Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

20 mar. 2018

Opinando

Decía el infame falsario Andy Warhol que todo el mundo tiene derecho a sus quince minutos de gloria, y en estos tiempos de empoderamiento vulgar y ponzoñoso, los desarrapados de la tierra han hecho suya la frasecilla de marras convirtiéndola en onceavo mandamiento de la religión laica. No hay lumpen que, aupado por las enseñanzas de la nueva Academia Ateniense que imparte su sapiencia en la rúe de día y en el banco del parque de noche, no se tome la facultad de aparecer en tertulias, entrevistas y demás aquelarres de la democracia moderna que surgió de los cascotes del muro antifa diciendo la primera gansada que se entretenga más de dos segundos en su mente.
Sin más preámbulos, y extraída de la gran enciclopedia de la red-sucial, el comunicado del sindicato del crime.... perdón, perdón, que me extralimito... no, no, es el sindicato de manteros y asaltacapas ambulantes el que viene a sentar cátedra en el tema por excelencia en esta vieja y pelleja piel de toro reseca: el prusés catalufo y su muñido Primero de Octubre (rojo) con un manifiesto que, más pronto que tarde, deberá de estudiarse en las universidades patrias en una vuelta de tuerca más que ayude a conservar y consolidad nuestro excelente sistema educativo, hacedor de la generación mejor preparada de la historia de España y envidia de todo pedabobo que habite en este planeta flotante.
A la marabunta de tesis doctorales, cosas leguleyas y otros vómitos de opinión, ha de sumarse la voz sacrosanta del conglomerado de nuevos españoles del África tropical, los cuales, ni cortos ni perezosos, esgrimiendo la sabiduría que da la larga marcha en busca de su dorado particular, el entendimiento arrendado mediante la observación del filo del machete o los conocimientos aprendidos por boca del muñeco vudú, han firmado con una X el manifiesto en cuestión, larga sarta de desvaríos tan al uso en estas tierras del noreste bravo. 
No por ser menos originales, sin embargo, pues las once tesis sindicales plasmadas son la matraca propagandística diaria de los medios de comunicación del ciento-cincuenta-y-cinco, el documento del glorioso sindicato no carece de una importancia menor. Como los argumentos del avi Siset, la chica que baja de la font del Gat o el aprendiz de politología de la escolanía de la Moreneta, son píldoras de desvergüenza que claman al jolgorio y la chanza y la quema en la hoguera del adversario bobalicón.
Supongo que el fraude de la gran manzana reconvertido en artista de ARCO, al soltar la perorata del cuarto de hora de fama y éxito, debería estar imaginándose las carcajadas que le provocaría el arrojo intelectual de la mancha humana tras interiorizar dicho argumento... porque no otra cosa, sino sonrojo, puede provocar que un sindicato mafioso cuyo modo de vida es la ilegalidad manifiesta se otorgue la potestad de hablar de derechos, constituciones, personas buenas-personas malas, legitimidad y papeles para todos. Decir qué es legal, qué apesta dentro del ordenamiento jurídico del estadito que les paga el médico, los cochecitos de bebé para sus camadas o las fundas dentales de la tercera parienta.
Aunque, bien mirado, quizá el pusilánime de la lata de sopa Campbell no pretendía reírse de la estulticia de los pobres de espíritu, sino de los rostros aterrados de quienes, ante tanta arrogancia analfabeta convertida en ley, se ofenden. Los tenderos que pagan las tasas municipales para vender plátanos, los zapateros que se desloman a media jornada, los jóvenes no-adscritos a las asociaciones del populacho que trabajan diez horas para pagarse la hipoteca... las lágrimas que vierten sus ojos ante la burla del ilegal y el conglomerado mafioso-sindical que los auxilía en detrimento de sus derechos como ciudadanos -ellos sí- de pleno derecho... 
... o los chupópteros de las artes y las ciencias de la kultura basura ante el pirateo próximamente legalizado... pero, no, no, perdón, perdón de nuevo... hoy no tengo buen día... esa escoria no, los del Goya no, ¡qué va! Esos no se ofenden ni se sienten agraviados, no... ¡pero si viven del momio... del arte... de mamar de la ubre! ¿Quince  minutos de gloria? ¡Para la gran camada la gloria es eterna!
Se ríen, sí... y aún no tengo claro de qué.


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