Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

15 may. 2018

Menudeando


El impar ministro del interior del Reino de España, siguiendo la senda marcada por el líder de la cosa nostra conservadora que rige el consejo de desgobierno, se ha desmarcado -corriendo la banda izquierda, sobre la linea de blanco polvo calcáreo, la del odio al delito y el lamento por el delincuente-, con unas declaraciones soberbias tachando la paliza recibida por varios miembros de las cuerpos y fuerzas de seguridad del estado el pasado fin de semana en la zona cero del narcotráfico español, campo (y sombra) de Gibraltar, como simples escaramuzas callejeras. Que cuarenta o cincuenta cipayos del cártel en auge le zurraran la badana a un puñado de maderos de paisano armados con palos, botellas y demás armas milicianas es, para el manso general encorbatado al mando de las instituciones, poco más que una pelea de bar. Como lo sucedido en Alsasua, podría haber añadido, pero ahí, el célebre ha estado lento de reflejos y el chiste, malo, se echó a perder para desgracia de periolistos blanqueadores de sepulcros, jueces en cartera y guionistas de series o películas adoradoras de la vida y obra del santo polvo blanco y sus mártires traficantes.
Decía su arenga justo en el instante en el que, en las pulcras, talentosas y pacíficas -según el plenipotenciario de verbo agradecido con lucero en la solapa- aguas del estrecho, un chaval de pocos años era arrollado por una motora del oficio ante la atenta mirada de un padre que acabó desquiciado con el hijo muerto en brazos, por no mencionar el episodio acontecido hará unas horas en el que una turba de mulas y mulos asaltaron un hospital en socorro de un jerarca del narco al que le estaban practicando unas curas después de un accidente laboral... o el tiroteo sucedido días atrás entre la banda de la grifa y los pobres picoletos que acudieron... y acuden... a pecho descubierto a las emboscadas diseñadas por tales chavales de la gasolina, o, en este caso, de la farlopa.
Un suma y sigue de delitos, ultraje a las leyes y vilipendio a los agentes de la autoridad que, para el cobardón en tablas con galones de generalato Zoido, según se desprende de sus apocadas palabras y su mirada sumisa, apenas merece la osadía de activar un gabinete de crisis como hiciera en su día, codo con codo junto a su primo hermano y el suegro político del carajillo Terry, durante los aciagos días de la nevada en la A6.
Mamandurrias, Zoido. A sus pies, Mariano (el Iluminado) de mi vida.
Se comprende, a poco que se esfuerce uno en analizar la ideología preconizada por el líder supremo de la barba, su posición: no ha de ser fácil compaginar la paupérrima situación del populacho de la zona con el discurso oficial de la economía como alfa y omega del orbe mariano. Sin trabajo, sin esperanza, sin futuro, el parné sin cortar proveniente de hispanoamérica es un soplo de aire fresco ajeno a las obligaciones pecuniarias del estado para con los parias de la tierra, amén de contribuir al aumento del producto interior bruto de Chirigota Española, s.l... y, ya de paso, bajo mano, mediante algún sobre aceitoso o alguna contabilidad en be genovesa, aportar una apetecible fuente de sobresueldos y financiación al más alto nivel... y todo ajeno a los presupuestos generales, que hay que ahorrar para tener contentos a los perros nazis periféricos, aliados fiables de este gomierdo nauseabundo que le ha tocado sufrir a la otrora imperial España.

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