Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

22 feb. 2011

Turbantes revolucionarios


¡Ha estallado la revolución en las tierras mahometanas!

Los musulmanes, como supongo que sabréis gracias a la cantidad de noticias que están apareciendo estos días relacionadas con el tema, se están echando a la calle en manada para exigir a los dirigentes de sus países que pongan pies en polvorosa. El primer país que sufrió las hordas moras fue Túnez, pasando después la marabunta a Egipto, Jordania, Siria, Bahréin, Argelia, Marruecos, Libia… En Irán hubo un conato de revolución, pero Ahmadineyad lo sofocó empezando a repartir mamporros a diestro y siniestro, al igual que hizo con la pasada Revolución Verde. Irónico (aparte de digno de curioso estudio), pues este mismo hitlercillo ayatolá ha estado alentando las marchas en los diferentes países vecinos al suyo y, cuando las huestes se le empiezan a subir a las barbas, se pone estupendo y saca a sus Guardianes de la Revolución a repartir estopa.

No está del todo claro, pero parece ser que el inicio de las revueltas se debió al alza en los precios de los productos básicos en Túnez, siendo la comida el elemento más básico de todos por esos lares. Las primeras represiones gubernamentales llevaron a más manifestantes a las calles y, finalmente, todos los revolucionarios con turbante se fueron (y siguen) juntando en las plazas de las ciudades para reclamar la marcha de los dictadorzuelos que los gobiernan. Pero los sátrapas no están dispuesto a marcharse dejando tras de sí sus poltronas, sus palacios ni el lujo de su harén… el dinero no les importa pues todos tienen cuenta abierta en varios paraísos fiscales a elegir. Pero el poder es importante, y tocarlo, más.

Y no será por tiempo ostentandolo, no. La mayoría llevan varias décadas con el cetro y la poltrona, aunque la historia de sus reinados es bastante convulsa siendo, en su momento, apoyados por las democracias occidentales, que veían en estos dictadorzuelos un freno para la expansión del islamismo radical. A modo de ejemplo, recordar el episodio del Sha de Persia (Irán), aliado de Occidente durante años y que fue abandonado a su suerte durante la revolución que entronizó a Jomeini. Lo primero que hizo el ayatolá fue decretar la República Islámica, la yihad, la sharia y demás pantomimas… amén de colocar entre su fruncido cejo a Israel. Creo que Jimi Carter aún alucina con el tema.

Pero no es el único, no. Recordemos la profunda amistad del Borbón Juan Carlos I con Hassan II, el sátrapa de la Marcha Verde, o las fotos de los presidentes occidentales con Hussein, el propio Ahmadineyad, el egipcio Mubarak, el tunecino Ben Alí, el argelino Bouteflika, el libio Gadafi

Gadafi. Anfitrión de terroristas aéreos que, presa de sus delirios dictatoriales, está bombardeando a la población que se manifiesta contra él. Todos con la boquita pequeña le critican y lanzan palabrotas contra su persona, pero no hace muchos años se sentaban en sofás o les montaban unas chozas que ya querrían nuestros militares, ya. Ahora ya no mola que nos vean juntos, querida.

Parece que se ha roto la alianza. Esa Alianza de Civilizaciones que tantos países firmaron mientras bailaban el corro de la patata todos cogiditos de la mano, allí en ese gran patio de recreo que es la ONU. Países democráticos occidentales y dictaduras de todo pelaje cuyos dirigentes están siendo derrocados, uno tras otro, mientras sus aliados occidentales les van poniendo, ahora, las pilas. Más vale tarde que nunca, dice el refrán.

Y esperemos que no sea ya tarde, aunque la cosa tiene mala pinta.

Mala pinta porque esta revolución tiene poco de democrática, y mucho de islámica. Cualquiera que conozca un poco la Historia, puede decir que el Islam y la Sociedad Civil tienen poco en común. El Islam convierte al creyente en siervo de Alá, con toda su retailla de normas y leyes a cumplir. No hay cabida para el Libre Albedrio. El triunfo de la revolución será el triunfo de los islamistas, no de la democracia. O que se lo pregunten a Lara Logan. Buen plato para celebrar el Día de la Liberación: rubia, guapa, limpia, occidental... No hay demócratas con turbante, tan sólo ayatolás, burkas, ahorcados y sumisión. La mano de Irán moviendo los hilos para acabar con estas dictaduras pro occidentales, es cada vez más visible. Y si no es visible aún la mano, bien claritos van siendo los barcos militares que ahora, después de cerrado durante la época Mubarak el caminito, van cruzando por el Canal de Suez egipcio, rumbo a Siria.

Entre la espada y la pared estáis, occidentales, ya que vuestras democracias no pueden soportar la actuación de vuestros amigables dictadores, y el horizonte de un Próximo (Medio y Lejano) Oriente islamizado al modo de Irán os hace temblar como una hoja de parra. Alentarlas, no alentarlas… continuismo, o no continuismo… Deshojad margaritas, deshojad. El futuro no es muy alentador, y antes de la batalla ya estáis a la defensiva.

Esta revolución traerá la democracia al Islam. Una democracia con cinco rezos al día.

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