Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

9 nov. 2015

Att. Ex-JEMAD


Mi General. O mejor dicho, Julio:

Todos los militares recibimos o impartimos charlas de valores militares. Hoy quiero, aunque sea en papel, impartirte una más. Quizá la última para ti como militar.
Honor, que bonita palabra, y que difícil de definir. Yo voy a intentarlo.
Honor es defender y respetar nuestra Bandera, esa que juramos- aunque tú, me imagino, prometiste- defender hasta derramar la última gota de nuestra sangre, y que tu compañero teniente de Alcalde de Barcelona ultrajó en el balcón del Ayuntamiento.
Honor es respetar al jefe supremo de nuestras Fuerzas Armadas, S.M.el Rey, cuyo busto metieron en una caja tus compañeros del Ayuntamiento de Barcelona; o cuyo retrato quitaron del lugar preferente que por ley le corresponde; o como tus más cercanos compañeros de Zaragoza humillaron tratando de quitar de su honroso nombre de un polideportivo.
Honor es respetar la memoria de nuestros muchos camaradas asesinados por la ETA, y con cuyos palmeros gobiernan tus compañeros de Navarra.
Honor es la divisa de nuestra querida Guardia Civil, a cuyos miembros, tu compañero Alcalde de Cádiz, permitió, con una sonrisa en sus labios, llamar "hijos de puta" en un acto público.
Honor es la lágrima callada de las familias de nuestros camaradas fallecidos en misiones internacionales en las que tú, a pesar de llegar a General, no tuviste la suerte de participar, ya que alguien debía quedarse cuidando los despachos.
Honor es jugarse la vida contra piratas en aguas somalíes, aunque el que tuviese potestad para ordenar actuar contra ellos prefiriera el silencio, o quizás el diálogo.
Honor es morir en aguas del Atlántico vistiendo el honrado uniforme de nuestro querido Ejército del Aire, del que tú has decidido desprenderte para vestir la más cómoda camisa vaquera.
En fin, el Honor es eso que cuando se pierde ya no se recupera.
Quizás te parezca pretencioso que un pobre capitán quiera dar hoy esta lección de moral, pero que sepas que hacerlo ha sido para mi todo un Honor.
No quier acabar sin recordarte el lema que aprendí hace más de treinta años en mi querida academia de Talarn, y que un político como tú eres ahora, ordenó quitar de nuestro monte Constampla:

A España servir hasta morir.

Atentamente,
José María Martín Corrochano
Capitán de Infantería.

4 comentarios:

Javier Tellagorri dijo...

Don José María le ha dado en todo el morro al JULITO EL ROJO, y lo tiene bien merecido por haber pasado la vida engañando a sus compañeros de profesión.

Maribeluca dijo...

Qué bajo caen algunos por cuatro perras o un poco de notoriedad...siendo además la parroquia de Pableras de esa de "en la fiesta nacional, yo me quedo en la cama igual, que la música militar nunca me supo levantar"...hombre, hubiera sido más campanazo si hubiera fichado a Diosdado Cabello ¿no? pero así Julito ha quedado fatal y encima para comerse un mojón y medio.

Herep dijo...

Me gustó mucho la carta, don Javier. Muy sincera, sin florituras.
Transcribirla fue un honor.
Un saludo.

Herep dijo...

Con Diosdado al menos se hubiera hecho millonario, Maribeluca. A su favor jugaría el hecho de ser piloto. No habría frontera que no pudiese saltar con su aerotaxi de la farlopa.
¿Será un narco-Estado lo que nos traerá el la nueva democracia real, ya?
Un saludo.