Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 may. 2019

The end


De todo el torbellino de acaboses que han venido produciéndose en el Reino de España durante los últimos tiempos, hay dos que, no por menos trajinados, han despertado los más primitivos instintos en los monos que forman esta milicia clandestina de resistentes. Vacunados frente a los esperpentos valleinclanos de la casa grande de los prostitutos diputados, senadores, medios de masas y paladines de los derechos de la infancia secuestrada -amén de rebanacuellos, pagapensiones, supremacistas periféricos y afines a la sanidad confiscatoria y "exprópiese"- el chisporroteo que prendió el bosque de la serenidad de la Sala X del Cuartel General no ha sido otro que el final de Juego de Tronos y The Big Bang Theory.
De la primera poco podemos decir ya que nos quedamos en el quinto libro, del que, una vez cerrada la última página, juramos -y no por Snoopy- boicotear la serie debido a las diferencias entre lo impreso y lo filmado... aunque, en el fondo, no faltaron los posos de soberbia debidos a la popularización de un fenómeno que dejó de ser de unos pocos para convertirse en materia de masas. El flautista Vicente y la democratización tienen estas miserias: todos bailan al son de la pasarela, todos tienen opinión-culo, todos arriman el ascua a su sardina, el más inepto de los mortales se cree capaz de pintar La fragua de Vulcano. Y de entre ellos, los políticos de nuevo cuño y de bolso viejo, esos que se encuadran en lo que alguien llamó "la generación sin épica", la nueva socialdemocracia, que han visto -o creyeron ver- en la historia de los siete reinos una parábola de los buenos y los malos y la política como liberadora de los parias del globo azul que flota y flota en la inmensidad de la nada espacial. ¡Qué de cirios se encendieron cuando la madre de dragones abolió la esclavitud en una de las ciudades del antiguo régimen! ¡Qué de palmas ante el amor libre y desenfrenado auspiciado por la rompedora de cadenas! Nuevos nombres en el registro civil, camisetas y tatuajes, larga lista de neonatos politólogos con doctorado en palomitas y refresco zero... pero, llegado el clímax, la heroína del lumpen sucumbe a la corrupción total que acarrea el poder total y, dando piedra a sus dragones, la que no arde ríe desquiciada contemplando arder ciudades, carne inocente y esos pobres animalitos empoderados con carnet del pacma.
Tropecientos billones de firmas pordioseando por la defenestración del realista Velázquez. Memocracia, memocracia, y tó er mundo e güeno.
La otra expiación, sin embargo, empezó a seguirse cuando estos cuatro muros nuestros no pasaban del estado gaseoso denso y caliente. Fue un gran bombazo de cuya energía, liberada, nació todo lo que rodea a estos simios venidos a más. La misantropía. El supersimio. La gravedad y la relatividad. El séquito de los incomprendidos o, simple y llanamente, los exiliados... pero no un pseudo-exilio llorón y victimista como el del Putschdemont y su maletero oficial, sino uno consciente, lúcido, anhelado... una montaña para Zaratustra... una cueva alejada de la utopía al uso, esta religión laica de buenas intenciones por vía intravenosa, papeles para todos, estado de bienestar de desayuno-almuerzo-merienda-cena y empalagoso tuttifrutti de géneros neutros asexuados salpimentados con yes-we-can. 
Todo tras un bombazo. La ciénaga de los muertos, tras un fogonazo de los dioses. La náusea, el leviatán, la fiesta dominical de la democracia... la vida, la muerte... el valle de lágrimas...
... la Resistencia que está por venir y la que llegó hace tiempo...
... el Alpha y la Omega....
... también la Victoria, Monos, y la Refundación...
... todo tras el gran petardazo.
Alabado sea él (y su segunda venida).

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