Yo tenía un sueño de España… pero ese sueño murió hace tiempo. El que me acunará esta noche, será mejor. Mi guía en los Años Oscuros. Y vivirá por siempre jamás. Ej12Ms

9 mar. 2018

La teta enroscada


Tras el paro general que vivimos durante la histórica jornada de ayer, el planeta flotante a vuelto a la pesadez habitual que le dicta su movimiento de rotación, descorriéndose de nuevo el telón del Gran Teatro del Mundo para uso y disfrute de la mancha humana que pace en los cuatro puntos cardinales de mi patria, presto para una función abotargada por las reivindicaciones de las empoderadas y los empoderados y empoderadus que buscan pillar cacho entre tanta suelta de hormonas y alabanza al sexo no-romántico de género neutro común denominador entre los que bien podríamos contar a la gran esperanza fariñera de la derecha centrada y pichafloja del Partido Popular, en todo el mar conocida como Núñez Feijóo.
Queda, como las ascuas de un fuego viejo, el aluvión de fotografías de féminas voz en grito, las pancartas filosóficas de rima asonante, el velo moro liberalizador, una marabunta de artículos en periódicos de papel, digitales, diarios personales y virales de redes sociales alabando las bondades del hito vivido durante el día de ayer... con sus loas al sí se puede, otro mundo es posible, amazonas al poder y otras variedades insulsas de sentido y sensibilidad. También las ofensas a todo lo político que no sea lo estrictamente político que permite el decálogo colectivista que pontifican los nuevos barbudos del marxismo, aka hipsters modernillos (de mierda) y esas imágenes en la retina de cuatro o cinco despechugadas que, corroborando la creencia vulgarmente extendida de la gorda en camiseta, posan con sus tersas y fotogénicas ubres al viento.
Porque, no nos engañemos, lejos queda la retórica igualitaria cuando del apéndice femenino por excelencia se habla. Como sucediera con las consignas de las manifestaciones de los años setenta-ochenta celebradas a este lado del Muro de Berlín antifascista que trufadas de gritos antibelicistas y estribillos lennonistas clamaban por el desarme y las cartucheras floreadas -y que no eran otra cosa que la claudicación del occidente olor azufre ante la beata unión de repúblicas socialistas soviéticas del padrecito de los pueblos Stalin-, hoy, merced a los tiempos del relativismo y del bienestar huxleyano, dichas consignas, aunque diferentes, siguen siendo igual de impostadas y manipuladoras. La consigna de la teta que en la mano quepa o el casi olvidado teta que mano no cubre no es teta sino ubre, a poco que se profundice una pizca, se desvanecen víctimas de su propia infamia.
Lo que se lleva, simios que sobrevivís en la caverna de la misantropía y la abstinencia, es el melón veraniego, fresco y en rebajas, autóctono o venido de fuera, natural o ficticio...
... y con él, bien servido y aliñado, no ha de encontrarse puerta que se cierre o ventana que no reviente sus goznes deseosa de la caricia de tan fresco viento carnal.
Queden fuera las académicas palabras de los paladines de la corrección política, sus buenos deseos al apartar la mirada vil que acompaña al micromachismo culpable, el juntar de rodillas con las que sus señorías machos se sientan en las comisiones parlamentarias, el lacito morado en la solapa de los más altos representantes del jolgorio patrio de Chirigota Española, s.l. o la falsa ofensa con la que las damas más recatadas de los medios de comunicación se ajustan el refajo entre anuncio y anuncio de la última payasada del joputa de Grey. Lejos toda brecha o raja. Dos buenos apéndices mamarios y, del canalillo, brotando como flores silvestres, incluso una consejería de educación de una republiqueta catalana abierta, de par en par, hasta el amanecer del surrealismo.
Pregúntenle al portero del tugurio, pregúntenle.


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