Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

4 abr. 2016

Título Primero


De los derechos y los deberes fundamentales,

o no, que esta mañana, mientras nos desayunábamos un inmenso tazón de chocolate caliente con coca dulce para encarar la nueva semana con energía y alegría, descubríamos cómo El Periódico de Cataluña, ese diario de papel timbrado... o, lo que viene a ser lo mismo, papel subvencionado catalán-castellano, castellano-catalán... rompía la hora de la ruta del tambor y el bombo con un titular, a tropecientas columnas, anunciando la buenanueva de la OMS,  curiosa organización parida bajo las faldas de la ramera ONU que se encarga de velar por la salud y salubridad del mundo mundial que pisan humanos y bestias.
Hartos de la gripe aviar de los pollos, la encefalopatía espongiforme de las vacas, el ébola perruno, el zika de los mosquitos o el pepino mortal de las huertas españolas, los lumbreras de la Organización Mundial de la Salud han vomitado la última ocurrencia consensuada después de devanarse los sesos perfectamente adiestrados en las mejores escuelas de vanguardia de la élite de la más bien remunerada merma intelectual....
aquí viene el redoble de tambor, fanfarria para alentar el suspense, la intriga, el dolor de barriga
... y que viene a anunciarnos lo perniciosos que son los deberes para nuestros infantes en edad escolar. Ponzoña pura, veneno más letal que la picadura de la tórtola de la tundra siberiana, propagadora de feroz frustración, hacedora de psíquicos traumas, sombra de la desigualdad presente y futura, heteropatriarcado del fascismo más atroz que conocieron las letras y las ciencias una vez finado el diablo del mediodía.
Lo más gracioso de todo, pero, es la lógica intrínseca del argumento, pues en un tiempo en el que los derechos todos crecen en las ramas de los árboles regados por una mancha humana inconsciente y suicida, poco espacio queda para los deberes, sean escolares, sociales o morales. Rodeados por el derecho al pataleo y a la agresión física de las huestes de la nueva era -sea protagonista el mísero Alfon, el llorón de sindicato o la podredumbre racialista del hecho diferencial-, el derecho a la paguita, al trabajo remunerado y la vivienda oficial que atesoran los imigrados/refugiados o el nauseabundo derecho de la clase política a saquear a manos llenas mientras muestran el carnet de aforados a la idiotizada plebe que aplaude a la espera de la migaja, el deber ha quedado barrido de la vida real, arrinconado junto al sentido común y todo atisbo de ley.
Así que, señores de la perra OMS, no se las den de sabios. Incluso la más analfabeta de las criaturas podría hacerles la cama... y estaría, faltaría más, en su pleno derecho.