Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

8 mar. 2011

El (dudoso) Iuminado


Indiscutiblemente, la derecha en este país está dirigida por inútiles. No sé si será tan sólo característica innata de la clase dirigente o la vacuidad se extiende a toda la masa social cual marea negra. Tal y como diría mi padre, no valen ni para estar escondidos.

He de reconocer que, cuando Aznar jugó a E.T. y con su dedo brillante apuntó a Rajoy, creí que había elegido a un buen sucesor. Supongo que me cegué ante el brillo de tantos puestos de trabajo, tanto dinero a más de 110 km/h y la sensación de mayor frescor de la cerveza.

Pero la caña que sirven ahora es más bien orín.

Más de siete años lleva en el cargo y parece que no se ha cansado aún de perder elecciones, de recibir insultos y desplantes allá por donde va o de tener, para los españoles, menos carisma que una seta.

Recuerdo la noche electoral del 2008 cuando, sabedor ya de su (nuevo) fracaso electoral, salió al balcón acompañado de la sentenciada camarilla, y su mujer. Parecía triste, cariacontecido, agarrado a la mano de su señora, que lo miraba con carita de pena, apiadándose del mal trago que su marido estaba soportando allí, en aquel balcón, con los simpatizantes que se habían ido aglutinando durante aquella tarde-noche en calle Génova. Muchos habían marchado al poco de conocerse el escrutinio, y los que quedaban agitaban las banderas populares y españolas más por inercia que por alegría.

Recuerdo que pensé en voz alta que era el fin de Mariano.

Pero como Ave Fénix, va el tío y resurge de sus cenizas calcinadas, churrascadas, polvo gris al viento. Y lo hace con fuerza, montando un Congreso en Valencia para que los “varones” le pasen la mano por el lomo, con cariño, aduladores, proclamándolo Presidente del partido. A los que discreparon, los que no estaban por la labor de tumbarse en su regazo, les convidó a dejar el partido para marcharse al liberal, o directamente los finiquitó echándolos del partido, o abriéndoles la puerta amistosamente para que salieran a pasear. Eso sí, al volver ya había llamado al cerrajero para cambiar la llave.

Cerrajero Arriola, s.a. Fontanería también. Y marido de Celia Villalobos. Él es quien diseña la nueva estrategia del PP tras la derrota del 2008, aunque su sombra a lo Nosferatu ya pululaba hacía tiempo por Génova, intentando transformar la imagen del partido con una capa de pintura blanca. Mimetizarlo con la sociedad. Aborregarlo. Empequeñecerlo y transformarlo en algo sin sustancia.

El PP. El Partido P’ayudar.

Cree nuestro iluminado, junto con el filósofo sevillano, que el tifón ZP se llevará al PSOE como sucedió con la casa de Dorothy en el Mago de Oz. Puede. Puede que los votantes españoles sacudan al PSOE en las Municipales y Autonómicas de Mayo. Puede que le sacudan el bofetón que llevan guardándose desde aquel Marzo de 2004 (¿un gobierno que no mienta?), pero no será gracias a la labor del gallego dubitativo, no: será por la crisis económica y la falta de un futuro claro. Ni tan sólo turbio.

Aunque siempre quedará la posibilidad de, tal y como dice el refrán: más vale malo conocido, que bueno por conocer.

Y perdonen que les diga, pero el dubitativo perpetuo no tiene muy buena pinta.

En la primera legislatura, la perdiz estaba algo mareada, pero ha sido llegar la segunda para enviarla directamente a la U.C.I. Durante estos años no se le escuchó palabra altisonante y se convirtió en maestro esquivando el envite político. Nunca ha defendido ninguna postura y, cuando algo escapó a través de su barba, la contradicción no ha tardado en llegar. Su primo le dijo que el Cambio Climático estaba plagado de humo y, a la primera crítica de sus adversarios, matizó que el único humo que se observaba era el que consumía su puro.

Bastantes de sus compañeros y militantes del partido pasan por esa misma situación muchas veces a lo largo del día. Aún no se ha pronunciado, el Timonel. Supongo que el filósofo le ha dicho que ese no es el camino. El camino es no dejarse ver. Que los adversarios no reparen en su presencia. Que el imperio sucumba a sus pies a modo de herencia, aunque se sea Emperador de Ruinas. Ruinas y recuerdos.

Pero los que depositaron su confianza en los ideales que, gilipollas de nosotros, creíamos que defendía, no te dejamos escapar ya que tenemos bien fresca la memoria. No podemos evitar sentir el olor nauseabundo que despide tu indiferencia ante la debacle de eso a lo que tanto llamabas a defender. No olvidamos las firmas que solicitaste para evitar la balcanización de España y con las que, ahora, os limpiáis el culo. Ahora, que miráis indiferentes (o no) el nuevo baile político del Gobierno con SORTU, los enemigos de esos ilusos que agitaban banderas bajo vuestro balcón, y de todo español de bien.

Has refundado, junto a tu nueva camarilla, entiéndase Tutallardón, el SS Cobo, la Diva Soraya o la Ice Cospedal, el Partido P’ayudar.

Para ayudar en la ruina y la debacle. Otro partido útil para esta democracia inútil que soportamos. Una democracia que escupe a la cara del discrepante, de quien no sigue lo políticamente correcto, lo establecido. No sabéis qué significado tiene la palabra oposición y hasta para ir al WC tenéis que levantar la mano, como buenos escolares. Una democracia donde, como malos cristianos, ofrecéis la otra mejilla para que os la partan una y otra vez, mientras os reís de aquellos que intentan lavaros los pies. Continuistas, donde la economía lo es todo, y lo demás no es nada. No es nada España. No es nada el pueblo español. No es nada nuestra Historia. No es nada nuestro futuro.

El tuyo, iluminado, está a buen recaudo, aunque llegará el día en el que tendrás que pasar cuentas.

Otro famoso refrán dice que a todo cerdo le lleva su San Martin.

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