Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

15 abr. 2011

Panem et circenses


Señores, España permanecerá durante las siguientes semanas cerrada por vacaciones.

Llega la Semana Santa y en este país la costumbre empuja a los españoles a coger el coche, autobús, tren o avión y poner kilómetros de por medio. Los hay que, hartos del frío invernal, se dirigirán hacia las costas y otros que dejarán las playas para acercarse a redescubrir los misterios del interior.

Algunos pondrán más tierra entre origen-destino y aterrizarán, desembarcarán o desentumecerán las piernas en otros países (abstenerse zona norte africana) donde, más o menos, encontrarán lo mismo que podrían descubrir tras sus espaldas sin tener que realizar tan largo viaje: monumentos, playas paradisíacas, gentes, costumbres… Gastronomía no, pues la española no es fácil de encontrar una vez pasada la Jonquera.

También encuentra el investigador de especímenes vacacionales al individuo que se desplaza a las zonas de España famosas por sus procesiones. La madrugá de Sevilla, el Pregón de las Siete Palabras, en Valladolid, el paseo legionario del Cristo de la Buena Muerte, en Málaga… para elegir. En todas las ciudades, y la mayoría de los pueblos, la Semana Santa se celebra con ostentosidad y devoción aunque, posiblemente, tanto fervor sea más de cara a la galería: mucho saltar la tapia, cantar saetas a lágrima tendida o hacer penitencia mientras se camina descalzo media maratón, para dejar luego el capirote de nazareno en un rincón del desván, criando polvo. Allá cada cual.

Pero España, tras la Semana Santa, seguirá cerrada por vacaciones durante unos días más.

¿Será acaso que los españolitos nos hemos dado cuenta de la ruina total en la que nos encontramos? ¿Será que los transportistas han empezado una huelga salvaje por el precio de los combustibles?... o, ¿quizás las cofradías de pescadores se han echado al monte, y los payeses al mar, por el precio del gasoil tal y como hicieron hace años? ¿Nos habremos cansado de pagar impuestos para que nada funcione? ¿Se rompe España más aún? ¿Se ha levantado el país contra la casta política? ¿Qué pasa?

Pues pasa que se presentan, en el horizonte, cual Tsunami, cuatro partidos de fútbol de los llamados clásicos: Barcelona-Madrid, o Madrid-Barcelona, según guste al cliente. Si cuando son simples partidos de liga ya consiguen parar media España (la otra ya está parada), no quiero imaginar qué puede pasar siendo tres de ellos de importancia más bien elevada. Importancia elevada en el universo fútbol, claro, con no sé cuántas televisiones conectadas en directo y no sé cuántos millones de televidentes enganchados en todo el mundo a la caja tonta.

Y todos los espectadores mirarán el partido como si estuvieran disfrutando de una película de cine: con principio, media parte y final.

Todos menos los españoles, claro. Aquí los partidos serán motivo de debate durante las tres, cuatro, siete semanas… todo el año… a saber. La prensa deportiva hará tiradas de mañana, tarde y noche mientras los programas radiofónicos, o televisivos, de tertulias futboleras se convierten (más) en auténticas jaulas de grillos, con tíos con corbata insultándose, escupiéndose o dándose de bofetadas. En algunas familias la factura de la telefonía móvil alcanzará el pico del año debido a la multitud de mensajes que se enviarán al 2555, indicando cuál de los jugadores propios ha sido el más determinante, cómo le sentaba la corbata al míster contrario o maldiciendo al “desgraciado ese que se reía de nosotros hace dos días”. Algún aficionado forofo seguramente se tatuará los resultados en el antebrazo en caso de ser favorables para, entre caña y caña, arremangarse la camisa y comentarle al compañero:

- Luís… ¿qué? ¿No te habrás olvidado del repasillo que os pegamos, no?
- Joder, Paco... ¡Aún con eso! ¡Que han pasado veinte años, cabrón!
- Ja. ¡Y veinte más que tienen que pasar, listo! Mira, mira… que bonito, ves… Cada año voy a que le den una pasadita de color.

Y así es como se cierra por vacaciones en este país. No hace falta nada más. Estamos a escasas horas de comprobarlo. ¡Y atentos porque según como se presenten los acontecimientos (siempre futbolísticos, no vayamos a pensar mal) a lo mejor ya no abrimos más!

Somos latinos descendientes de Roma.

1 comentario:

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Tienes mucha razón Herep. España sestea de forma permanente pero en Semana Santa, la desbandada es total.
Ya puede pasar algo grave que la reacción - no digamos - la rebelión BRILLA POR SU AUSENCIA AL MENOS MIENTRAS HAGA BUEN TIEMPO Y LA GENTE PUEDA IR A LA PLAYA.
Tu estupendo post me ha recordado un chiste gráfico de hace muchos años, cuando aún existía la URSS en el que una pareja contemplaba atónita un anuncio de una agencia de viajes que decía :SEMANA SANTA EN LENINGRADO!!!!!!
Pues eso, incoherencias.
Saludos cordiales
Asun