Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

2 feb. 2011

Con las manos en la masa


Faisán a la Rub-Al-Quaeba

Ingredientes

• Faisán salvaje
• 200g. de políticos traidores
• 300g. de manipulación informativa
• 3 o 4 cucharaditas policías corruptos
• Una cabeza de terroristas
• Especias varias, a saber: un poco de Ministerio del Interior, una pizquita de Presidente “alelado” y una jarra grande de sociedad civil difunta.
• Aceite.


Antes de empezar, hay que hacerse con un buen faisán, ave grande de gusto exquisito. Preferiblemente, conseguir un faisán salvaje de montes españoles, ya que los amaestrados no tienen la misma fuerza, ni dejan el mismo regusto en el paladar.

De primeras, investigamos un poco el ropaje de nuestro faisán hasta desplumarlo por completo. Es importante no dejarse ninguna pluma, razón por la cual, el pinche de cocina tiene que ser persona escrupulosa en su tarea. No podemos dejar caer por nuestra cocina un pinche mediocre, de los que fuman mientras trabajan y no necesitan ingrediente alguno aparte de su sebo.

Desplumado nuestro faisán, tenemos que extraerle las vísceras… ya se sabe… toda la porquería esa que se remueve por dentro de nuestra exquisitez: policía nacional, Guardia Civil, Fiscalía, Abogacía… Se nota aquí la importancia de la D.O. de nuestro faisán, ya que dicha especie, si no es patria, es más indigesta y produce flatulencias ya que todas estas vísceras no son tan fáciles de extraer.

Mientras, en una sartén aparte, ponemos a calentar el aceite, añadiendo al poco los políticos traidores y las cucharaditas de policías corruptos, junto a la cabeza de terroristas. Lo dejamos unos minutos, hasta que empiece a estar todo doradito y, cuando coge ese olorcillo tan familiar, le añadimos los 300g. de manipulación informativa, dejándolo todo a fuego lento durante cinco minutos.

El siguiente paso es coger una cazuela, mejor de barro, donde colocaremos el faisán añadiéndole el sofrito. Agarramos entonces las especias, que darán su sabor peculiar a nuestro plato. Importantes son las indicadas, pero especialmente principal es la sociedad civil difunta, puesto que hace que el faisán se deslice casi sin pasar por el gaznate.

Todo especiado, y sazonado al gusto, directo al horno no menos de 3 años (a no ser que se disponga de un horno nuclear, modelo Ruz) a baja potencia, observando cada poco la evolución de la pieza intentando prevenir que se queme.

Una vez pasado el tiempo de horneo, servir en plato grande y frío.


Abstenerse comensales alérgicos a la manipulación informativa. La ingesta produce estornudos, escozor… y asco.

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