Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

11 feb. 2011

Factor 50


Dicen expertos que al Sol, nuestro astro rey, le sobra combustible para quemar durante, al menos, unos 5.000 millones de años más. Lleva ya ardiendo unos 5.000 millones, así que, podríamos decir, se encuentra en la Edad de Oro de su vida. Poco a poco, y a medida que vaya quemando hidrógeno, irá haciéndose más y más grande, hasta convertirse en una Gigante Roja. Para ese momento, habrá crecido tanto que su diámetro ya habrá sobrepasado la órbita terrestre y nuestro planeta, la Tierra, llevará mucho tiempo sin ser ni un recuerdo.

Muchas veces me he preguntado qué hace a los españoles diferentes del resto de europeos. Por qué siempre estamos enfrascados en rencillas y envidias, o por qué la afirmación más lógica es bombardeada con gilipolleces. Por qué los españoles tenemos siesta, más días festivos y tantos bares-terrazas como todos nuestros países vecinos juntos.

Juraría que la respuesta es el Sol. En España la mayor parte de los días del año luce el Sol y eso, en Europa, no pasa. Raro es el día en que esos invisibles y jodidos rayos machaquen las paredes de nubes londinenses, berlinesas, parisinas o belgas. Se entiende así el ansia con la que llegan los turistas de esos (y otros) países a nuestras costas (o llegaban) dispuestos, acto seguido, a lanzarse sobre las tumbonas, ciegos de sangría y paella, para ponerse morenitos (más bien rojo pasión) mientras se embadurnan la punta de la nariz con crema protectora, en un intento algo ingenuo de evitar el melanoma.

Esos que, un domingo cualquiera, al encender la TV para vomitar más a gusto, verás aparecer justo acabada la pseudo-sintonía de cabecera de el telenoticias que elijas, y que te saludarán con sus gafas de sol “elige tu estilo”, y su sombrero, gorra, montera, barretina, boina, casco… de turno, posiblemente también con crema en la punta de la napia, mientras le dice a la alcachofa: Oh, yeah… Mucho Sol… Calor.. Hot, Hot… Sol de España… mientras pasean por Écija o Sevilla a 40 o 45 grados Celsius (a la sombra).

- Sí, sí… mucho Sol, el guiri… se va a fundir el tío mirando Iglesias…

… pero de Iglesias miran más bien pocas. Y no será por Patrimonio que mirar, no. España es Sol, y noches en las que parece que sigue abrasando, pero a escondidas.

…se va a fundir mirando…

Eso es lo que pasa aquí, que los turistas vienen... y se van.

Nosotros, en cambio, nos quedamos a esos 40 o 50 grados Celsius (a la sombra), y nos fundimos. Llegamos tan fundidos que nos cuesta racionar más de dos ideas y la satisfacción de conseguir un placer tan simple como un vaso de agua o una cerveza fría ya nos es suficiente.

Spain is different, dicen. Y tanto. Bajo el Sol de España todo es diferente.

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