Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

20 abr. 2011

La paja ajena...


Existe un videoclip, bastante famoso, en el que una banda de música improvisa un concierto desde lo alto de un edificio ante el asombro de la gente que pasa por las calles que, poco a poco, va parándose para contemplar el espectáculo. Los hay que incluso se arrancan y nos muestran los resultados de su inversión en esas clases de baile del miércoles noche. Clases a las que asisten con desgana, pero cuyos frutos se pueden exhibir el día menos pensado, mientras se pasea por la Castellana.

El grupo en cuestión es U2, y la canción, su famoso “Where the streets are no name”.

Otro cantante, retirado hace varios años debido a los problemas que le acarreaba el esfuerzo realizado en sus actuaciones para no dormirse, de nombre Lluís Llach, montó hace unos días un espectáculo parecido, pero en su caso no cantaba desde el tejado de un edificio, sino desde el techo de un camión. Y cantó sobre el tráiler porque las autoridades del Ayuntamiento de Valencia no se apiadaron de su vuelta a los escenarios prohibiéndole montar ese mastodóntico escenario digno de su aura. Y así, cual cojo manteca rompiendo cabinas de teléfono, se puso nuestro Lluís rebelde y se aupó al techo del camión, donde empezó a cantarle a su “Estaca” que, con los años, debería ser palillo, mientras los grupies se arremolinaban por doquier aplaudiendo y vitoreando al héroe.

Al héroe que había organizado ese Woodstock valenciano para que sus canciones “sirvan para luchar contra los fachas de hoy”. ¡Qué hombre este! ¡Qué comprometido en su lucha contra el fascismo! Tantos años… y ahí está nuestro cantautor, intentando tumbar de una vez la maldita estaca. Y a ver si lo hace pronto y se concentra en sus asuntos, que últimamente están algo descuidados. Si no es imposible entender cómo un prohombre de la soberanía y la independencia catalana como él puede tener su fundación afincada en Madrid, menos sofocante en esto de los impuestos. Seguro que ninguno de sus asesores le ha informado de este agravio. ¿La pela es la pela? ¿Eso qué es? ¡Ese dicho no es catalán!

Y… ¿qué es lo anclado a tal madero que ha provocado el retorno de Lluís?

La respuesta es simple: la libertad de expresión y la lengua catalana. Lo mismo de siempre, vamos. Pero este año viene dicho ataque envuelto con ropaje de prohibición, por parte del Gobierno de Valencia, de las emisiones de TV3 en su territorio. La televisión catalana ya no emite en la comunidad sureña y los pancatalanistas valencianos, junto a los nacionalistas estelados catalanes, han puesto el grito en el cielo.

Todos quieren que se reanuden las emisiones de la televisión pública catalana, con sus seis canales, sus 250 millones de presupuesto anual y su plantilla de 2.000 trabajadores (el doble de Tele5) para bombardear las tierras del Turia con su parrilla: programas líderes tales como Polonia o Krakovia, de chiste fácil y acomplejado… o sus debates cargados de sapiencia… o ver sus informativos para comprobar como forman parte de los llamados Països Catalans. Ayudar a los valencianos a que se acostumbren, pasito a pasito, a mascar la dialéctica de ese libro de estilo de TV3 para el cual tan sólo hay una nación: la catalana (Valencia inclusive).

Así que, ¡al ataque! Fascistas… censura… Camps a la basura… Todo vale y, como siempre, tal y como sucede cuando el todo vale es empleado por esta gente, la hipocresía es la cualidad que más abunda.

Pero el Ejército de los 12 Monos está otra vez dispuesto a recordar varias cositas a estas hordas antorchadas que tanto adoran la libertad de expresión y tanto aborrecen la censura, siempre y cuando la una o la otra les convengan. Recordarles los diversos intentos por cerrar la COPE durante los años del milagro, ya fuera bajo el ataque de alférez Pujol o del tándem Maragall-Montilla. ¿Recordáis el CAC? Sí, hombre, sí… ese Comité Audiovisual catalán… o Comité Anti-COPE, como era más conocido, que fue alumbrado por los lumbreras de la libertad de expresión, con intención de acallar a los medios que pudieran presentar una postura demasiado crítica con los iluminados, o que no lleguen a la ración mínima exigida de genuflexión ante el poder. Y aunque estos medios díscolos son pocos, cada vez menos (maldito parné), la creación de este comité cumple otra función: la colocación básica de amiguetes con los consiguientes sueldos y privilegios que acarrea el (inútil) puesto.

Al final acabaron con la COPE… estos amantes de la libertad de expresión…

… y no permiten que esRadio, la emisora creada de la nada por F. Jiménez Losantos, acompañado por sus fieles escuderos, emita en esta tierra española tan henchida de libertad, pluralidad y respeto.

Tus meneos, Lluís, tus estirones, patadas… los callos que aparecen en tus manos… ¿para qué? No es necesario tanto rollo… Vosotros sois los del martillo.

… y la estaca está cada día más firme.

2 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Lluis Llach era la banda sonora de mi Facultad.
¿A que alguno no sabe que de joven usabe una peluca para ocultar su prematura calvicie...y veo que ahora, extemporáneo y trasnochado sigue teniendo cosas que ocultar...
Una retirada a tiempo es una victoria.
Un abrazo, amigo Herep. Gracias por informar, esaba un poco "out"
Asun

Herep dijo...

Buenas, Asun...
De la peluca no tenía conocimiento, pero no me extraña. Añade ridiculez al héroe del peluquín.
Espero que hayas recargado las pilas!
Saludos.