Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

15 dic. 2013

Navidad, año cero


¡Qué Navidades se presentan, Monos! ¡Qué jolgorio con el tintorro! ¡Qué resaca de Jack Daniels a palo seco, engullido al fragor de la batalla, como si de agua incolora, insabora e inolora se tratase!

Hasta la fecha, un peligro cierto era la acción del abuelo mutado a francotirador, con sus puyas sobre la longitud de la falda de la sobrina, la velocidad de ingesta del hijo o el carmín de los labios de la parienta... demasiado pintarrajeada para esta noche, Carmela... Sus dardos hieren, salidos desde la espesura del matorral tras el que se camufla. Matorral de pelos deshilachados, demencia senil bajo el casco e inocente mirada de unos familiares que reconocen, en el cristal de su mirada, la edad y la locura.

Otro peligro, más real y dañino, es el de la suegra. Experta en la lucha cuerpo a cuerpo, las Navidades son su teatro de operaciones. Ahí se mueve como pez en el agua, dueña y señora del delantal de capitana General de la tropa aragonesa, con sus brazos cruzados, su mirada fiera, su... "niña, niña, niña"... y ese gesto natural en la comisura de los labios, prietos, fruncidos... sí, sí... ese gesto, ese... igual que quien huele mierda de perro.

Perpetuo perfume a mierda de can, en tu mirada.

Pasada la sopa hirviente y los canapés de salmón al toque de caviar, llega el copón de langostinos en lo que pretende... sólo pretende, ojo... ser un cóctel de gambas Bubba-Gump: raro, amorfo, simple... langostinos cojos, salsa rosa pringosa y tres hojas de lechuga para darle color al batido.

Ahí, ahí... ahí es cuando la cara de la suegra adquiere tintes apocalípticos.

Acostumbra a ser el momento en el que el anfitrión de la verbena, aprovechando el descuido de la doña de la casa, atareada sirviendo copazos de pringue, retira el vino del sindicato que trajo el cuñado gorrón. Está harto de caldos de orín mezclados con agua de trasvase. Es la hora de los hombres... la hora de la sangre de toro osborne español... ¡Con dos huevos, chavales!... y presenta la misma botella de todos los años... esa que descansa tras el mueble-bar, en su trono de madera de caoba. La misma que sacó el año anterior, y el anterior, y el anterior... para, una vez hechas las presentaciones, volver a guardar a la velocidad del rayo.

¡Ser mira pero no se toca, eh!

Pero, ¡ay, tío!... ¡Eso era hasta ayer! Hoy... este año... las Navidades han entrado en una nueva era... diferentes... explosiva fiesta de hermandad, familia y felicidad...

¿Que el año anterior tu mujer hablaba de qué? ¿De los cuernos de la pescadera o los nuevos pechos de la carnicera? ¿Amantes? ¿Divorcios? ¿Te martilleaba la cabeza tu prima (la coja) con las banalidades de sus amigas de instituto? ¿Tu sobrino, quizá, te acribillaba con su arsenal de bolas de pan? ¿Las chicas no dejaron de hablar de pintauñas o de lo guapo que salía el gilipollas de Grey en el rodaje de la película?

¿Fútbol?

¿La bendita Crisis?

¿El sexo de los ángeles?

Tranquilos. No os apuréis. Soltaros las cabelleras, que de eso se hablará. Vuestro padrino soltará la típica maldición navideña dirigida a los bancos... "¡putos!"... y vuestro padre responderá con el protocolario "¡al paredón con todos ellos!"... instantes antes de que ese hermano tuyo que Dios te dio sin pedirlo, se suba a la mesa y, zapateando copas y cubiertos, grite aquella soflama de antaño... "Anarquía y cerveza fría"... ¿o era "porros, tías y cervezas frías"?... no lo recuerdo, pero pronto pasará otra vez. Tomaré nota para resolver las dudas.

A esa hora de la noche, quien les habla, suele empezar el repertorio de las bromas sarcásticas y los chistes irónicos. Fáciles de entender, sí... pero ya el vino dejó paso a la digestiva copa de licor de hierbas, al whisky, la ginebra o el tequila. Embalsamados de tal forma, los chistes ya no son tan fáciles y las bromas, según para quién... a la suegra ni mentarla, vamos... pueden llegar a ser verdaderas puñaladas traperas.

Pero... ¡oh, estas Navidades! Estas son diferentes... programa especial para el 2013, donde chistes y bromas poca cabida tienen... pues ya tenemos resuelto el misterio de nuestra existencia... nos abrieron los ojos al gran maná... ya tenemos pregunta para el referéndum.

Ya tenemos Navidad, dulce Navidad.

Gracias, ratas. De un plumazo, habéis acabado con la vergüenza ajena provocada por el cuñado gorrón y sus hijos consentidos, así como con el dramático currículum sentimental de la tía solterona de turno... haylas, Monos, haylas... y las preguntas indiscretas que acabarán, al final de la noche, derrumbando tu autoestima física o psíquica. Padre no bailará su danza del vientre, Fran dejará de mirar el escote de vuestra novia, el medallón de la camisa con el que te ha condecorado el pavo pasará desapercibido...

... y el llanto del pequeño de la casa tendrá, esta vez sí, razón de ser...

Este año tenemos pregunta, y el ensueño y la hipnosis se difumina. El espectáculo está aquí, llevándose la niebla de la duda... O no, porque la duda sigue ahí en forma de dos preguntas dignas del timo del trilero. Pero eso da igual. El momento ha llegado y las cartas deberán ponerse sobre la mesa. La indiferencia de la abuela, su temor a mirar a los ojos al monstruo de la discordia entre hermanos... la discusión sentida en lo más profundo... las razones... las sinrazones... la pequeña chispa que, olvidada, empieza a reavivar un incendio que creíamos no tener en nuestras entrañas, pero que está ahí, sí. Suenan las trompetas y se toca a arrebato.

¡Oh, ratas!

¡Qué Navidades!

Habéis cogido a los niños y, de un sopapo, los despertáis del cuento. Los Reyes Magos no existen, hijo. Somos los padres. El sueño se rompe... y tú caminas sobre la línea. Siempre lo has hecho, pero ahora eres consciente, idiota. Los que no querían ver, ahora deberán hacerlo y mojarse. Fuera banalidades y utopías. Fuera creencias absurdas en la indisoluble unidad de la comilona de Navidad...

... dentro realidad.


Pensad que quizá es esta la última que paséis unidos.


7 comentarios:

Agustin dijo...

Que retrato mas fidedigno nos haces hoy de la Navidad,y que toque de amargura se refleja en todo el post.Desde luego eres de lo mas creativo.Un Abrazo,

Old Nick dijo...

REal Y Certero, Como la Misma VIDA, Querido HEREP-
Y Es Que Eso De Que Las "FIESTAS FAMILIARES" Son Entrañables, Es Cierto, No He Conocido Ninguna, Por Bien Que Fuera, En Que No HUBIERA UN NAVAJAZO "A LAS ENTRAÑAS" Como "Al Descuido" A Las Primeras De Cambio Y Casi Siempre, A Cargo De Alguien Que Nisiquiera Vemos A Lo Largo Del Año...
Pero Lo Cierto Es Que Debemos Estar Prestos A LO QUE SALGA Para El AÑO PRÓXIMO...
A Lo Peor, SON LAS ÚLTIMAS NAVIDADES "NORMALES" QUE DISFRUTEMOS.
Así Que ¡Hagámoslo!Yo Personalmente, Te REcomiendo ALEGRÍA Y También "PRECAUCIÓN", A Partes Iguales...
Pero De Momento ¡Disfrutemos!
Me Permito Prefelicitarte.,
Con Un Villancico PROFANO DE JUAN DE LA ENCINA, "Amañado Po Este Menda".
"¡Hoy Cantemos Y Bailemos,
Y Comamos Y Bebamos,
Y Riamos Y Folguemos,
Que Mañana, No Estaremos!"

¡Que Siga La VIDA y Nosotros Lo VEAMOS, GENIO!

Un Brindis Con Lo Que Tú Quieras
Y
¡¡RIAU RIAU!!

José Luis de Valero dijo...

Bueno, yo la verdad es que cuando en Navidad tengo reunida en la mesa a toda mi tropa, no acostumbro a darles la vara con un discurso navideño. Más bien entre bocado y copazo les miro a los ojos intentando captar sus rostros y miradas, por si acaso en las próximas navidades ya no pudiera hacerlo.
Por cierto, para ti y tus 12
FELIZ NAVIDAD.

Herep dijo...

Amargura que nos viene impuesta por unos miserables políticos nacionalistas que, cosa lógica en la gente de su calaña, han traído la discusión y el enfrentamiento en el seno de las familias.
Estas Navidades apestan a discusiones, pero...
... habrá que dar la batalla, ¿no?

Un saludo, Agustín.

Herep dijo...

Siempre se suceden discusiones o se dicen palabras que, segundos después de ser pronunciadas, ya nos duelen en lo más profundo, pero así es la familia, Old.
Pero hay ocasiones en las que "fuerzas exteriores" inyectan ideas con la intención de crear discordia y división.
Aquí, donde pace el Cuartel General, eso está a la orden del día, pero estas Navidades, la actuación incendiaria de los nacionalistas, hará que la cosa esté caldeadita incluso con la calefacción apagada y todos los ventanales abiertos.
Así es la vida, amigo.
La adaptación del villancico de Juan de la Encina, magnífica, querido Old.
Que siga la vida, y nosotros lo veamos, maestro.
Brindo por ello.
¡Riau!¡Riau!

Herep dijo...

Nosotros, José Luís, sea bueno o sea malo, estamos muy unidos a la familia. El Cuartel General es muy grande y tiene cabida para todos, por lo que esa sensación de reencuentro no la vivimos en demasía.
Y, claro... cuando esa cálida sensación no se presenta a la mesa, le toca el turno a la banalidad, la burla y la discusión... ¡que también tienen lo suyo, no se crea!
Ya sabes aquello que se suele decir: In vino, veritas.

Un abrazo, cardinale.

Blogger dijo...

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