Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

25 may. 2017

Rico y con fundamento

En el potaje de la ETA, entre tanta morcilla en la nuca, chorizo-lapa, tocino de chivato y agrio caldo de sucio pantalón, era necesaria una mano experta para darle, a la nueva receta del plato estrella, blanqueamiento terrorista al puré de nueces, ese toque especial que tanto aprecia la lobotomizada mancha humana de la 101.
Como toda la vida, a mediodía, freiremos el faisán, jejeje... y les cuento un chiste... Uno bueno, que para eso soy Arguiñano y me meto en su casa y rebusco en la nevera y le echo perejil a esa mierda de guiso que está quemándosele  en la olla, señora.
Dice, al ser entrevistado, que él tiene amigos en la banda del cagari vasco. Es algo normal, como jugar al cinquillo mientras crujen al compañero de partida, que llega tarde, joder que no viene, qué perra la vida, o chismorrear las costumbres de las forasteras que desayunan cruasán en casa pelotari.
De haber memoria que no fuera histérica, los titulares de unos sucios asuntillos con el impuesto revolucionario revolotearían en nuestras cabezas. Que si pagas, que si pago, que si pagamus tudus... Lo hacen, es un vuelo claro, y en él el cocinero, estrellado michelín con comecocos en horario de máxima audiencia, pues encoge los hombres, tan normal, oye, que la vida son dos días: no escatimemos con el perejil.
El guiso requiere de los más altos próceres de la patria, las artes y las ciencias; cocineros bonachones y chistosos para remover y remover la olla, que el hueso se deshaga, la indignidad se impregne de náuseas, la roja sangre, cuajada con la grasa de la condescendencia, vaya difuminándose en un tono pálido, rosado, algo blanquecino.
Y todo con el fundamento de las pizcas de complicidad.
¡Qué toque, cagari!

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