Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

18 may. 2011

El juego del escondite


Hace unos días escribía un modesto relato titulado La Roca envuelta para regalo donde, en pocas líneas y tras recordar varios hechos históricos, imaginaba una imposible meditación por parte de nuestro monarca, el Ilustre Juan Carlos I, de Borbón. Etiquetaba la entrada con el tag Utopía.

Ayer a media tarde, la Tierra tembló bajo los pies de los lorquinos, lloviendo cascotes de hormigón por doquier y llevándose la vida de varios españoles. Parece ser que no se producía en nuestro país un terremoto de tal intensidad (5.2 en escala Richter), anteriormente precedido de otro un poco menor (4.5 en dicha escala), desde hace mucho tiempo. (¿Cuánto es mucho tiempo?... cien años… mil… un millón de años…) La zona interior de murciana es de las más expuestas a los terremotos de tota la península y aunque el terremoto es considerado como moderado dentro de la escala sísmica, Lorca parece haber sufrido un asedio con catapultas: todas las calles salpicadas de escombros, algún cadáver tirado por el asfalto (no muchos, pero suficientes), gente corriendo sin dirección fija, aglomeración en las plazas, niños durmiendo a la intemperie… llantos, pérdidas, desesperación y miedo. Todo este cóctel agitado y servido en menos de 24 horas.

Unos días más atrás, el pleno del Tribunal Constitucional declaraba la sentencia sobre Bildu del Tribunal Supremo como inconstitucional, sobrepasando claramente sus funciones pues su tarea es declarar legítima o no una sentencia, no actuar como jueces, ya que la mayoría de los integrantes ni tan siquiera lo son. Catedráticos de esto, estudiantes de aquello, doctores de urgencias… vamos, que están ahí por decisión de la casta. Un Tribunal político con todas las de la ley, que enmienda la plana al Tribunal Supremo, formado por jueces de carrera. La Justicia al servicio de la Política… y los terroristas en las urnas. La división de poderes… ¿alguien sabe por dónde anda? ¿La Democracia? ¿Y la Constitución?

¿Y el Rey?

Ves, el Rey sí que sabemos por donde pace.

Cuando en España se estaban choteando de la división de poderes y de la Justicia, nuestro soberano estaba de vacaciones secretas en Marruecos, con su primo el sátrapa de Mohamed VI. Nadie conoce cuál fue el motivo de la visita, aunque sospecho que se bajó al moro a hacer eso que le viene de casta: esconderse. Esconderse o traicionar, claro.

Pues ahí lo tenéis, junto al Rey Mohamed VI, el Aperturista, que vamos a llamarlo. Aperturista de la frontera con Ceuta y Melilla, y cosas así… presiones varias. Familia-hermanísima-hijo-político de Juan Carlos I, el Cómodo.

Y ahora, mientras aún cae algún que otro cascote, se larga a Suiza, a no sé qué hacer. Bien podría contarles algún chiste para que los suizos, después de calar el Spanish Way of Life (Estilo de Vida Español), por lo menos lo encuentren gracioso, y se rían un poco. El bufón, vamos… cosas de la corte.

Pero Juan Carlos I el Comodón pasa de rollos. Lo colocaron ahí, de Rey. Hizo el papelón cuando su guión lo requería, a gusto del público: tan pronto se viste de militar para dar las noticias como se lía a poner medallas sobre féretros… ha tenido familia, ha firmado leyes con las dos manos… ha salido en el HOLA y se ha pegado una vidorra padre. Un Rey moderno… como en las demás monarquías europeas.

Pero esto es España, y aquí tenemos la sangre caliente, majestad.

Aupado por su comodidad, ha firmado la Ley de la Memoria Histórica, que lo deslegitima junto a la Monarquía (¿recuerda?… la monarquía la reinstauró el Régimen), restando tan sólo a la espera del gobierno de turno que lo ponga al otro lado de la frontera (¿en Marruecos, tal vez?); ha serigrafiado leyes como la del Aborto, siendo católico y Rey de España, salvadora histórica de la cristiandad; ha echado su autógrafo al Estatuto Catalán, que habla de otra Nación yuxtapuesta a la española, siendo el garante el Rey de la unidad de España…

Tan sólo es coger la pluma de oro, y firmar, eh… cómodo, que eres un cómodo… total, ¿qué mas da? Empiezas a tener una edad y tu hijo tiene ya palacio propio, así que… qué importaría salir corriendo como tu abuelo, o entregar el reino a algún enemigo extranjero como hizo Fernando VII, otro de tus familiares comodones… perdón, borbones.

El otro día escribí una idiotez sobre un Rey que actuaba orgulloso de su pueblo y de lo que éste representa. O, sin ir tan lejos, uno que por lo menos defendiera la Unión, la Justicia y la Libertad.

Lo etiqueté con el tag utopía.


Y acerté.

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