Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

5 jun. 2011

200 años no son nada


Ayer celebramos en mi pueblo la conmemoración del segundo centenario de la Guerra de la Independencia, conocida en la zona con el nombre de Guerra del Francés… y es que en Cataluña, como bien sabemos en el Ejercito de los 12 Monos, hay una realidad paralela, llamada Matrix, que todo lo enturbia… lo difumina… lo reescribe…

Aquí, en mi pueblo, no se produjeron luchas de la categoría de la Batalla de Bailén o resistencias heroicas como la protagonizada por Agustina de Aragón en el sitio de Zaragoza. Tampoco vieron los antepasados motines como el de Aranjuez y por estas tierras no pasaron Generales de la talla de Murat, Wellington o Moore, ni pasearon por los senderos personajes del calado de Juan Martín, “El Empecinado”.

No existieron reuniones de liberales al modo de Cádiz ni se escuchó el cántico desde la Armada “con las bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gitanas tirabuzones”… Tampoco se redactó la Constitución de 1812 ni nada parecido… y dudo que se tuviera constancia del trabajo que conllevó su escritura.

Pero mis antepasados, no hace tanto, sólo doscientos años (¿qué son 200 años?), lucharon en las costas tarraconenses contra el invasor francés y, después de muchas muertes, robos y violaciones, los expulsaron Pirineos arriba, a su casita… con su emperador Napoleón, escuadra y cartabón.

A partir de esa fecha, la Historia de España ha sufrido mil y un achaques. Lo que debería haberse afianzado fue, poco a poco, mezclándose en la batidora del rencor, el odio y la desconfianza, que nos llevó hasta el Desastre de 1898.

Nunca un país ha gozado siempre de tan malos gobernantes.

Y así nos va. Hasta la fecha, donde seguimos enfrascados en tan maldito destino.

Pero ayer celebrábamos la victoria final sobre las tropas francesas en este mi pequeño pueblo, y hoy, mientras escribo, escucho a las compañías de arcabuceros disparar sus cargas de pólvora, paseando por las calles ahora asfaltadas y que, doscientos años atrás, teñían de rojo la sangre.

La sociedad civil… herreros, payeses, profesores, amas de casa… fue esta gente quien derramó su sangre en nuestra Guerra de la Independencia.

No se conocerán grandes gestas ni resonarán eternamente los nombres de los soldados, pero aquí, en mi pueblo, los españoles mandaron al engreído Imperio Napoleónico a su casa.

¡Gabachos!


"El valiente pueblo ibero
jura con rostro altanero
que hasta que España sucumba
no pisará vuestra tumba
la planta del extranjero"

3 comentarios:

Antonio dijo...

Felicidades por la efeméride. Tonifica leer cosas así. Que vaya bien el día. Un saludo muy cordial.

Herep dijo...

Buenas, Antonio

Es agradable e importante ver que la gente muestra interés por su Historia... y simulaciones como la que hicieron ayer, ayudan a despertar el "gusanillo"...
... o eso quiero creer.

Un saludo bloguero.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

¡Para que luego digan los manipuladores que en Cataluña no se ha defendido a España siempre que ha hecho falta!

Me ha gustado mucho la entrada, tan constumbrista...
Gràcies Herep y enhorabona!
Una abraçada
Asun