Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

6 abr. 2012

Sesión Golfa (IX)



TITULO ORIGINAL. El Exorcista
AÑO. 1998… y subiendo…
DURACIÓN. Desconocida
PAÍS. España
DIRECTOR. Herep
GUIÓN. El Ejército de los 12 Monos
MÚSICA. 9mm Parabellum
FOTOGRAFÍA. Javier Arzallus.
REPARTO. María (Pueblo de España), Virtudes (Régimen del 78), Maese Cuclillas (Iñaqui Oyarzabal), Sabio Ilumineti (Mariano Rajoy… Presidente del Gobierno de España).
PRODUCTORA. Traiciones Arts, c.b.
GÉNERO. Terror
SINOPSIS. Nos encontramos, de nuevo, ante otra obra maestra del séptimo arte. Una joya del cine de terror inculto, galardonada en innumerables festivales de cine dependiente y protagonista de todo tipo de tertulias cinéfilas del tres al cuarto.

La historia nos narra cómo María, una jovencita de temprana edad, empieza a sufrir una serie de indisposiciones físicas una buena mañana de primavera. Excitación, voluntarismo, compromiso, hiperactividad… El carácter de la pequeña, antaño enfermizo y acomplejado, tornase jovial y decidido a partir de la extraña infección, transformándose en una persona nueva y decidida. Su derrotismo existencial deja paso a unas tremendas ganas de vivir, y de sentirse viva, convirtiéndose María en asidua de las calles de la gran ciudad. Se la verá en todos los cafés de tertulia, en las paradas de los metropolitanos, entre los espectadores de las conferencias políticas...

Sus ideas, anteriormente dispersas y dubitativas, se desperezan de los antiguos lastres heredados, enrocándose en su carácter. Por doquier aparecen incendiarios panfletos y fanzines rubricados con sus iniciales y la chiquilla va erigiéndose, paso a paso, en una figura importante y relevante dentro de su comunidad.

Virtudes, madre de la criatura, no presta mucha atención a los efectos que la enfermedad causa en su hija hasta que, una mañana de domingo, encuentra la habitación de María brutalmente ordenada y con las paredes manchadas con extrañas manos blancas. El miedo empieza a apoderarse de su ánimo y se da inicio a un periplo de visitas médicas y psicológicas en busca de una respuesta al bien que atenaza a su vástago. Respuesta, y solución, que no saben darle los médicos de la Seguridad Social, poco instruidos en tales enfermedades no catalogadas en el Manual Anual.

Ante el silencio de los ambulatorios, Virtudes decide acudir a profesionales especializados en la materia. Durante un tercio de la cinta, veremos a madre e hija recorrer multitud de calles y avenidas… largas esperas en consultas minimalistas… ponte así, diga “Aaaa”, tómese esto… mientras suena de fondo una bonita música cosaca, base de la excelente banda sonora de la que goza la película.

Tras dilapidar ingentes cantidades de dinero público recibido mediante subvenciones administrativas perfectamente gestionadas, Virtudes, desesperada ante la falta de respuestas y viendo cómo  la enfermedad se agudiza… María se matricula en una Universidad (extranjera), vende la TV de su cuarto al tiempo que ojea diarios y libros de Historia e, incluso, inicia cursos de oratoria… decide acudir a visitar al Maese de la parroquia, previa lucha filosófica interna, durante menos de un minuto… simple y rápido… tiempo en el que Virtudes, atea bigbanguista, reflexiona una noche oscura mientras, tirando la basura, observa un pequeño compás abandonado al lado de uno de los container de la urbanización. Más música cosaca y primer plano mantenido simbolizando su trascendental pensamiento.

Llegados a este punto, la música desaparece totalmente de la película. La leve sensación de suspense que nos acompaña desde el inicio, da lugar a otra más  angustiosa tan sólo enfocarse la cámara en la logia de la barriada, lúgubre y semi escondida entre hiedra y matojo… aunque la levedad de la angustia se torna monstruosa al aparecer, tras un confesionario blanco como la pura nieve, la figura del Maese Cuclillas, señor de la cosa.

Maese Cuclillas, ducho en el arte del cilicio ajeno, comunicará a la desamparada madre la posesión diabólica de la que está siendo víctima su hija… tras una única visita, en la habitación de la muchacha, mientras ésta permanece muda ante el aluvión de preguntas del inquisidor, al tiempo que balbucea palabras ininteligibles en varias lenguas y escribe incomprensibles párrafos en la multitud de folios que forran las paredes y el suelo de la cámara. Así de enferma ve el arquitecto a la niña, presa de la escritura frenética, la concienciación social de sus vecinos y el raciocinio de la lógica.

Conocido el problema tras el segundo tercio de la cinta, la parte final es reservada al exorcismo de la niña, a manos de un Maese Cuclillas experto en la materia. La noche elegida, jornada narcótica de derbi Madrid-Barcelona… mientras todos babean… el Maese Cuclillas, acompañado por la señora Virtudes y el Sabio Iluminetis, prelado de la Congregación Nacional por la Moral y superior jerárquico de Maese Cuclillas, que acude como supervisor de la operación.

Éste, durante toda la cinta, no abrirá la boca ni para un cortés “buenos días”. Papel elefantiásico que le llevará, de buen seguro, a la alfombrilla roja de los Goya.

Durante una serie de largos minutos… interminables para un sufrido espectador que ya no tiene uñas que morder… el exorcista realiza su rito sagrado para expulsar el espíritu diabólico que se ha apoderado de la niña. Son minutos de horror en los que se entremezclan oraciones paganas extraídas de la Constitución Española repetidas en bucle… “Yo te expulso Satanás, en el nombre de…”, “Todo para el contribuyente, pero…” o “Victorioso aquel siervo…”, las broncas palabras de la niña… “Libertad”, “Justicia”, “Dignidad”… sometida a las violentas convulsiones de un cuerpo atenazado por sogas y esposas, y los gritos espeluznantes de la madre mientras contempla cómo vuelan Constituciones y escuadras… cuadros, espejos, retratos en blanco y negro… obituarios que hablan de policías… hasta que, tras auparse el Maese Cuclillas sobre el cuerpo de la pobre niña… “¡Dime tú nombre, Balhor! ¡Dime tu nombre, Baal Zebub!”... consigue expulsar el espíritu de su cuerpo… “¡Mi nombre es Ermua, pagano!... entre gritos y un ir y venir de luces destellantes, torbellinos de papeles y ojos como platos.

Inmediatamente anterior a los títulos de crédito, los espectadores asistirán a un amanecer bello y hermoso, perfumado de cordialidad y fraternidad, donde nuestro Maese Cuclillas, el Sabio Iluminetis, una sollozante madre Virtudes y una pequeña niña, María, liberada de espíritus puros y nobles, bailan al corro de la patata por avenidas, calles y tabernas… entre txakolí y txakolí.

Acabada la película, la mente anestesiada del espectador palomitero, levantará su posadera de la butaca y enfilará su regreso al hogar… tranquilo, sosegado… “la película acaba bien”… “el Bien siempre gana”… “los espíritus quedaron atrás”…

… pero, en su interior, el director enquista una pregunta… una duda… que le atenazará y, si no toma su ración nocturna de adormidera, le atormentará, al menos, durante los primeros compases del letargo…

¿Ermua me podría poseer a mi?

4 comentarios:

Zorrete Robert dijo...

Creo que no Ermua pilla muy lejos y no es fácil el contagio. Creo que es el de Nanclares de Oca en que ahora esta mas en boga.
Saluditos.

Candela dijo...

Cosas que ocurren una vez en la vida, alucinaciones y espíritus del pasado que, de vez en cuando, luchan por salir porque se resisten a morir.

No hay peligro, demasiados brujos y exorcistas por ahí que se avienen a presentarles batalla, por si es contagioso.

Herep dijo...

Ese virus es muy peligroso, Zorrete. El Nanclares de Oca.

Y los políticos españoles, tan chulos ellos, han decidido que no van a vacunarse... que son muy machos.

Un abrazo.

Herep dijo...

Son legión aquellos que están dispuestos a espantar al "espíritu de Ermua", Candela.
Lo peor de todo es que han ganado la batalla y defender aquello es visto, hoy en día, como un lastre del pasado.

Bienvenido sea el Proceso de Paz... aunque sea la Paz del Cementerio.

Un abrazo.