Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

8 feb. 2018

Páramos


Circulaba a lo largo y ancho de las carreteras reviradas del sur español, sector gaditano, entre las barriadas que van de La Linea a San Roque, esquivando la depresión económica, la mísera salud social y la absoluta falta de perspectivas tan características de todo espacio abandonado a la lacra del socialismo-comunismo-perroflautismo. Conducía subiendo y bajando cuestas y despeñaderos, bordeando infinidad de urbanizaciones sin licencia municipal, huertas ilegales, puertos con motoras descansando las largas madrugadas faenando fardos de grifa y farla, un laberinto de calzadas y aceras y farolas sin nada que alumbrar, sin bombillas, plantadas en medio de la nada como islas desiertas en mitad del océano del dispendio de lo público, lo sin-nombre, el todo-er-mundo-é-bueno.
Circulaba, conducía... viajaba a lo largo y ancho del abandonado sur español, dejado de la mano de dios, echado a los brazos del diablo cojuelo de la migaja, el subsidio y el mugriento estado de bienestar de progreso y servidumbre, y a lo lejos veía una enorme peña, espejismo de Puerto Pirata, repleta de bucaneros drakonianos y nelsianos cociendo sus llagas bajo un sol ajeno y saciando sus instintos mediante la rapiña y la infamia, vicios contagiados a los autóctonos, convertidos en prostitutas, bribones y asalta-hospitales para los que la ley dejó de tener importancia el día que expiró el último plan sectorial.
Lo vi todo... y la miseria de sus gentes sin ventura.
Vi resignación, cadenas, una horda de pacientes... una mancha humana pringosa, un millón de pobres de espíritu... engullidos por la ciénaga.

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