Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 jul. 2017

Gracias...


... porque entre el maregágnum de conmemoraciones que hay programadas para celebrar el día -simposios, inauguraciones, entrega de placas y soliloquios en los medios de comunicación del régimen-, estas letras mías alabando el glorioso Barcelona'92 pasarán inadvertidas, circunstancia que me evitará el desprecio general de la concurrencia.
El reencuentro emocionante del oro de Fermín, esa flecha en llamas que sube y que baja, la Montse y el Mercurio cantando con el palmear de los lolailos acharnegados de fondo, la irrepetible NBA en la cancha y el preparado príncipe encabezando la delegación de España con la rojigualda ondeando al viento. Cien trillones de espectadores frente al aparato... "¡Hola!"... y de entre tanta multitud, poco menos de cuatro decenas con el corazón en un puño, orgullosos y ansiosos e ilusionados.
Ilusos: veinticinco años es tiempo suficiente para que no me guardéis rencor si os digo que los actos que vienen sucediéndose durante el día de hoy a lo largo y ancho de la reseca piel de toro, y en los que la nomenklatura de Chirigota Española, s.l. anda comiendo langosta a dos carrillos, son una mascarada burda y chapucera.
Un camelo.
Un timo...
... y es tanta la vergüenza que incluso alcanza a que me replantee si no fue una broma macabra el propio evento deportivo. La crisis consiguiente al dispendio que costó lavarle la cara a la castiza ciudad condal para convertirla en metrópoli de vanguardia uropea, el derrumbe de las viejas fábricas en beneficio del servicial chiringuito de playa y el club modernillo (de mierda), las rondas circunvalando los barrios allende los palacetes de la pulcra y conspiradora clase señorial catalana, el súper-tren, la súper-ampliación-del-Prat, la somnolencia de la Sampdoria, se me antojan pagos del chantaje interminable que, ahora mismo, sigue rigiendo la vida de los españoles, subyugados por la soberbia de cuatro miserables.
Si dicen que aquello fue mágico, son ellos. Cuando escuchéis hablar del poder de la unión, el futuro posible y amable y centrado o de la lección que dimos al resto del mundo, no tengáis duda alguna: la merma anda al acecho, la mancha humana amenaza abalanzarse sobre vosotros arrastrándoos a la ciénaga del diálogo de besugos, la reconciliación nacional en su variante de subyugación nacionalista y una nueva reedición del gran abrazo transversal en el que yo pago la extorsión -con dinero ajeno- y él me deja un ratito tranquilo... hasta la próxima deuda histórica, referéndum unilateral o guerra civil.
Resumiendo... que os doy las putas gracias. 

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