Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

19 jul. 2011

La pérdida...


Siempre había imaginado cómo sería el amanecer en tierra infiel… ¿más oscuro, quizá? ¿Fantasmagórico?... ¿Brillaría con menor intensidad el Sol?

Ahora, al fin, podía comprobar y resolver aquella duda que le había acompañado en su viaje, desde aquella lejana aldea hasta esta tierra llana y fértil que pisaban sus pies.

Posiblemente, aquel ejército que se presentaba ante sus ojos, amenazante, impediría al joven soldado contemplar la belleza que se presentaba… el sonido refrescante del agua… o la fuerza y claridad de aquella luz que parecía emanar de la mismísima tierra.



A partir de la fecha de hoy, y durante varios días del verano del año 711 d. C…. hace exactamente 1.300 años, las tropas del general árabe Musa ben Nusair, comandadas por el lugarteniente bereber Tárik, entablaron batalla con las tropas visigodas cerca del río Guadalete, en las costas de la actual Cádiz.

La España visigoda, convulsa como todas las naciones nacidas o por nacer durante aquellos años, estaba gobernada por el rey visigodo Don Rodrigo, coronado el año 700 d.C., a la muerte del rey Witiza. Como solía suceder en estos casos, los nobles seguidores de este último no se tomaron demasiado a bien la elección, iniciando una rebelión por la Septimania, encabezada por el jefe witiziano Ágila.

El también witiziano Don Julián, gobernador de Ceuta, a quien según cuenta la leyenda le violó una hija Don Rodrigo, contactó con los moros afincados al otro lado del estrecho pidiéndoles ayuda para derrocar al rey… facilitándoles el paso mediante barcazas con intención de ganarse su apoyo y favor.

Don Rodrigo, viéndose con el enemigo musulmán en suelo patrio, envió un poderoso ejército, alrededor de 20.000 hombres, al Sur donde esperaban ya las tropas de Tárik, formadas por unas 12.000 almas.

El 19 de Julio del 711, dio inicio la batalla de Guadalete donde, la poderosa caballería visigoda, partidaria de los seguidores de Witiza, desertó a mitad de la contienda, abandonando a Don Rodrigo a su suerte… perdiéndose la batalla… y siendo rematadas las tropas visigodas cerca de Écija varios días después.

Los musulmanes tenían vía libre… directos hacia Córdoba… tomada la Bética entera… y caminito abierto hacia la desguarnecida capital del Reino, Toledo… ante una población en estampida… alejándose de la barbarie que subía por el Sur.

Los witizianos, junto a la irrisoria recompensa que recibieron por su traición, no merecen aparecer más en esta entrada.

Aquel día España se perdió… “la Pérdida de España”, suele decirse… y estuvo cerca de ser total… a punto de perderse en la negra noche de los tiempos… pero quedó un territorio… una franja norteña llamada Asturias… y el legado sobrevivió a aquel día. España sobrevivió y aquel dolor... aquella pena... encendió el corazón de los españoles de antaño, alumbrando la esperanza de la recuperación de la tierra… la Reconquista… posible tan sólo gracias a la idea y al sentimiento común de España.

Hoy, 1.300 años después… 1.300 años tampoco son nada… España se encuentra realizando difíciles equilibrios funambulistas… en la cuerda floja de una nueva “pérdida”... con un país destartalado desde su cúspide y en franca decadencia por la base, o al revés… que viene a ser lo mismo. Decadente, en todo caso. Los nobles actuales, disfrazados de políticos... corrompidos y traidores... son descendientes de los witizianos de antaño… vampiros del poder, enterradores de hermanos… vendidos… Todos los adjetivos despectivos fueron pocos… y también lo son hoy en día.

España, poco a poco, va perdiéndose… resbalando por la pendiente… arrastrando lodo en la caída. Nuestra Historia, los logros, las conquistas, los defectos dejados atrás o los problemas superados, poco significan en nuestros días… conceptos desterrados de nuestra Educación en un intento vacuo de mirar al futuro… buscando ese mundo feliz… la fusión cultural… la cirugía del multiculturalismo… previa extirpación de España, claro… pues, ¿qué es España?... Una anomalía, un accidente… un tumor…

Sería interesante para este s.XXI, ir buscando… nosotros, españoles… una nueva “Asturias”… otro refugio desde el que empezar… una vez nos hayan vuelto a vender estos modernos witizianos.


Tendremos, otra vez, mucho trabajo por delante.

10 comentarios:

Candela dijo...

Buena idea, una nueva Covadonga. Pero antes de nada, procede la decapitación de los traidores.

La historia se repite y los peores son siempre los que, desde dentro, minan la unidad de nuestro país y se lo sirven en bandeja a los enemigos de nuestra cultura y nuestra fe mayoritaria.

Populistas es poco, populacheros..cuando dos culturas coexisten, una acaba, siempre, exterminando a la otras (pero para saber eso deberían antes saber leer).

Herep dijo...

Candela,

Para eso estamos, para intentar contar aquello que nadie cuenta... y tampoco se lee...
Es la cultura del loro. Repetir, repetir, croock...crookk...
Y lo de decapitar... me conformaría con que pasaran una temporada largita a la sombra... sin el veraneos en el yate...

Saludos.

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Como siempre, amigo Herep, tienes el acierto de ver, en un relato imaginario o en un hecho histórico -como es el caso que hoy comentas-, una lección para el tiempo actual. No hay duda, hoy es muy necesaria la aparición de un nuevo Pelayo que, con su levantamiento, devuelva la unidad perdida a esta España desnortada.
Un abrazo.

José Antonio del Pozo dijo...

Un buen relato, Herep. ¿Por qué no se valora lo que la cultura española fué capaz de alumbrar? ¿Por qué abundan los separatistas más en lo que nos separa que en lo que nos une?
Las autonomías y su germen disgregador, su historia de nunca acabar.
Saludos blogueros

Herep dijo...

Buenas Tío Chinto... y gracias...

¿Un don Pelayo moderno?... tengo la esperanza de que, como las "meigas"... haberlos hailos...
Pero como no aparezca un faro en medio de la tormenta, el barquito de papel que se creía transatlántico.

Un saludo.

Herep dijo...

José Antonio,

Ya sabes la respuesta a la pregunta: envidia.
Pura envidia y maldad.
Es como aquellos que, incapaces de alcanzar el éxito de su vecino, desmerece el logro alcanzado.

¿Cómo igualar el alto al bajo? Recortes... tan sólo recortes...

Un saludo, maestro.

Viriato dijo...

Opino como Tío Chinto y José Antonio. Esto se va a la m...

Herep, le he estado echando un ojo a tu blog y me ha gustado. Lo he encontrado por tu comentario en el mío.

Si quieres podíamos enlazarnos. Espero respuesta. Saludos.

C S Peinado dijo...

El fallo de nuestra Transición y posterior democracia es creer que aquellos en los que se debía depositar la confianza para llevar a buen puerto la nave autonómica y que en las mal llamadas Comunidades Históricas correspondió principalmente a los nazionalistas, iban a mantenerse fieles a los principios emanados de la Constitución.

Tenemos lo que nos merecemos y el abuelo Patxi lo sabía cuando dijo que todo quedaba atado y bien atado. Fue desatarlo y mirad lo que nos hemos encontrado.

Herep dijo...

Viriato,

Dives bien, sí. La cosa no pinta demasiado bien, pero de peores hemos salido. El cómo... Y de qué manera, no lo sé... Pero nuestras espaldas pesan demasiado para salir corriendo.

Un saludo y bienvenido a esta tu casa.

Herep dijo...

C S Peinado,

Acertado análisis, como siempre.
La Constitución es un papelajo ya.
Muerto Franco, se abrió la barra libre y ahora a ver quien es el guapo que paga la cuenta.
Tendremos que fregar los platos... pero podremos salir por la puerta con la cabeza alta.

Ya lo verás.

Un abrazo.