Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

7 mar. 2011

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Meses atrás saltó la polémica cuando, en una tertulia del programa El Gato al Agua, de Intereconomía, el periodista E. García Serrano tildó a la Consellera de Salut de la Generalitat de Catalunya, Marina Geli, de “guarra”, "zorra" y no sé qué palabrejas más.

¡Qué alegría, qué alboroto… otro perrito piloto! ¡La que se armó con tan castizo adjetivo!

En melé saltaron al cuello del citado periodista toda la horda de progres, ya fueran políticos, periodistas o simples personajillos que pasaran por allí. Las periodistas de turno escupían bilis en cada una de las expresiones que dedicaban al susodicho. Incluso me cuentan que alguna de ellas llegó a echar fuego por la boca y humo por las fosas nasales. Y no sólo las feminazis. También los feminazis con testículos montaron en cólera argumentando cosas tales como que el periodista había rebasado todos los límites de la ética periodística, y no periodística, por supuesto. No hay que olvidar que cuando las hordas progres saltan al ataque, no queda títere con cabeza y, cuando se trata de ideología de género, el ataque preventivo se queda corto.

Estos progres de pacotilla, que tanto hacen y luchan a favor de los derechos de las mujeres y que están a la que salta ante cualquier acto que ellos entiendan como menosprecio a una mujer, tal y como sucedió ante las palabras del alcalde de Valladolid sobre los morritos de la Pajín o después de los desplantes (?) realizados en el parlamento por sus señorías hacia la ministra Salgado, son los primeros que miran para otro lado cuando se lincha a una becaria (para hacer bromas, claro), se menosprecia (?) en el parlamento a las féminas de la oposición o cuando se ríen a mandíbula desencajada de los calcetines de la Espe, o de la difunta Loyola.

Apareció de nuevo la doble vara de medir… y la de veces que aparecerá, puesto que es una cualidad intrínseca de la izquierda progre, y más si se trata de la española, o expañola. Los insultos, siempre que sean ellos quienes los profieren, están justificados ya que se apoyan en la base de que la izquierda tiene legitimidad para ello, pues es la fuerza política que representa el progreso, la democracia y la libertad. Han luchado siempre a favor de las tres, los socialistas, mientras que los otros, los reaccionarios, están anclados en la Edad Media. O antes.

Esa es la razón por la que ellos pueden insultar, escupir, agredir… Partirle a uno la cara con un puño americano, lanzarle una o dos (la crisis no existe para estos menesteres) docenas de huevos a los contrarios aprovechando manifestaciones, cercar sedes o pintar dianas en la cara de los oponentes. Tachan de proxenetas y fascistas a autores que escriben sobre “lolitas de 13 años”, a los que quemarían en la hoguera como buenos cazadores de brujas, estos progresistas. Mal le hubiera ido a Nabokov con esta turba de vanguardistas. Que en España la edad de consentimiento sexual sea, justamente, a partir de 13 años, es lo de menos. La carnaza ya está lanzada, y los tiburones no esperan que se enfríe el bocado.

El Sr. E. García Serrano, al poco de sus insultos, salió disculpándose por sus palabras y diciendo que se le había calentado la boca debido a la tensión de la tertulia.

Es un problema el no ser progre. Cuando utilizas las armas de tus contrincantes, ante las primeras críticas, tienes que retroceder dos pasitos. Es lo que sucede cuando se tienen valores, y tan sólo una moral.

Aquí dejo el video, para juzgar.

Yo, a la Consellera Geli, para nada le hubiera pedido perdón.

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