Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

21 abr. 2015

Alegato


Hay uno entre vosotros, Monos, que no cree en Dios y toda la alfalfa de las religiones, los pecados o el más allá. Con suerte será fiel a la iglesia maradoniana, los reptilianos, la cienciología o esta última pero sin el añadido "logia", tan terrorífico todo él, con sus salones oscuros, máscaras, túnicas, mandiles y arañas... muchas arañas negras y viudas... pero toda creencia será muy de aquí, de acá, palpable, tocable, contable.

Hay uno entre vosotros, pero no creáis que me traicionará a lo Judas, no. En El Ejército de los 12 Monos no se piden carnés ni preguntamos qué grito retumba en el fondo de las cavernas interiores, ¿para qué? No hay necesidad, ninguna, por lo que queda descartada la puñalada trapera. CAda cual hace lo que le place. Vestir el verde, en este Cuartel General, es voluntario. No hay ataduras, no hay soldada, no esperéis fama ni honores por parte de nuestros predecesores cada x día del mes y, con desfiles, banderitas y salves a la memoria de los caídos.

Nosotros no somos de esa clase de héroes.
No se levantan mausoleos a los monos.

El hecho cierto, pero, es que yo, Comandante en Jefe, soy cristiano, hijo de España, hermano de Hispanoamérica y heredero de Europa.

No cristiano de Roma, o de la Reforma, la Contrarreforma o los cuadernillos para el diálogo de papagayos, no... Soy cristiano de los que creen en Dios y en un hombre que fue su hijo, un hombre libre, sabio, bueno, correcto y justo cuya vida marcó una época, quedando reflejada -con mucha lírica- en un libro de libros. Toda la estructura de Occidente se fundamenta en la tradición judeocristiana que emana de ese libro... y ese gran poder, como todo poder terrenal, corrompe y es fuente de corrupción. En el haber, muchos siglos de hierro, pero el debe brilla bajo la luz de los bienaventurados.

Y peco con el vino, las mujeres todas, la risa, la pandereta y varias piedras más del camino. Acudo poco a la iglesia de los hombres, olvidé los rezos a causa de tantos cambios folclóricos en la liturgia y he convertido en deporte levantar las faldas de los cuervos en un burdo intento por mostrar sus vergüenzas. Sonrío irónicamente cuando escucho alabar al portero de discoteca vestido de blanco satén, las discusiones dogmáticas en las barras de los antros de carretera o las prédicas de quienes dicen tener la clave que resuelve el misterio, siempre al albor del amanecer, cuando se cuentan las confidencias los enamorados de la moda juvenil, tan rebelde y anárquica. No me enredan las palabras zalameras de las sectas de todo a cien, los paraísos a la vuelta de la esquina -con campo, guitarras, margaritas en el pelo y coros esponjosos- o los libertarios eslóganes que pasean los autobuses de la ciudad relativizando el caballo que corre por las venas. He aprendido a desconfiar de todo prójimo que se ofrezca a lavarme los pies y tengo engrasado el resorte que da vida a mi puño poco después de recibir la primera bofetada.

Sí, señores, soy cristiano y no le temo al día del juicio. Disfruto de la libertad que se me regaló como don precioso y, llegado el momento, haré frente al gran tribunal... tranquilo... pues nunca hice mal al prójimo con mis actos, y si lo hiciera con mis palabras, me confieso culpable de no querer darle la espalda, nunca, a la dolorosa verdad. Eso diré cuando me encuentre frente al Gran Inquisidor, que de seguro firmará la condena.

Eso diré yo.

Otros también se preguntan qué dirán...aunque ellos deberán hablar antes de morir vilmente asesinados como bestias por el mero hecho de ser cristianos. Niños, mujeres, jóvenes, ancianos, hombres. Degollados, quemados, violados, arrojados al mar. Cientos, miles... mañana, todos.

Id pensando qué diréis vosotros.

2 comentarios:

Agustin dijo...

Ser Cristiano es solo un nombre.Es la tolerancia y el amor lo que puede que nos distinga de otras forma de ser espiritual,un buen post,saludos,

Herep dijo...

Agustín, así lo creo, y así lo escribo.

Un abrazo.