Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

13 jun. 2011

Sábado de boda


El pasado sábado, 11 de Junio, estuve en la boda de un viejo amigo del instituto.

A las 12:30h. en el Ayuntamiento de Tarragona. Día espléndido, soleado… después de toda una semana dominada por los nubarrones y los aguaceros típicos de finales de primavera e inicios de verano.

Perfectamente acicalado, junto a mi esposa, salgo del parking subterráneo justo ante el Ayuntamiento y, a medida que mis ojos van adaptándose a la claridad de la calle… PAM… cincuenta o sesenta de los Indignados modernos ante la puerta, aporreando cacerolas y lanzando exabruptos por un par de megáfonos, amén de toda la fachada del Ayuntamiento plagada de carteles… “No nos representáis””Lo llaman Democracia y no lo es”“Toma la plaza”… Vamos, lo que llevamos casi un mes soportando. Ante el Ayuntamiento, tres policías de la Guardia Urbana municipal, y dos guardas de seguridad, de una empresa privada. Gafas de Sol, brazos cruzados… ni una palabra. Al lado de la puerta de entrada, doce o trece tiendas de acampada, impecables, limpias… se diría que son nuevas.

Llegada del novio. Jaleo, gritos… “Que no, que no…” El megáfono no para…

Salen los últimos rezagados del Ayuntamiento pues hoy se ha constituido el pleno. A su salida, imposible de camuflar su aspecto de casta parasitaria, las voces y las proclamas aumentan exponencialmente. En un tenderete que hay escorado a la izquierda, se reparten consignas y, según me parece, se preparan para cocinar una paella. Popular y social, supongo.

Pasamos dentro, al Patio de Jaime I. Muy bonito. Van llegando los invitados, y aparecen los familiares de la novia. La cosa está a punto de empezar. De fondo, infinitos, llegan los gritos de los Indignados… las mismas consignas y cacerolazos.

Suena la música y la novia aparece en el Patio. La ceremonia empieza y, entre la emoción, las palabras de los familiares y los refranes del casamentero, la cosa transcurre más o menos tranquila. Muchas fotos, alguna lágrima y besos… muchos besos. Como tiene que ser.

Los amigos y gente más joven salimos los primeros. Uno de nosotros ha comprado una traca… unos 20 barrenos… y la extiende por la plaza. Los Indignados, aún con sus gritos y el maldito megáfono (¿funcionará a pilas?) dando la matraca. Me fijo un poco en la indumentaria de los sujetos: rastas, patillas desaliñadas, greñas, pendientes hasta en los ojos (literal)… las mujeres, muy liberadas y masculinizadas… camisetas INDEPENDENTZIA… NO FUTURE… anarquistas casi todos… anti sistema no falta ni uno… como yo, no veo a nadie.

Repartimos arroz para la salida de los novios, mientras otros optan por los pétalos de rosa. Familiares de los novios dan un paquete a los Indignados… ya que se entremezclan con nosotros, por lo menos que tiren arroz…

De repente, un policía sale del Ayuntamiento y se acerca a uno de nosotros. Gafas de sol y, posiblemente, caporal de la Policía. Nos dice que tenemos que quitar la traca so pena de sanción. El chico le dice que es una boda, que en el Ayuntamiento se hacen miles de bodas y que siempre se tiran tracas. El policía le dice que no se puede tirar la traca, porque “crearía alarma” y que están en la primera planta del edificio observando lo que sucede en la calle... "Atente a las consecuencias"...

El compañero recoge la traca mientras algunos Indignados, siempre con sus cacerolas, sus pitos y el megáfono, siguen con su concierto de cuerda.

En un segundo, los invitados, los familiares y los novios, desaparecemos de la plaza, camino del Restaurante donde se realizará el convite.

Atrás quedan los Indignados, con sus bailes, su batucada doméstica, sus pantalones de seda… y algún perro. Siguen cantando, aporreando las cacerolas, gritando eso de “Que no, que no, que no nos representan”… y recogiendo no se qué del suelo. Ellos son los iconos de la "paz social". Se me pasó mirar si habían tirado el arroz a la salida de los novios, o no.


Ahora, menos resacoso y con 24h. de por medio para poder recordar bien la velada, se me ocurren un par de cosas que podría haberle espetado a aquel súper-policía, y a toda su camarilla porque, a pesar de cumplir órdenes, maldita la gracia que les hizo el espectáculo a mi amigo, el novio… y a su mujer, la novia. Por no hablar de la familia, con muchos mayores que andaban agarrados a los nietos, en eslalon amateur entre la chusma… impedidas las fotos de rigor ante el Ayuntamiento, a la salida, junto a los novios… so pena de obtener, para tu salón, una foto con el matrimonio… y los indignados al lado… de espontáneos.

Pero no… ellos no. Esa horda no crea “alarma social”, con su mes de acampada ilegal, sus insultos, sus pancartas enganchadas por todos lados, su soberbia intelectual… y su peste. El tirar unos petardos tras una celebración… eso sí… eso es “peligroso”: un ejército de hombres enfundados en trajes, con mortales hondas en forma de corbata y cartucheras cargadas de paquetes de clínex, tabaco y máquinas de fotos, pueden desestabilizar la paz social que se respiraba esa agradable mañana… y todas las mañanas desde el 15M.

Asqueroso y denigrante. Una vergüenza consentida y amparada bajo la atenta mirada de esos guardias, tras sus gafas… y de los personajillos que, en la primera planta, observaban… controlaban… o dirigían la operación.

Tan sólo hubiera faltado un par o tres de detenidos y tres o cuatro cabezas abiertas… entre los invitados.


¿La boda? Perfecta.

2 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Hola Herep!
Aunque tarde quiero comentar...¡me parece haberlo vivido por lo bien que lo cuentas! ¡Qué lastima casarte en mitad de la mugre! Y luego dicen que los indignados son gente "normal", sí, sí...
Muchas gracias por tu espléndida descripción y un saludo muy cordial
Asun

Herep dijo...

Buenas, Asun

Si lo hubieras vivido, aún estarías con la boca abierta.
Es Chirigota Española, s.l.... donde todos los días son de colores...

Ironía, Asun... ironía.

Un abrazo fuerte.