Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

8 abr. 2011

El camino posible


Este fin de semana me voy a una casita rural con la familia, a respirar aire puro, marcarme unas buenas caminatas por esas montañas perdidas e intentar hacer algo de supervivencia, estilo Bear Grylls… ya se sabe: hacer fuego con encendedores de magnesio, una trampa con hilo de pesca o un refugio con cuatro ramas… esas cosas que se suelen hacer en la montaña.

No voy a llevar ningún libro porque no tendré tiempo para leer con tanto ajetreo.

Pero no quería marcharme sin dar mi apoyo a la manifestación que se va a celebrar mañana día 9 a las 17:00h por las calles de Madrid.

Si no tuviera programada la escapada al paraíso rural, he de reconocer que tampoco asistiría a la manifestación. Más que nada por la distancia que me separa. Aunque 600 kilómetros no son nada, no me es fácil montar una escapada como esa… pero llegará el día en el que las distancias y los obstáculos no importarán.

Cuantas más personas se aglutinen en las calles de Madrid mejor, lo sé, pues todos los ciudadanos son importantes en esta Rebelión Cívica a la española que no sé a dónde nos llevará. Lo que sí sé es que no estarán cogidos de la mano todos los que forman parte de dicho movimiento pequeño que todavía resiste y planta cara. Serán muchos lo que no podrán estar el sábado tarde en Madrid, pero seguro que más serán los que mentalmente caminen por esas calles junto a todas las personas que han perdido algo, o no, a causa de la barbarie.

Estarán los padres de las niñas que murieron mientras jugaban en el patio de la caserna y los hermanos de los matrimonios destrozados por pistoleros meones. Seguro que también están los compañeros de cantina de los ignorantes militares masacrados que desconocían luchar en “una guerra” o ex funcionarios de prisiones que vivieron infiernos de varios años, si no lo siguen viviendo aún. Se distinguirá la figura de la madre de luto eterno, o la viuda clavada para siempre en su silla de ruedas mientras es empujada por esa hija que idolatra a su padre, pues murió para que ella pueda caminar esta tarde de sábado por las calles de la villa. Sin miedo.

Pues el miedo queda atrás.

Reside en los trajes de Armani o los bolsos de Gucci que merodean por la multitud de parlamentos, mini parlamentos, cámaras, salas de actos y demás pocilgas. Todos rodeados de guardaespaldas y coches blindados para sacudirse el terror que les acompaña, pero ni así. Ni con todas las armaduras del mundo puede disimularse su canguelo y su miseria. Son ellos, con sus sistemas de vigilancia doméstica, los que quieren dialogar, mientras los inocentes van criando malvas.

Ale, pues…. A vuestra puta casa. Allí, tranquilitos, podéis elegir: tomaros el vermut con los cachorrillos, ver el canal Teledeporte o viajar en business, mierdas.
Pero no olvidéis apretar fuerte el esfínter, no os vayáis a cagar en los calzones (o tangas).

Yo, desde mi rústica hamaca, pensaré en toda la gente que allí se reúna mandándoles mentalmente mi apoyo. No es mucho, pero para mi es importante. Espero que sean todos uno y que su grito se oiga fuerte. En Ferraz sé que no se escuchará, pero espero que las vibraciones sonoras derrumben ese edificio elevado sobre una montaña de mugre, ése que descansa en Génova 13.

Que no quede piedra sobre piedra.

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