Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

24 feb. 2011

Yo Tarzán.. Tú Chita...


- Mira… Acaban de asesinar a otras dos mujeres. Una en Valencia, y otra en Reus.

- ¿Otra? Creo que ya van unas 13 este año, ¿no? Trece ya, tía. ¡Madre mía!

- Sí, José. Los parientes, que se vuelven locos y las matan. ¡Vaya manera de pensar, colega! ¡Ni que estuviéramos en la prehistoria para arrastrarnos de los pelos!

- Bueno… y los ex… y la gente joven, que también zurra que da gusto. Bueno, que te voy a contar… ya lo ves con la Desy…

- Sí. Y sigo sin entenderlo. Ella es una chica lista, y él no es un desgraciado. Me parece que acabó no sé qué carrera. ¡Tantos estudios, y se comporta igual que cualquier otro animal de estos! Al final te das cuenta que todo depende de cómo te hayan enseñado que funcionan las cosas.

- Sí, cariño. La gente no entiende cómo funciona esto del amor. Yo jamás vi que mi padre levantara la mano a mi madre. Ni una sola vez. Nunca. Pero la gente de hoy en día… tan sólo se ve propiedad, deseo, satisfacción… supongo que existió el amor, pero fue hace tiempo… La chispa, la química esa que tanto sale en las películas... O, a lo mejor, no existió nunca y tan sólo se trataba de un capricho, de una necesidad que resultó ser pasajera.

- Un capricho que no fue tan satisfactorio como se esperaba, sí. Supongo que debe haber mucho de eso. Se ven, se conocen, se gustan… y la gente se cree que ese sentimiento estará siempre, que permanecerá igual, hasta el fin de los tiempos… como si la vida no diera miles de vueltas… como si los sentimientos no estuvieran pisoteados con tanta basura televisada de amor por contrato y mercadeo de carne… como si uno no tuviera que ganarse cada día el amor del otro…

- Hasta que la muerte nos separe, ¿no?

- Nunca mejor dicho, vida… hasta que la muerte los separe… y si tarda, pues se acelera el proceso…

- Sí. No sé como va a acabar esta mierda.

- Ni que lo digas. Pero los que mandan ya están satisfechos con la porquería de ley esa…

- ¿La Ley de Protección Integral contra la Violencia de Género?

- Sí. Esa bazofia de ley que aprobaron hace ya unos años y que sólo ha servido para aumentar el número de los asesinatos, año tras año. ¡Vaya manera de hacer leyes vacías tienen estos tipos! ¡Pura propaganda!

- Vacías e inútiles, porque ya me explicarás para qué se hace una ley contra la violencia de género. ¿No existen ya leyes contra la violencia, indistintamente del género, edad, color y demás mandangas?

- Claro que existen, pero esta ley está hecha tan sólo contra la violencia del hombre, mi vida. La que ejercen las mujeres ni aparece. Otra ley de género. Ya sabes… ahora ya no somos iguales ante la ley, así que, cariño, si un día nos abofeteáramos, a ti te enchironarían mientras yo apareceré como la heroína del cuento.

- Pues tengo la impresión que no hay final feliz para este cuento, amor. Por mucha propaganda que hagan, la cosa cada vez va a peor. Ni denunciando están a salvo de esta lacra. Muchos collares y telefonillos, muchas tarjetas rojas al maltrato, mucha policía….

- ¿Mucha policía? ¡Pero si ese es el camelo más grande de todos! ¡Si no hay policías suficientes para controlar a los denunciados, ni medios para hacer efectivas las ordenes de alejamiento! ¡Si todo lo que rodea a la ley es una pantomima!

- ¡Pues hasta montaron un ministerio para hacer más creíble el camelo! ¡El de la ministra Aído esa, que antes de tener cartera era Directora del Instituto de Flamenco, en Andalucía! ¡Vaya salto que dio! Pobre muchacha… no tiene ni idea de lo que es un ser humano, pero seguro que se marca unos zapateaos que lo flipas.

- ¡Pobre muchacha, dices! Ya lo decía mi padre, ya: en los tiempos que corren, no hay nada mejor que tener buena cuna. Y no se si sabrá zapatear, pero en eso de repartir dinero esta tía es especialista. Luego, normal, no tienen ni para proteger a las apaleadas. Mucho pedir a las mujeres que denuncien y, cuando acumulan suficiente valor para plantarse ante la comisaría, toda la protección y apoyo del que tanto alardean, se esfuma, dejando a las pobres a su suerte. Imagínate tú que hay muchas que denuncian a sus parejas y, acabado el trámite, tienen que volver a sus casas junto a las bestias, flipando aún mientras buscan esa ayuda que les han prometido. ¿Tú la has visto? Yo no. ¡Si ni siquiera pisan el calabozo, los muy maricones!

- ¿El calabozo? ¡Pero si los hay que tienen a sus espaldas cinco y hasta seis denuncias y ahí siguen, con su carajillo de buena mañana! En este país tan sólo pisas el calabozo si te atreves a encenderte un cigarrillo en un bar. No se dónde he leído que, en muchos casos, el maltratador evita ir a la cárcel por el mero hecho de asistir a cursillos de igualdad.

- Por supuesto, amor. Nunca subestimes los cursillos de igualdad. Para qué cárceles, teniendo los cursillos de igualdad de la señorita Aído. Eso si que es un castigo, una tortura, una muerte en vida.

-Gilipolleces. Si a cualquiera que utilizase la violencia contra otra persona lo empaquetaran y lo metieran en el trullo una buena temporadita, ya verías como la cosa estaría más calmada. Una temporadita a la sombra envuelto en mugre y, una de dos, o sales con la lección bien aprendida, o no sales.

- No sé en qué mundo vives, cariño. Aquí en España la cárcel no se ve como un castigo, sino como un retiro espiritual. Ya sabes… reinserción y demás monsergas. ¡Fíjate que hay presos que salen hasta con cuatro licenciaturas! ¿Que pasa ahí dentro? ¿Las regalan?

- No lo sé, mi vida. Pero pobre mujer esta de Reus. Acabar así, acuchillada.

- Sí…

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