Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

23 may. 2017

Rutinas


Vas a un concierto cualquiera, te tomas unas birras, pegas cuatro botes hasta que la sudoración se vuelve excesiva, dos cervezas frías más, un último estribillo abrazado a un desconocido y, con la camiseta de la gira bajo el brazo, al encaminarte hacia la puerta, vuelas por los aires.
Dicen... bueno, decía un lumbreras así, por lo bajo, con la boca pequeña, que hay que acostumbrarse a eso, al menú degustación completo, pues hay para meses... para años... hasta que los perros de la Bestia crean que es suficiente de lo sometidos que nos mostremos ante ellos.
Lo decía temeroso, quizá por primerizo, pero en su voz no había ni un átomo de resignación o queja. Era un tono perfectamente neutro occidental de nuevo cuño. Objetivamente (y materialmente) científico.
Tanto que, ahora, más fríamente, de haber sugerido el sumiso botarate, mientras se lava la sangre inocente de las manos, añadir el costo del postrero viaje en el precio de la entrada al concierto, no me habría parecido nada extraño.
Es el sentido trágico de la perra vida moderna (de mierda): desterrar la religión -siempre que sea propia- y construir, sobre sus ruinas dogmátias y dando gracias al Arquitecto todopoderoso que nos mantiene vivos, la paz social de la morgue.
La lástima, por ahora, sigue siendo gratuita.

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