Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

9 jun. 2011

... y deja un bonito cadáver.


Hace un par de noches pasamos en sesión golfa la película Rebelde sin causa, del eterno James Dean.

Todo el mundo ha visto la cinta por lo menos una vez: chico inadaptado, carreras de coches, navajazos a diestro y siniestro, pandillas… el amor asomando a cada esquina…

La historia del joven antihéroe, enfundado en la chupa de cuero de turno y con el tamaño de las patillas a la última moda, que planta cara a un mundo del que se considera víctima y culpable de sus frustraciones… apostando fuerte… arriesgando… pisando a fondo el acelerador.

El planeta Tierra gira al ralentí, siempre, en un teatro eterno, y poca venganza puede ejercer sobre nosotros, pequeñas pulgas… y poca influencia ejerció, ejerce y ejercerá sobre nuestro rebelde antihéroe su movimiento. El influjo de la Luna, quizás… pues ésta acostumbra a iluminar el día del incomprendido… pero, chico, nadie es tan importante.

Y giraba la Tierra o hipnotizaba la Luna en una América post II Guerra Mundial, en plena Guerra Fría… con sus espías acechando por doquier y los bunkers floreciendo como setas, en unos Estados Unidos donde el American way of life estaba en pleno auge… bien engrasadas las cadenas de montaje, obreros bien pertrechados y miles de casas unifamiliares idénticas en simétricos barrios residenciales… Una América que se vanagloriaba de su victoria en la guerra, participando y dirigiendo, con jugosos beneficios para sus arcas, la reconstrucción de la vieja y ruinosa Europa liberada.

O una parte de ella, porque la Rusia de Stalin empujaba desde el Este en su programática internacionalización del Comunismo… ahora en Europa del Este, ahora en Indochina… ahora en Cuba… con su hermosa careta plagada de eslóganes de liberación, de igualdad, de progreso… precioso, precioso… un Paraíso en la Tierra donde los hombres bailan cogidos de la mano y maman de la teta estatal, siempre rebosante de leche… normal que se tachase de loco a quien intentaba escapar de tal Jardín del Edén.

Pero nuestro rebelde no está por la labor de participar en el juego capitalista practicado donde le ha tocado nacer, en Occidente, y se rebela. Es muy sacrificado esto de tener que levantarse a trabajar para recibir un sueldo a fin de mes con el que poder comprar un coche para, en la menguada época de vacaciones, ir a veranear a los Cayos de la Florida y quemar lo que se ha ahorrado con el sudor de la frente… o cumplir las leyes democráticas elegidas por el pueblo… o encontrarse en la calle, vagabundeando, debido a que las puertas, a su paso, han permanecido cerradas…

Dean se rebela… sin causa, desoyendo las palabras de sus antepasados advirtiéndole de lo insulso de su tarea, pues aún libre para poder tomar el camino deseado, no podrá domesticar la vida… tan sólo vivirla… siendo éste el American way of life… poder vivir tu vida, libremente, aceptando las consecuencias y asumiendo los riesgos… al tiempo que disfrutando de tus logros… que son tuyos.

A partir de ahí, si los metrajes fueran más largos y las películas duraran noches interminables de cine al aire libre, James Dean podría haber visto… y vivido… la década de los 60, con sus luchas contra el Sistema y el florecer de la rebeldía hippie… seguida del Mayo del 68… donde los jóvenes se rebelaban al igual que él, en la liberada Europa, dando navajazos contra la misma vida dedicada al trabajo, al sacrificio… ¡existiendo la TV!... la competencia y la envidia… el Orden y la Civilización… ¿qué son las clases sociales?...

Seguramente seguiría conduciendo su reliquia por carreteras de costa mientras las bombas caerían, intermitentemente, sobre Oriente Próximo, o Medio… o Lejano, y escupiría leyendo el auge del petróleo y de sus amos, también rebeldes… como él… contra Occidente… ya fuera a cara descubierta o tras una página Web.

Nuestro piloto de Porsche habría escuchado mil cantinelas, otra vez, plagadas de eslóganes llamándole a calzarse su vieja chupa de cuero en busca de un mundo mejor… otro mundo es posible… Vería llenas las farolas de pegatinas o pintadas en los muros de las autopistas, reclamando todas libertad, igualdad… progreso… socialismo. Escucharía hablar de pacifismo, de desmilitarización, de Alianzas… como antaño… anhelando ese Mundo Feliz del que hablaban al otro lado del muro… los que disfrutaban… sin recibir navajazos por la espalda… mamando de la inacabable teta… seguros. ¿Libertad, para qué?

El culpable es el sistema. El estilo de vida americano ha muerto… oiría llegando al final… en el clímax del film. Y nuestro antihéroe, en un giro inesperado, descubrirá, mientras rebuscamos más palomitas en un cuenco vacío, la verdad de los profetas del apocalipsis… la verá clara, tras sus gafas de sol, resplandeciente… en forma de brillantes monedas de oro acumuladas en los bolsillos de los líderes rebeldes, pues ellos son el pueblo… dibujando mundos de esqueléticos esclavos, sin ruido… sin rebeldía permitida.

Y James Dean, tras lanzar una apurada colilla, sube en su Cadillac del 69 y acelera camino del precipicio, riéndose de esa sarta de palabras, sustitutas de sus rebeldes nena, mariposa, peligro… transformado ya en héroe, antes de los créditos… y sigue sin levantar el pie… y agarra fuerte el volante… despegando, dirección la Luna. Niñatos.


Algunas noches, con Luna Llena, si se mira fijamente, puede verse su estela.

4 comentarios:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Precioso post sobre el que fue uno de mis ídolos de juventud aunque ya hacía muchos años que había muerto!
Aún recuerdo su poster en mi armario.
Gracias por este rato delicioso, apreciado Herep...
Un abrazo
Asun

José Antonio del Pozo dijo...

Magnífica ironía. ¿En quién estaremos pensando?
Saludos blogueros

Herep dijo...

Buenas, Asun
Perdona por el retraso, pero he estado algo liado estos días.
¿Te gustó? A mi mucho... de los que más... Una comparación algo personal de la rebeldía de antes y de hoy...

Un abrazo for you, too!

Herep dijo...

Buenas, José Antonio... y de igual forma, perdona el retraso.
Seguro que, ante un millón de respuestas a tu pregunta, acertamos.

Un saludo y que pases buen día.