito es todo del chaval de la foto.
A diferencia del Retrato de Dorian, con el tiempo y ante los acontecimientos, su rostro cobra más y más nobleza.
un saludo, maestro.

Herep dijo...

Buenas, Ytalytal

Año tras año tendremos que ir recordando que faltamos muchos. Hoy, un chaval... Otro de los nuestros.

Saludos y buenas noches.

CAPITAN TRUENO dijo...

El único consuelo, Miguel Ángel, es el pensar que las buenas personas se encuenyran siempre allá donde ya ninguna bestia sanguinaria te alcanzará jamás.
Hasta pronto amigo.

Herep dijo...

Jack Sparragoss,


Hemos llegado a una época en la que lo lógico es lo ilógico, y la Justicia... ésa ya hace tiempo que descansa en el fondo de la Mar...

Un saludo, bloguero.

Herep dijo...

Capitán Trueno,

Seguro que, cerveza en mano, se entretendrá mirando el caos de aquí abajo...
Algún día podremos invitarle a la ronda, entre risas.

Bienaventurados los...

Saludos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Si, desde algún lugar, Miguel Ángel observa la triste realidad de la España actual, ¿qué sentimiento le producirá el saber que su sacrificio, propiciado por el Gobierno de Aznar, que no cedió ante ETA, no ha servido para nada? ¿Qué pensará del comportamiento traidor de Zapatero, que, cediendo ante ella, acaba de darle el poder en importantes instituciones del País Vasco?

Maribeluca dijo...

Apenas queda ya nada de aquel magnífico "espíritu de Ermua" y los etarras se regocijan abiertamente de ello...malditos sean los que han consentido esta infamia.

Antonio dijo...

Hola, Herep:

Si trágicos y tristes fueron aquellos días, los de hoy lo son aún más. Todo aquel espíritu de firmeza, de dignidad de una nación que no cede ante una banda de asesinos, aun al precio de la vida de un joven inocente, todo aquello que sirvió para llevar en volandas a una política certera que dejó a estos criminales arrinconados y sin esperanza, todo ello traicionado y arruinado por el Gobierno más dañino que esta pobre España ha padecido en muchos años.

Es un aniversario muy muy triste si pensamos en aquella sangre inocente derramada en vano y con la que también se manchan (no sólo con el polvo) las togas que dijo aquel funesto fiscal.

Sin embargo, es nuestro deber recordar a las víctimas, aun al precio de abrir viejas y tan dolorosas heridas. El olvido es el peor cómplice del crimen.

Un abrazo para todos.

Herep dijo...

Maribeluca,

Malditos sean.
Malditos y, como dijo Pascual Sala, "secuestrados"... ¿recuerdas?

¡Qué personaje! Ni Judas.

Saludos.

Herep dijo...

Buenas Tío Chinto, te salté...

Pues creo que Miguel estará triste, pero sosegado y tranquilo... sin preocuparse mucho de estas "tonterías" de los hombres... entendiendo que en la vida hay hombres cobardes como ratoncillos... y nos ha tocado vivir en tiempos donde abundan las ratas.

Un saludo.

Herep dijo...

Antonio,

¡Ya querrían que nos olvidáramos, ya! Y pasásemos el rato debatiendo si está bien embargado, o no, el chalet de la Belén Esteban...

Prefiero a Burke con su "Para que triunfe el mal, sólo es necesario que los buenos no hagan nada".

Un saludo.

Candela dijo...

Me cuesta pensar que tanta pena haya sido para nada. Llegará el día en que echemos a los asesinos de la tierra de Miguel Angel, mientras tanto, muchos no lo olvidaremos jamás.

Herep dijo...

Candela,
Hay cosas que no pueden olvidarse.
Están grabadas a sangre.
Mientras tanto, seguiremos en la brecha.

Saludos y buenas noches.