Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 nov. 2013

Terrores nocturnos


Las maniobras BETA2 han finalizado y el ocaso del ejercicio anual, superado con éxito, nos ha devuelto al Cuartel General sanos y salvos. Han sido días de arduo esfuerzo físico, preparación psicológica y camaradería. Mucha camaradería, una vez acabadas las tareas, que nos reunía alrededor de la carne asada, las copas con hielo o un sencillo juego de cartas con sota, caballo y rey.

Aventuras de Boy Scout... pero a la española.

La segunda o tercera noche, ahora no lo recuerdo muy bien, uno de los zapadores de El Ejército de los 12 Monos encontró, escondido tras el inerte tronco de un pino mediterráneo, un fardo extraño... un paquete húmedo y viejo que, una vez abierto, nos descubrió un libro. Un libro negro, viejo, escrito en letra roja. Fue la tercera noche, sí, lo recuerdo... No llovió y embriagados por el espíritu de la montaña, todos decidimos charlar un rato junto a la hoguera. Teníamos el libro, teníamos curiosidad... teníamos una larga y negra noche por delante.

Lo teníamos todo... menos memoria. Olvidamos qué esconden los libros perdidos en el bosque, qué se oculta en las sombras de los árboles, qué fue de Ash Williams... y sus amigos... y sus posesiones... y sus Demonios.

Pecado mortal.

En cuarenta y tres páginas mal escritas y peor organizadas, el libro narraba cuatro historias de terror para niños recientemente destetados. Lo típico dentro del panorama: una bruja con un chalet cimentado sobre vigas de golosinas y hormigón de nubes de azúcar; un pastor que se burlaba de la atención de sus vecinos... "por la noche, veo lobos"... hasta que estos no acuden cuando es necesario; un chupasangre con gomina en la morena melena y ocho válvulas en V en el coche... y una gitana metida a médium que, en el saco, coleccionaba querubines.

Terror moderno para idiotas acobardados, como indican las directrices de lo políticamente correcto.

Pero esta noche, acorralado por las sábanas de mi litera en la camareta, he vuelto a soñar... a tener pesadillas... a caer bajo el dominio del terror frío, la cama empapada y el muelle estomacal del sobresalto.
Como todo Mono normal cuando es niño, el Miedo quedó reducido a un par o tres de cosas, personales e intransferibles. Los rapaces normales suelen temer centenares de ellas, pero nosotros no somos mocosos normales... somos más que eso... y así, influidos por estas circunstancias, los que nos asusta puede contarse con los dedos de una mano. Y sobran dos.

Freddy Krueger, el cabrón que te ataca en sueños, era uno de los desgraciados que me obligaba a tener encendida la luz del comedor, que caía enfrente de mi habitación. Sus cuchillas y su ataque a traición... demasiado para mi abstracta mente. Los muertos vivientes... los zombis... eran los colíderes en la carrera del espanto. Piel roída, halitosis, un ansia cainita de hincar el diente... su decrepitud eterna... Demasiado para mi lógica, Monos. Me acostaba, cerraba los ojos y, al poco, una horda aparecía allá abajo, al fondo de la calle, torciendo la esquina por donde la tienda de muebles... a paso pausado... con su gemido ahogado... "Cerebrooo"... "Cerebroooo"... y este que les habla, todo un Comandante en Jefe de un ejército de postín, no hacía más que encogerse, encogerse... encogerse hasta alcanzar el tamaño de un ovillo... bajo unas sábanas que, por obra de algún extraño encantamiento, se transformaban en gruesos muros de hormigón reforzado.

Luego... riéndose del de las cuchillas y de los muertos en vida, estaba el tercer monstruo del averno... el pater familias de los escalofríos... la luz que ciega en la carretera... el Miedo... el Terror... el... el... el...

... la Zapatilla.

Os cuento... Una tarde, jugando un "mundialito" en el patio del colegio, la emoción de la victoria nos cegó y la noche, rauda en los meses fríos, se ciñó sobre nosotros sin que paráramos cuenta qué hora era. Eran las 19:00h... y las 19:00h., cuando se es un chamarín de 9-10 años, bien parece la medianoche para unos padres preocupados. Así sucedió con X (tú ya sabes quién eres, X) cuya madre, asustada, se presentó en el patio del colegio en bata, corriendo, gritando a los cinco vientos que su pequeño, su "príncipe de mis amores", se había retrasado "un mundo y medio". El hallarlo allí, sobre la pista de "fulbito", sudoroso y a punto de alcanzar la gloria victoriosa de ser coronado campeón de la "Copa del Meao", hizo que la madre en bata montara en cólera...

... y voló.

La Zapatilla, voló.

Surcando el helado frío de la negra noche, eclipsando a su paso la inmortal luz de las distantes estrellas, suspendiendo la emocionante final de un campeonato diario al igual que haría la aparición de un espontáneo en pelota picada... la Zapatilla atravesó la noche como el cuchillo atraviesa la mantequilla. Diez metros. Veinte metros. Cien. Aún hoy seguimos sin ponernos de acuerdo, pero todos los que estuvimos allí aquella tarde-noche y vimos aquella escena con nuestros propios ojos, jamás podremos olvidar.

La Zapatilla... su vuelo... un amigo que corre...

Eso es el Miedo, Monos.

Esta noche he vuelto a soñar con ella.

Venia de la mano de un político de nuestro tiempo... vanguardista... que la esgrimía como el espadón toledano de acero templado que es. Silente, la Zapatilla no hablaba. Ella nunca habla. Su sola presencia ya acojona. Las palabras, las frases vacías y las amenazas plenas... eso... eso es cosa de los demás, de quien la empuña, de quien la muestra ante el aterrido público, de quien la agita mientras localiza el objetivo. El de la CUP soltaba su rollo, pero la mirada de todos no podía apartarse de ella, de la Zapatilla, prestos a esconderse bajo la silla... a correr como alma que persigue el Diablo... a dejarse tragar por la Tierra... al menor indicio del despegue de esta.

El político... ya de por sí aterrador su gremio... jaleaba acusaciones y amenazas, predisponiendo a la audiencia a la honestidad del "Yo acuso"... como si él pudiera acusar de algo... esperanzado en el convencimiento de las masas y su posterior ascenso dentro de nuestro Régimen Binario. Amenazaba y vendía ese "otro Mundo es Posible", donde los pueblos serán todos libres, los hombres buenos y el sexo, seguro. Seguro e independiente, como buen catalán que se precie... o guste de estar en la "lista de los buenos y allegados".

Para el díscolo, su mano. Para el "enemigo", ella... la Zapatilla.

Esta noche, entre temblores irracionales, la he visto volar de nuevo, Monos...


... y me ha dado la sensación de que sonreía.


6 comentarios:

Chafachorras dijo...

¡El terror de los terrores
el terror más inhuhmano
es ver un nazionalista
con las chanclas en la mano!
Que no se queje Mariano
ni Rato ni cospedal
que yo lo paso fatal
al ver a estos gillipollas
engordando bien la olla
del su juerga nazional

Maribeluca dijo...

Los totalitarios jamás deberían poder formar parte de un Parlamento, pero este descerebrado protodelincuente ha logrado que todos hablemos de él

Reinhard dijo...

Ocurre con el camarada Fernández lo mismo que con otros de su cuerda: que pudiendo largarse a paraísos tipo Cuba o Corea del Norte, prefieren quedarse en este infierno capitalista en el que viven tan ricamente. Habría que ver dónde guarda el dinero este fulano.

Herep dijo...

Buenas letrillas, Chafa, que nos recuerdan el silencio administrativo del Gobierno de Mariano ante todo lo que viene de Cataluña.
Luego, que no se quejen.

Herep dijo...

Ese es uno de los problemas de la democracia, Maribeluca. Todos votan, y a este sujeto le votaron un buen puñado de ciudadanos.

Herep dijo...

Una cosa es predicar, y la otra dar trigo, Reinhard. Lo fácil es decir aquello que quiere escuchar el populacho, pero luego, cuando llega el momento de actuar, uno se queda con zapatilla y sin novio.