Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 oct. 2017

La chorrita



Imagino la congoja que se estará apoderando de los fieles, en sus casas, al releer el parte diario de las vicisitudes de los nuevos inquilinos de Soto del Real, reos del fascismo, mártires de la democracia popular y populista, también conocidos como los yordis.
Cierro los ojos y se aparece ante mi la señora que regenta la mercería de la calle mayor engullendo sus patatas con acelgas atenta a las barbaridades que cuenta el chico de las noticias. Una por una, escabrosas, van clavándose en su fuero interno, violando su dignidad... la de todos... todo un popbla: el payés del prepirineo soltando rebuznos al saber que a su mentor lo han recibido al grito de "vivaspaña" nada más entrar en el trullo; la jovencita de primero de politólogas y su bufido al abrir la red social y ver la gran bandera rojigualda engalanando la torre de la penitenciaría a modo de bienvenida... él, los yordis, la personificación de la voluntad popular hecha carne (carne fresca para cenar, muchachos). Cierro los ojos y aparecen todos y cada uno de los pobres de espíritu que sienten y padecen y sufren la reclusión de los profetas en su particular pasión por las cuestas del calvario español, nido de neandertales, inquisición y francomodín del público.
En la tiniebla de mi psique, se aparece la repulsa... se asoma la ofensa... el pecado carnal de un yordi violentado por las excibicionistas chorritas de unos compañeros de módulo que disfrutan haciendo mofas y burlas de la virginal virtud que vino de la república imaginaria.
Si permanezco relajado y ausente, encontraré más pepets y marietas sollozando por la ventura de los desdichados catalanes de pura cepa, o mordiéndose los labios en un gesto de rabia contenida. Veré ríos de tinta enumerando actos de desobediencia o cartas al director de la hoja parroquial que hace de diario serio e imparcial. Gente llorar, hombres emborrachados de coraje, llamadas a la radio denotando una frustración en ciernes.
Pero cuando vuelva, al abrir los ojos, dosis de realidad...
... e ironía al disfrutar la idea de que los yordis, esos botarates que han vivido durante años de sembrar el odio y el germen del nacional-fascismo entre la mancha humana que hoy los llora, están degustando las mieles de la justicia, esa perra ramera de la que tanto se rieron desde sus altares -tanto se mofaron subidos sobre el coche de la Guardia Civil-, y que hoy, en bandeja fría, les sirve su venganza de la mano de unos reos jocosos institucionalizados por el redentor régimen del setentayocho que con tanto empeño han estado tildando, en su ponzoñosa prédica, de tiranía del estat espanyol.
¡Ale pues!, disfrutad del resort del lumpen, yordis.

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